¡Ilustres analfabetas funcionales de Europa, Auschwitz no está en Guatemala, entre vosotros está!

Por: Armando de la Torre

            Acabo de leer con asombro una carta que algunos políticos de pequeña talla de Europa acaban de dirigir a nuestro Presidente Otto Pérez Molina.

            ¡Menudos zafios!

            Conozco el síndrome de los enanos que han nacido de padres de estatura normal. Es de lamentar porque sufren, pero en este caso que nos ocupa esos firmantes lo han querido así.

            Tal abigarrada colección multicolor de firmantes, entre los que predominan los de color verde, quienes con su presencia paradójicamente lo descoloran, es el último episodio de la frenética y costosa campaña internacional que, por más de un año, la izquierda internacional en torno a Hillary Clinton, John Kerry, y la condescendiente pareja de Barack y Michelle Obama, ha montado para tapar los delitos fácilmente constatables de Claudia Paz y Paz.

Por supuesto, para nosotros, que somos sus vecinos inmediatos, nos es fácil, no para esos mustios retoños de la desfasada madre Europa, con los que, empero, me encantaría dialogar. Ellos, por supuesto, no le pondrían un ápice de atención a lo que yo tuviera que exponerles porque, por fortuna mía, sólo hablo en primera persona del singular, sin delegación alguna de autoridad política de este lado, o del otro, del Atlántico.

Pero primero limpiemos de ese escrito, con una escoba mínima, ciertas falacias y errores: el dato de un descenso de la impunidad en Guatemala en términos de un 30 % les ha sido suministrado por la misma oficina a cargo de Claudia Paz y Paz, no por otra agencia imparcial ajena a sus intereses. ¿Nos creéis tan simplones?…

El mandato de doña Claudia finaliza en mayo, no en diciembre. Vosotros parecéis ignorar, entre otros muchos puntos claves, que los cuatro años asignados constitucionalmente  lo son al cargo, no a la persona.

La discrepancia de fechas se debe a que el Alto Comisionado – europeo – de la CICIG pidió se removiera del cargo de Fiscal General al debidamente electo Arnulfo  Reyes, y el débil de carácter del Presidente de turno, Alvaro Colóm, para congraciarse con vosotros y demás obnubilados del Viejo Continente, accedió. Por lo tanto, ilustres entremetidos, doña Claudia vino a completar el periodo de cuatro años del arbitrariamente removido. 

Sobre esa realidad, los Magistrados de la Corte de Constitucionalidad unánimemente decidieron tal plazo máximo para el ejercicio del cargo de Fiscal General por Claudia Paz y Paz.

Por tanto, vuestras aseveraciones en torno a lo prematuro del laudo de la Corte, en cuanto una amenaza potencial al Estado de Derecho, y a la independencia judicial,  son insolentes desplantes vuestros en nuestra vida soberana, cosa que a la inversa la República de Guatemala jamás se ha permitido hacer ni con vuestros países ni con ningún otro.

Afortunadamente, el Gobierno de Holanda ha retirado a su Embajador. Ojalá lo imitaran los de Suecia, Noruega, Bélgica y España. Casi todos aquí nos sentiríamos mejor.

Si os preocupa nuestro proceso de postulación, a mí, Armando de la Torre, en lo particular, me preocupa mucho más el uso indebido y secreto de vuestros gobiernos de fondos provenientes de los impuestos que pagan vuestros conciudadanos sin rendir cuenta públicamente a sus electores.

Y si queréis ampliarme las cuitas por vosotros, quisiera que los ridículos conflictos tribales entre flamencos y valones, o entre escoceses e ingleses, o entre catalanes y castellanos, ameriten más de vuestros esfuerzos desviados de causas mejores y nos dejéis a nosotros en paz.

Es más, queridos parientes en el decadente Viejo Mundo: arreglad vuestras finanzas públicas, trabajad por un mejor funcionamiento de la Corte Europea de Justicia en Luxemburgo, superad vuestro desempleo, también vuestro trato indigno a los inmigrantes, poned un alto a la gigantesca “trata de blancas” del oriente al occidente de vuestro continente, olvidad vuestros rencores multiseculares que, a millones de entre los mejores y más emprendedores europeos, llevaron hacia nuestras hospitalarias costas americanas de las que nadie menos que Goethe una vez declaró: “Amerika, du hast es besser

Los mejores ideales de la Europa cristiana, de la que vosotros habéis desertado en sucesivas estampidas revolucionarias, sobreviven aquí, entre nosotros,  los hijos  de América de Alaska a la Patagonia.

Guardaos vuestras impertinencias enfermizas. Al fin y al cabo, todavía estaríais bajo la bota nazi o, alternativamente, vegetando en el Gulag soviético, si no hubiera sido por esta América menos cínica que vuestra Europa actual.

Allá, vuestros abuelos – que también fueron los nuestros -, edificaron a partir de griegos, latinos y germánicos. Aquí, encima, los exclusivamente nuestros, ilusionados inmigrantes, trabajaron disciplinadamente, con el aporte en algunos rincones de la mano de obra africana, sobre los remanentes de las estructuras de incas, mayas y aztecas, “la raza cósmica”, como nos catalogara José Vasconcelos.

Incluyamos en nuestra veneración a todos, pero no sus mezquindades, como lo acabáis de hacer, una vez más, en un escrito tan  mal redactado como peor intencionado.

Es más, me permito recordaros que habéis prosperado sin pagar un centavo por la sombrilla nuclear bajo cuya sombra, ingratos, todavía vivís, desde aquel final atómico de la segunda guerra mundial que, como la primera, había partido desde vuestro suelo.

 
 
 
 
 

Guatemala, otro paìs intervenido, pero por culpa propia

Guatemala, otro país también intervenido…

pero por culpa propia

Por: Armando de la Torre

            Desde el 29 de diciembre de 1996 Guatemala dejó de ser país soberano. No es el único, por supuesto. Haití lo ha sido por buena parte de su historia.  Y hoy se discute apasionadamente si todavía lo es Ucrania, o si lo ha sido Afganistán a lo largo de todo el siglo XX.

El caso de Guatemala, empero, se me ofrece como muy peculiar: porque han sido los mismos guatemaltecos quienes han tenido la iniciativa para ser intervenidos por extranjeros, y perseveran en lo mismo.

¿Imagina el lector a México suplicando la presencia  de una CICIG ensu suelo?

¿O a Israel de rodillas ante algún equivalente a la…MINUGUA?

¿O la Argentina, sujeta sin chistar a las continuas y groseras intromisiones en sus asuntos internos, como lo acostumbra a hacer el Departamento de Estado  con nosotros?

Peor aún, ¿puede alguien en sus cabales concebir que un “héroe nacional” regale de un tajo sesenta mil kilómetros cuadrados de patria a un “vecino” abusivo?

¿Conoce usted de algún caso paralelo en la historia como el de aquella sumisión voluntaria al poder de un déspota, de nombre Agustín Iturbide, por adultos “encendidos en patrio ardimiento”?

¿Ha leído algo comparable a lo de un tal Jorge Serrano, que le hizo el juego a un Imperio ladrón y le cedió una porción de su propia herencia llamada “Belice” y, lo más bochornoso, lleva desde entonces una vida plácida en Panamá…e impune?

Algo grave le pasa a la colectividad humana en esta bella tierra.

O algo le falta.

El extranjero -y yo soy uno de ellos- que llega a Guatemala, pero sólo de paso, y a sueldo de otro gobierno, sin propósito alguno de asentarse aquí ni de pagar impuestos al Estado guatemalteco, y que tras una rápida inspección ocular sobre el terreno por unos días, o semanas, o meses, emite, quizás en la mayoría de los casos de buena fe, sus opiniones, y hasta se arroga hacer  “recomendaciones” en su índole de “cooperante” más o menos improvisado, no está, naturalmente, interesado en hacer patria guatemalteca. Eso se entiende…

Pero el problema fundamental yace entre los que aquí  residimospermanentemente. Un visitante temporal suele limitarse a estudiar efectossuperficiales, pero casi nunca dispone del tiempo suficiente para identificar “causas” últimas.  Este, entre muchos otros riesgos, es el mayor en el que incurrimos al mendigar “cooperación” o “ayuda” internacional de políticos de otras latitudes.

Por tanto, lo más grave para todos nosotros en Guatemala son esos pocos chapines guatemaltecos que se han habituado fácilmente a la “tutela” por parte de otros. Entre ellos sobresalen hoy quienes más presumen ser “de izquierda”: los del CUC, CALDEH, “Sobrevivientes”, Pobladores “en resistencia”, y demás variada fauna. Semejante malinchismo  pudo haber sido comprensible en la etapa colonial, pero es del todo inadmisible una vez que se accedió a la Independencia nacional.

Hay otra razón más sutil para lo mismo: la ausencia histórica de un precio pagado en sangre por la independencia. Puede sonar cruel, pero tal es la realidad de nuestra naturaleza: lo fácil no se aprecia, a lo cruento, en cambio, se le custodia celosamente.

En efecto, para la fecha de la Independencia patria los caídos en su búsqueda fueron sepultados en camposantos mexicanos, venezolanos, colombianos, peruanos o argentinos…, no guatemaltecos. A nosotros nos llegó la independencia de rebote desde esas tierras.

Cuando, al fin, tuvieron los chapines la oportunidad heroica de mostrar de veras su amor por quienes les habían heredado este magnífico trozo del globo terráqueo, ocurrió más bien a partir del gobierno de Jacobo Arbenz.  Desde entonces, hasta hoy, muchos guatemaltecos se han visto obligados a escoger entre ideales patrios alternativos y opuestos, y ademásmuy caros: al costo de la propia vida.

De esos años se podría datar el derecho a un verdadero Estado soberano en Guatemala. Pero, de nuevo, ese crecimiento tan esperado se frustró en aquel fatídico 29 de diciembre de 1996, cuando Guatemala regresó a la tutela extranjera, como si sus hijos creyeran estar condenados a permanecer menores de edad en la comunidad internacional para siempre.

Después de treinta y ocho años de residencia legítima, sin ningún antecedente penal, habiendo pagado año tras año los impuestos debidos, con esposa, hijos y nietos chapines, me tomo la libertad de exhortarles:

Recuperen, guatemaltecos, la autonomía, y con ella, el orgullo de serlo.

Sacúdanse de encima toda esa “ayuda”, sólo a veces bien intencionada, que al final jamás resulta habérsenos dada gratuitamente.

Gánense el respeto de los demás pueblos, como por momentos lo merecieron antes de aquel infausto 29 de diciembre de 1996. Hagan de nuevo de la patria altar, no pedestal.

Piensen, estudien, laboren, esfuércense tenazmente, no cual llamaradas de tusa, para obtener los mismos derechos de los pueblos libres, los derechos que se ganan con la vista en alto, puesta en la mira del largo plazo, no del corto, el único digno del adulto que aporta, no cuando vegeta.

Sigan el buen ejemplo de tantos hombres y mujeres íntegros que han figurado entre sus padres y abuelos.

Y entonces sí podrán cantar de pie y sin fingimientos:

Libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará;
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será
”.