El hastìo de lo estatal

El hastío de lo estatal (V)

Por: Armando de la Torre

            Guatemala se encuentra de nuevo en un estado pre revolucionario.

            Desde mi punto de vista, porque la distancia entre la demandapolítica (los electores) y la oferta por parte que les hacen las autoridades políticas, y de los también políticos que aspiran a reemplazarlos, esa brecha es cada vez mayor.

            En buena parte por una razón poco reconocida: la demanda ha mejorado, pero la oferta permanece más estancada en el pasado que nunca. De ahí también, el hastío generalizado por todo lo estatal.

            Dos razones parecen haber sido decisivas para que las comunidades humanas se  transformaran en Estados, entendidos estos como las consolidaciones legales del monopolio del poder coactivo: la primera, la protección y defensa de los ciudadanos tanto en sus personas como en sus bienes; la segunda, una impartición de la justicia pronta y cumplida para todos por igual.

            La realidad es que en cuanto a la primera, el Estado de Guatemala protege cada vez menos a sus ciudadanos; es más, las estructuras mismas del Estado han sido penetradas a fondo por el crimen organizado.

            En cuanto a la segunda, la ausencia del Estado es escandalosamente patente; nada ilustra mejor que las altísimas tasas de impunidad que nos abaten.

            Prácticamente, los corruptos han asaltado las instancias más importantes de lo público, y desde ahí protegen a otros no menos corruptos e irresponsables. En Guatemala, como se dice popularmente, “quien tiene padrino se bautiza”, y el que no lo tiene queda relegado al infierno de la injusticia reiterada.

            Un paraíso para malhechores. En estos días, por ejemplo, presencié la desestimación de un caso de violación de una menor de edad, “porque la Corte Suprema había rechazado el caso in limine, supuestamente por falta de razones sólidas. Esto se le hace a cualquiera más inteligible cuando se sabe que se trataba de enderezar ese caso hacia el aparente abandono de funciones, por parte nada menos que de la ex-Fiscal General, Claudia Paz y Paz. Es decir, que el gozo de la impunidad de la otrora omnipotente ex-Fiscal les resultaba de más peso moral que la violación de una menor. Con el mismo sayo, pues, se cubrían magistrados, la juez de primera instancia y el fiscal al que se le había encomendado la investigación del caso.

            Y en la misma semana me entero que un agitador violento acusado de asesinato se presenta ante el tribunal escoltado por dos desconocidos con chumpas con la insignia de la ONU.

            A este respecto, recuerdo la melancólica reflexión de Inmanuel Kant, en su Crítica de la Razón Práctica, que “nada hay de más indignante que tropezar con un pillo al que todo le va bien”.

            Tamaña afrenta al fondo de la justicia (que no a su forma, de acuerdo al raquítico positivismo jurídico por el que interpretamos y aplicamos nuestras leyes), se ha convertido en el pan nuestro de cada día. Es decir, el poderoso siempre sale incólume, y el débil, maltrecho y sin redención posible.

            Encima, esas autoridades de nuestro Estado nos endeudan cada vez más hasta  nuestros nietos. Entre estos dos últimos gobiernos, el de Alvaro Colom y el de Otto Pérez Molina, se ha duplicado escandalosamente nuestra deuda pública. ¿A cambio de qué? De la ineptitud e ineficiencia de las mismas, que no logran disimular a pesar de los miles de millones gastados en publicidad en sólo los últimos seis años.

            De ahí también, el repudio por parte de las mayorías hacia las minorías corruptas y sucesivas que no cesan de aumentarnos, inícuamente, el costo-de-tener-gobierno.

            Nuestra estructura constitucional nos es de muy escasa esperanza. De hecho, ni siquiera somos república, porque los poderes soberanos están concentrados en las mismas manos, y en este verdadero orden jerárquico de subordinación: Presidente de la República (con su Vice), el Congreso y el Poder Judicial. ¿Separación o división de poderes? Ni por asomo…

            Pero cuando 73000 ciudadanos (en 2009), presentaron unas propuestas de reformas a la Constitución de 1985 de lo más serio y sensato, quienes se aprovechan del estado actual de las cosas, a la cabeza el Consejo Superior Universitario,  juntaron filas, y las propuestas jamás llegaron al pleno del Congreso.  

            Por eso creo aconsejable que uno de los criterios para favorecer con el voto a cualquiera de los candidatos en las próximas elecciones generales fuese el del compromiso de los mismos de apoyar in toto el conjunto de esas propuestas de ProReforma de hace cinco años.

            Entonces podríamos empezar a cerrar esa enorme brecha entre una demanda pública cada vez más exigente y una oferta pública cada vez más inoperante.

            Food for thought, o lo que es lo mismo, alimento para pensar.

(Continuará)

El hastìo de lo estatal (IV)

El hastío de lo estatal (IV)

Por: Armando de la Torre

            Dos razones han sido decisivas para que las comunidades humanas se hayan transformado en Estados, esto es, en las consolidaciones legales del monopolio del poder coactivo: la primera, la protección y defensa de los ciudadanos en sus personas y en sus bienes; la segunda, la impartición de la justicia pronta y cumplida entre todos los residentes, legales o no, en sus territorios.

En cuanto a la primera, el Estado de Guatemala protege cada vez menos a sus ciudadanos ante toda clase de criminales; es más, hoy más que nunca, las estructuras del Estado guatemalteco han sido penetradas a fondo por criminales.

Y en cuanto a la segunda, el déficit de la ausencia del Estado es escandalosamente patente a todos.

Ningún índice de tal decadencia es más elocuente que el altísimo grado de impunidad en este país de que gozan los habituados a hacer el mal. Prácticamente los corruptos han asaltado los cargos más importantes del Estado y desde ahí protegen a otros no menos corruptos. Como se dice popularmente: “quien tiene padrino se bautiza”, y el que no lo tiene queda abandonado a su suerte.

El paraíso de los malhechores. En estos días, por ejemplo, presencié la desestimación de un caso de violación de una menor de edad porque la Corte Suprema había recomendado rechazarlo in limine, dado que no había hallado razones para continuar con el proceso. Esto se hace más claro si se sabe que la encausada en el caso por abandono de sus funciones de fiscal era nada menos que la ex Fiscal General Claudia Paz y Paz. Es decir, que en esta ocasión, una vez más, la poderosa ex Fiscal General quedó inmune, cubierta por el mismo sayo con que se cubrieron a sí mismos los magistrados de la Corte Suprema, la juez de primera instancia, y el fiscal encargado por el Ministerio Público.

A este respecto, me acuerdo de la melancólica reflexión de Inmanuel Kant, en su Crítica de la Razón Práctica, que “nada hay de más indignante que tropezarse con un pillo al que le va bien”.

Esta afrenta al fondo de la justicia (que tal vez no a su forma, de acuerdo al raquítico positivismo jurídico por el que interpretamos y aplicamos nuestras leyes), se ha convertido entre nosotros en el pan nuestro de cada día. Es decir, el poderoso siempre sale incólume y el menesteroso, maltrecho o culpable.

Encima, las máximas autoridades de nuestro Estado nos endeudan cada vez más hasta ya abarcar a nuestros nietos. Entre los dos últimos gobiernos, el de Alvaro Colom y el de Otto Pérez Molina, han duplicado irresponsablemente la deuda pública guatemalteca. ¿A cambio de qué? De su ineptitud e ineficiencia, que no logran disimular a pesar de los millones en publicidad gastados en sólo seis años.

Por eso, tanto repudio por parte de todos hacia las minorías corruptas y sucesivas que nos han aumentado, injustamente, el costo-de-tener-gobierno estatal.

Nuestra estructura constitucional vigente nos es de muy escasa ayuda. De hecho no somos república, porque todos los poderes están concentrados en las mismas manos, y en este orden jerárquico de subordinación: Presidente de la República (y su Vice), Congreso, Poder Judicial. Repetir que los tres poderes soberanos son iguales entre sí es una mentira que insulta al más elemental sentido común.

Pero cuando 73000 ciudadanos, en el 2009, presentaron las reformas a la Constitución de 1985 más serias y sensatas de todas las propuestas antes o después de esa fecha, quienes se aprovechan del estado actual de las cosas, incluido el Consejo Superior Universitario,  juntaron filas y las ahogaron antes de que llegasen al pleno del Congreso.

Por eso sería aconsejable que un criterio para favorecer con el voto a cualquiera de los candidatos en las próximas elecciones generales fuese el del compromiso serio de cada candidato de apoyar in toto el conjunto de las propuestas de ProReforma presentadas hace cinco años.

Entonces podríamos dormir tranquilos pues Guatemala, al fin, se habrá internado por la ruta, beneficente a todos, de un auténtico Estado de Derecho.

 

Enjuiciar a los autores intelectuales de la masacre de los Pajoques

Enjuiciar a los autores intelectuales de la masacre de los Pajoques

Por: Armando de la Torre

NOTA: hoy cedo este espacio a la periodista Sylvia Gereda Valenzuela, que publicó el artículo, con el cual me identifico, en La Carretera, el 27 de septiembre.

 

“En la masacre que tiñó de sangre a la aldea Los Pajoques de San Juan Sacatepéquez hay dos personajes que ameritan ser investigados. El primero, el líder campesino Daniel Pascual, a quien el ministro Mauricio López Bonilla ya ha responsabilizado directamente de estos hechos”.

“En este caso, el tema medular es que no basta que el ministro lo acuse públicamente sino que el reto más fuerte es que presente ante el MP todas las evidencias y de una vez por todas terminen con el feudo de terror, muerte, violencia e impunidad que gira alrededor de este pseudolíder que ha encabezado las manifestaciones más violetas del país en los últimos años dirigiendo al Comité de Unidad Campesina (CUC)”.

“Lo más insólito del caso es que países como Noruega sigan a través del programa FIVAS, siga dando financiamiento al CUC. Y que además, otras entidades internacionales como  OXFAM, sigan financiando las giras de Pascual a España y países europeos con campañas de desinformación contra los monocultivos, minería e hidroeléctricas. El CUC también recibe dinero de la COOPERACIÓN para el DESARROLLO DEL GOBIERNO VASCO, entre muchas otras”.

“El CUC, es una organización combativa y agresiva que realiza marchas y paraliza las carreteras en contra de las empresas mineras, cementeras, y más recientemente contra hidroeléctricas y  otras compañías que pretenden invertir en Guatemala. Además, ha protagonizado decenas de invasiones a la propiedad privada en fincas del área rural. Debido a su negativa a cumplir la ley que protege el derecho a la propiedad privada, esta organización ha tenido agresivos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, los cuales han ocasionado muertos y heridos”.

“En este caso, la comunidad internacional no puede seguir financiando el conflicto que únicamente genera terrorismo, muerte y masacres que enlutan a los campesinos guatemaltecos. Ojalá y las declaraciones del ministro López Bonilla y las pruebas que presente sirvan para que estos países pongan fin a estos financiamientos perversos y que la justicia se aplique por parejo, porque sólo deteniendo estas agresiones el país podrá regresar a ser un Estado de Derecho”.

“Por otro lado, se debe investigar la participación del polémico diputado Amílcar Pop, quien constantemente apoya a estos grupos y de quien existen videos incitando a atacar las hidroeléctricas y destruirlas. Mensajes de odio y agresión salen día  a día de la boca de este nefasto diputado”.

Llama la atención que fue el 13 de junio de 2014, cuando el diputado Amílcar Pop inició las presiones que meses después desencadenarían en una masacre. Pop solicitó al ministro de Comunicaciones una lista de personas que habían vendido terrenos para derechos de vías en el Anillo Regional, un megaproyecto urgente en un país subdesarrollado y pobre como Guatemala, que cubre 8 departamentos, 52 municipios y 419.5 kilómetros de carretera”.

“Tres días después, el 16 de junio de 2014, el CUC organizó una manifestación en contra de la brigada militar del anillo regional, de la construcción de una planta de cemento y de la supuesta criminalización de líderes sociales, lo cual obligó al gobierno a crear una mesa de información para discutir esos temas. No obstante, luego del análisis el gobierno abalado por el procurador de los Derechos Humanos, negaron dar la información y decidieron mantener la reserva de los vendedores de terrenos por temor a que se les matara”.

Para el 10 de agosto, la agresión de estos grupos era evidente. Encapuchadosincendiaron carros y maquinaria, secuestraron y torturaron a tres trabajadores de la empresa que está construyendo esa carretera. Simultáneamente, Pop recibió en el Congreso de la República a una delegación de los manifestantes que provenían de San Juan Sacatepéquez y un día después se desencadenó la ola de la violencia en San Juan”.

“Sin embargo, el 19 de septiembre fue el día más negro en la historia de San Juan, cuando un grupo de encapuchados, con lista en mano, sacó a familias de sus casas y los obligó a firmar documentos relacionados con la propiedad de los terrenos del Anillo Regional. Para el20 de septiembre la situación era incontrolable y Marcelo Pajoc Matz  había sido masacrado y torturado de la manera más brutal, en su casa junto a otros cinco miembros de su familia. Mujeres y niños fueron agredidos y consiguieron huir a las montañas”.

“Marcelo Pajoc Matz, trabajador de la cementera, lideraba una asociación de víctimas de la violencia, y había sido amenazado. Su familia había sido señalada de “traidora” por vender un terreno para el paso del Anillo Regional”.

“Como vemos, el delito que estos hombres fue optar por un trabajo honrado para romper el ciclo de la miseria, anhelar prosperidad para su familia y creer que la carretera que sería la próxima vía de desarrollo de sus comunidades. ¡Esto es inaceptable!”

“Acá, ni la cementera ni el gobierno, ni las empresas que generan desarrollo están implicadas en esta masacre, esto no es más que una vil mentira creada por los terroristas. Los únicos culpables son aquellos seres violentos, llenos de odio, resentimiento y rencor que usan las armas y las capuchas para encubrir sus repudiables actos de cobardía y que se dispersan como termitas en todo el país”.

“Algunos autores materiales ya están siendo capturados, pero aún falta dar con los cabecillas que son quienes al final tienen a este país de rodillas y nadando en ríos de sangre”.