¿Para què una Semana “Santa”?

¿Para qué una Semana “Santa”?

Por: Armando de la Torre

Ciertamente no para que los estudiantes universitarios de cualquier parte del mundo puedan tener un desenfrenado “spring break”. Tampoco para que nuestros asalariados gocen de una pausa en la playa; ni siquiera para que algunos turistas disfruten con la piedad ajena de quienes cargan imágenes en procesiones coloridas y vistosas.

La Semana “Santa” consiste, y ha consistido siempre, en una conmemoración afectiva del evento más trascendental de la historia: el “linchamiento” por parte nuestra del Verbo hecho carne. Burla cruel del hombre caído ante la inocencia expiatoria de Jesús de Nazaret.

Es una semana, por tanto, para una mayor intimidad con nosotros mismos. Toda una semana para reflexionar, siquiera por momentos aislados, en torno al evento cumbre de toda la Creación: nuestra inmerecida redención por el sacrificio de quien se hizo Hombre para servirnos de cordero expiatorio y de ideal ético para el así redimido.

En aquellos días previos a la Pascua judía del año 29 de la era hoy universalmente común, ocurrió tal portento: el cierre definitivo de mil ochocientos años de profecías y alusiones simbólicas proferidas por los atormentados profetas del pueblo semita escogido por El: Israel, desde aquel primer atisbo entre miedos y temblores de un patriarca llamado Abraham. La culminación la constituyó ese remoto heredero suyo,  nacido en Belén de Judá en tiempos del primer emperador romano, Octavio Augusto.

Acontecimiento único, inaudito, sin posible paralelo a lo largo de estos cuarenta mil años de historia que llevamos a cuestas desde que emergió el primer hombre Cro-Magnon.

Eternamente irrepetible. Punto final a todos los sacrificios de animales en el Templo de Jerusalén, porque con Aquel sacrificado cesó toda otra necesidad de algún sacrificio expiatorio.

Ejemplar, además, para todos los que intentamos, sin mucho éxito, seguir sus pasos. Suprema lección de que lo que más vale entraña un mayor costo, sólo que en este caso único la factura fue pagada íntegramente por ese mismo Uno.

Revelación, encima, totalmente inesperada por la mera razón del hombre.

Recordatorio, de paso, utilísimo de la suprema importancia que juegan los principios en la conducta justa al largo plazo.  Pues aquella generosísima entrega a la voluntad del Padre le fue connatural, como también debería serlo para nosotros. El solo tema a meditar durante esta semana merecidamente llamada “Santa”.

Un llamado estremecedor a nuestros corazones, a nuestro sentido del deber, a nuestra hambre de justicia, a nuestra compasión, como ninguno otro.

Una certeza para nosotros de una eternidad plenamente feliz, sin pausas, porque está fuera del tiempo, y sin arrepentimientos porque beberemos de la fuente de gozo inexhaustible. Nuestro inmerecido premio por la cruz de Jesús el Cristo, nuestro Mesías. El Misterio más allá de todo misterio, la Verdad más allá de toda verdad, la Bondad más allá de toda bondad, la Belleza que tanto hizo llorar a San Agustín de Hipona por haberla conocido “tan tarde”.

La Semana de todas las semanas.

Son los días óptimos para contemplar y pedir mil, diez mil, cien mil perdones…

La Semana máxima para el propósito de la enmienda, cualquiera que sea. La Semana de la reconciliación con el hermano o el amigo herido. La Semana apropiada para la gratitud sin fronteras, sin razas, sin etnias, sin clases sociales. La Semana, por lo menos esa Semana, de la reconciliación universal.

La Semana, siquiera esa, cuando vivimos la verdad de que “mejor es dar que recibir”. Cuando secamos nuestras lágrimas para enjugar las ajenas. Cuando reconocemos nuestros errores y agradecemos las verdades del otro. Cuando regresamos a ser niños de nuevo, como le recomendó Jesús a Nicodemo. El tiempo ideal para todas las bienaventuranzas, ese que concentra en un instante toda la bondad posible de una entera vida…

¿Y nos aturdiremos en el entre tanto? ¿Utilizaremos esos pocos días para el olvido de nuestras deudas y de nuestros deberes? ¿Despilfarraremos las horas en el alcohol o en la cocaína? ¿Perjuraremos y engañaremos, incluso al ritmo de más carcajadas, que durante otros “fines de semana”? ¿No nos detendremos en nuestros afanes para consagrar unos minutos al recuerdo reverente del mayor de los heroísmos y la más esperanzadora de las promesas? ¿Hemos devenido al final tan inconscientes?…

Vivamos, más bien, al máximo la más esplendorosa de las noticias: ¡Cristo ha resucitado!

Que eso solo nos baste para esta Semana…

 

 

 

No esa tonada, Josè Rubèn III

No esa tonada, José Rubén (III)

 

Por: Armando de la Torre

            Por último, José Rubén, estoy plenamente de acuerdo contigo que el Gobierno que nos aflige bajo Otto Pérez Molina es igual de pésimo queel anterior a cargo de Alvaro Colóm (¿o sería mejor decir de Sandra Torres?). Aunque también todos los que les habían precedido desde 1986 abusaron no menos de sus privilegiadas funciones, quizás a menor escala.

Lo que me lleva al siguiente punto: a ninguno de ellos lo considero peor persona que sus críticos fuera del poder. Son las reglas del juego político entre nosotros, hombres torpes y corruptibles, como lo somos todos en proporciones diversas, lo que además de minarnos el carácter nos arrebata la paz y concordia ciudadanas claves para el desarrollo de la entera comunidad nacional.

A este fin, propusieron hace unos cinco años sesenta y tres mil ciudadanos -y no los cinco mil  que como mínimo prescribe la Constitución vigente- quienes oportunamente presentaron un pliego de reformas a la misma bien pensadas y armonizadas entre sí, que, sin embargo, el pleno del Congreso ilegalmente no quiso discutir con vista a una consulta popular que las refrendara.

La urgencia de hacerlo, empero, continúa y en el entre tanto se hahecho más aguda. Una razón, entre muchas otras, es el asedio que el Ejecutivo hace a este medio independiente de opinión que tú presides. En un Estado de Derecho, ese acoso no solamente sería condenable desde cualquier punto de vista ético sino también muy efectivo a la hora de ejecutar la condena según la letra y al espíritu de la ley constitucional vigente de libre emisión del pensamiento (Art. 35).

El problema de fondo en todo ello es cierta irresponsabilidad generalizada entre gobernantes y gobernados. La mejor evidencia para ello son las altísimas tasas de impunidad a todos los niveles de la administración de la justicia, en especial lo que concierne a la labor del Ministerio Público. Somos un pueblo por eso acostumbrado a irrespetar la ley y las normas morales. Casi nadie en absoluto se ve obligado a pagarpor sus transgresiones. Y esa descomposición empieza desde la cabeza, es decir, desde el Ejecutivo, y de ahí desciende y se derrama por los otros poderes, el Legislativo en primer lugar, y, muy lamentablemente, también por el Judicial hasta el último y más insignificante representante de laautoridad.

Y así nos encontramos hoy, reducidos ulteriormente a que se nos considere desde el extranjero menores de edad muy necesitados de tutela, ayer por una MINUGUA, hoy por una CICIG, mañana, tal vez, por una abierta intervención militar colectiva. Todos carcomidos por ladesintegración moral que nos pone a pedir limosna del extranjero de rodillas. Y en el entre tanto, les acumulamos a nuestros “cooperantes” privilegio sobre privilegio en nuestros asuntos internos.

Peor aún, en nombre de una caótica y abusiva “defensa” de losderechos humanos por violentos ignorantes al estilo CUC y pandillas afines, incluso dentro del aparato estatal. Así nuestros pobres y menesterosos se mantienen sojuzgados, y los ricos y exitosos criminalmente extorsionados. ¿Y todavía nos preguntaremos por qué seguimos injustificadamente tan subdesarrollados?

En el sector público, catedráticos, profesores y maestros enseñancon demasiada frecuencia mal y obsoletamente. Igualmente magistrados, jueces y fiscales responden muchas veces a intereses perversos o político-partidistas. Y nuestros militares y policías parecen castrados, sobre tododesde el gobierno de Berger, por flojas autoridades civiles. Tampoco la SAT recauda, ni los Ministerios ejecutan. Y nuestro servicio exterior es unremedio de último recurso para repartir las migajas sobrantes de la mesa central del banquete.

Y, sin embargo, sorprendentemente la mayoría de los ciudadanoscontinúa en la esperanza de un cambio quasi milagroso que algún día nos acerque a un Estado de Derecho de veras.

Lo cual, sea dicho de paso, no es fácil de vislumbrar entre los candidatos punteros para las próximas elecciones generales. Por eso somos muchos los que rebuscamos por otros rincones de la oferta electoral opciones que aparenten prometer hacerlo mejor, como la del PAN, con Juan Guillermo Gutiérrez a la cabeza, o de VIVA, liderado por Cromwell Cuestas, o mi favorito del momento, el Partido Libertador Progresista, que postula a Zury Ríos Sosa como primera mujer Presidente de la República.

Para cualquiera de ellos, mi rasero evaluativo es el grado deresponsabilidad plena que creo haber intuido en cada uno de ellos en el ejercicio de sus deberes, incluido entre estos últimos un apoyo sin restricciones a la consulta popular a la que serán sometidas las reformaspropuestas a la Constitución hace casi cinco años y mencionadas por mí más arriba.

Pero por encima de todo, seguimos urgidos de “ideas claras”, querido José Rubén, antes de proceder a elegir (o a ser electos en septiembre). Incluso mantengo que la discusión pública de aquellapropuesta de reformas resultaría en la óptima educación cívica de todos. Yuna vez aprobadas, podremos estar ciertos de la reforma positiva del Estado que nos habrá de encaminar a lo que resta de un siglo XXI muchísimo más fecundo que el que le precedió.

A la raíz, por tanto, de nuestra actual postración colectiva creo poder identificar esa generalizada ausencia del sentido de responsabilidad personal, hoy no respaldada ni alentada por la ley a todo lo largo y ancho del territorio y de las estructuras gobernantes del país.

Espero José Rubén, que nunca cejes en tu edificante labor periodística aunque reconozcas eventuales errores de tu parte pues humano eres, ni que jamás cedas a la tonta comodidad que paraliza la iniciativacívica de muchos, ni que sucumbas a los abusos y presiones ilegítimas de los poderosos del momento. No olvides que su hora pasará, pero su deshonra los atenazará hasta el día que hayan de rendir cuentas a Dios.

Y Guatemala, con tu participación, habrá respondido a su llamadode paraíso natural sin serpientes, eso sí, que aniden en los monopolios delos poderes coactivos del país.

 

 

Imperialism Obama style…

IMPERIALISM OBAMA STYLE: The Aggression Continues A Statement by the Liga Pro Patria The United States, under President Obama, is helping radical anti-Americans take power in our country. Since 2010, the U.S. embassy has been openly supporting the activities of terrorists whose predecessors tried and failed to seize power in Guatemala before the peace accords of 1996. Under the rule of Attorney General Claudia Paz y Paz, who took office in December 2010, the Ministry of Justice became an arm of the violent and criminal guerrilla Left. As minister, Dr. Paz y Paz encouraged leftist militias by shielding them from criminal prosecution and by imposing rules that supported their illegal activities. At the same time, the Justice Ministry prosecuted law enforcement officials who tried to restrain the criminal activities of groups protected by the attorney general. On August 2, 2012, Dr. Paz y Paz herself paid a visit to the district attorney’s office in Huehuetenango, several hours distant from the capital, to confront an assistant district attorney over a case that the local prosecutor was working. The prosecutor, Gilda Aguilar, had requested arrest warrants to be filed against ten persons involved in a criminal uprising. Those persons were associated with the “Committee of United Campesinos” or CUC, an arm of the old insurgent group Guerrilla Army of the Poor (EGP). Through witness testimony, the prosecutor had discovered that the militants were systematically coercing local residents to take part in the group’s criminal activities. But Attorney General Paz y Paz ordered the prosecutor to seek the cancellation of the arrest warrants. Prosecutor Aguilar refused to obey Dr. Paz y Paz, who at once removed her from the case. On the night of August 22, 2012, prosecutor Aguilar’s car was blockaded on a mountain road and ambushed by armed assailants. A hail of bullets was fired into the car. Aguilar fled for her life as her security guard returned fire. The guard was gravely wounded. The prosecutor, miraculously untouched by bullets, took refuge in the tall grass and shivered for an hour in the freezing temperature before she dared use her phone to call for a rescue. The following day, Justice Ministry officials called the shooting an attempted robbery and ordered the prosecutor not to name the CUC militia members as suspects. More than a year later, having resigned from the Justice Ministry, Gilda Aguilar was the first to conduct a proper investigation of the crime in which she had been the victim. Through eyewitness testimony, Aguilar established that the leader of the CUC, Daniel Pascual, had hired a gang lord to assassinate her. In full awareness of what Paz y Paz and her ministry had done, the United States ambassador in Guatemala gave political cover to the attorney general. In February 2014, when Dr. Paz y Paz’s reappointment was being debated, U.S. ambassador Arnold Chacon took to the airwaves on the attorney general’s behalf. The ambassador declared: “My government is proud to have a partner like Dr. Paz y Paz.” Paz y Paz’s reappointment failed. But the keystone of Paz y Paz’s program remains, and the United States is avidly supporting it. That keystone is a desperate effort to obtain a conviction in Guatemala’s genocide trial. The chief defendant happens to be retired general and head of state Efraín Ríos Montt. But what matters to the prosecutors is their ability to rewrite history as well as the law. If they can convict and sentence their former enemies on this bogus charge, they can overturn the country’s legal and constitutional structure. In charge of the trial was a Paz y Paz partisan, Judge Yassmin Barrios. The courtroom spectacle reminded observers of show-trials under the Nazis and Soviets. At the height of the trial, the U.S. embassy issued a statement saying: “We exhort all Guatemalans to respect the legitimacy and integrity of this process.” The vast number of Guatemalans, who know no genocide had occurred, could only see the embassy’s exhortation as a sign that American power was behind the radical Left. In May 2013, the tribunal of judges handed down a guilty verdict against Ríos Montt and imposed an 80- year jail sentence on the 87-year-old defendant. A remarkable video shows Judge Barrios as not quite the model of judicial restraint—giving a Fascist-style salute to a crowd of courtroom spectators who cheered the verdict. Shortly thereafter, Guatemala’s highest authority, the Constitutional Court, set aside the verdict for further examination on grounds that Judge Barrios had violated the defendant’s constitutional rights. But on March 4, 2014, in a Washington, DC ceremony presided over by First Lady Michelle Obama, the U.S. Department of State bestowed on Judge Barrios one of its “International Women of Courage” Awards for 2014. The State Department citation said of Judge Barrios: “By initiating the judicial process against the former dictator, Barrios gave a voice to thousands of Ixil-Mayan victims [and] provided an important legal precedent for genocide cases worldwide. . . .” (emphasis ours) Early in 2015, by order of the Constitutional Court, the trial resumed under a new judge. In a brief and ominous statement, the U.S. embassy all but demanded a guilty verdict. “The unfolding of this case will reflect the state of the rule of law in Guatemala,” the statement concluded. If the Guatemalan Left, supported by the United States and the United Nations, obtains a conviction in the genocide trial, it will have set a precedent for rewriting the law, and for canceling defendants’ rights under the law. Are you listening, Netanyahu? Are you listening, George W. Bush? In the past, Guatemala and its people were used by the United States as a proving ground for experiments that U.S. authorities would never have conducted in their own territory. Today, U.S. officials say those times are long gone. Speaking of old-fashioned Yankee imperialism in Latin America, assistant Secretary of State Roberta Jacobson has declared: “It is a thing of the past. It truly is a thing of the past.” But yes, Roberta, we have imperialism in the present day, and the new imperialism goes far beyond the old. The Obama administration is playing with the constitutional order of Guatemala—as it would like to do, but cannot as easily do, in the United States. If today’s yanqui experiment succeeds, it will spell the destruction of Guatemala’s constitutional republic. The Liga Pro Patria of Guatemala is a non-profit association which, in line with its founding charter, has participated in public affairs to give information about rule-of-law issues and to promote the rule of law in Guatemala. www.lavoz.g

Imperialismo al estilo Obama…

Imperialismo al estilo Obama…la agresión continúa Nuestra prensa no informa de ello, en parte porque algunos temen que se les retire la visa para viajar a los EE.UU. Y la prensa de los EE.UU. tampoco informa, porque la embajada no arremete públicamente en inglés sino sólo en español, salvo para elogiar la juez fallida Yassmin Barrios. La Asociación Liga Pro-Patria por lo tanto declara: El Departamento de Estado, bajo Hillary Clinton como bajo John Kerry, mantiene su apoyo abierto a los extremistas de la debilitada izquierda guatemalteca. Desde 2010, la Embajada en Guatemala mantiene una agresión sistemática contra la soberanía del Estado de Guatemala a través de su apoyo constante a la subversión marxista que por 36 años intentó brutalmente derrocar nuestro Estado, y que sólo terminó en unos Acuerdos de Paz manipulados, luego de su derrotada reiterada en el campo militar que ella había preferido. Recordemos que, años más tarde, bajo la dirección de la ex-Fiscal General Claudia Paz y Paz el Ministerio Público de Guatemala se convirtió en el refugio de los subversivos todavía armados, tales como los del CUC, FRENA y demás grupos afines. Al mismo tiempo, el Ministerio Público perseguía a aquellos fiscales y autoridades que a su riesgo velaban por la obediencia a la ley. Este proceder de las autoridades se hizo más patente cuando la Fiscal General se desplazó a Huehuetenango el 2 de agosto del 2012, para amonestar a la fiscal del distrito Gilda Aguilar, en torno a un caso que como fiscal le tocaba atender. La fiscal había cursado órdenes de captura contra personas involucradas en un levantamiento local. Los inculpados obedecían órdenes de los dirigentes del Comité de Unidad Campesinos (CUC), otrora un brazo del Ejército Guerrillero de Los Pobres (EGP). A través de testigos idóneos, la Licda. Aguilar había descubierto que los denunciados coaccionaban sistemáticamente a los residentes locales para integrarlos a sus actividades criminales. Pero la Fiscal General ordenó a la Licda. Aguilar procurar el retiro de las ordenes de captura. La fiscal Aguilar rehusó obedecer la demanda de su superior jerárquico, la que en respuesta inmediatamente la removió del caso. La noche de 22 de agosto, el automóvil de la fiscal Aguilar fue bloqueado en un paso de montaña y sometido a una lluvia de balas. La fiscal tuvo el suficiente dominio de sí para escapar del auto y esconderse en la maleza, mientras su custodio oficial la protegía respondiendo al fuego. Ese agente terminó por quedar gravemente herido. La fiscal logró milagrosamente escapar a las balas, aunque temblando de frío mientras esperaba su rescate. Al día siguiente, personal del Ministerio Público visitaron el lugar de los hechos. Los interpretaron como un intento vulgar de robo, y prohibieron a la fiscal Aguilar mencionar en absoluto que la milicia del CUC fuera sospechosa del ataque. Más de un año después, habiendo renunciado del Ministerio Público, la Licda. Aguilar se atrevió a hacer una investigación profesional en torno a esos hechos de los que ella pudiera haber salido sin vida. También pudo identificar a un hombre que había sido testigo de la oferta de dinero por parte del dirigente del CUC, Daniel Pascual, hecha a un bandolero de nombre Byron Tello, por cincuenta mil quetzales a cambio de asesinarla. Más tarde, en febrero del 2014, cuando se debatía públicamente en Guatemala la ampliación del mandato de la Fiscal General, el Embajador Arnold Chacón, ya para entonces bien informado de lo anterior, sí se valió del YouTube para dar a conocer su preferencia por doña Claudia. Y agregó “Es un privilegio para mi gobierno contar con un socio como la doctora Paz y Paz.” Se frustró el intento de mantener a Paz y Paz en el puesto de Fiscal General. Pero el punto clave a ganar, según Paz y Paz y la embajada norteamericana, era la condena del Gen. Efraín Ríos Montt por genocidio. A cargo de ese engendro fue designada una de las socias de Paz y Paz, la juez Yassmin Barrios, al extremo de que para muchos observadores todo pareció ser una copia de los juicios “populares” en la Unión Soviética de Stalin y en el Tercer Reich de Hitler. La embajada declaró en nombre del pueblo americano: “Exhortamos a todos los guatemaltecos a respetar la legitimidad y la integridad de este proceso.” La gran mayoría de los guatemaltecos que tenían certeza que ningún genocidio había ocurrido en Guatemala sólo pudo ver aquella exhortación como un síntoma de que el poder de ese país se situaba enteramente en favor de la izquierda radical de Guatemala. En mayo del 2013, un tribunal de tres jueces dictó su veredicto de culpabilidad contra Ríos Montt y le impuso 80 años de cárcel (a un hombre de 87 años de edad). Un ilustrativo video, tomado de la ocasión, nos muestra a la juez Barrios cuando saludaba al estilo fascista a una turba de espectadores. Días después, la Corte de Constitucionalidad anuló aquel veredicto sobre la base de que la juez Barrios había violado los derechos constitucionales al debido proceso del acusado. El 4 de marzo del 2014, en una ceremonia en Washington, D.C. presidida por nadie menos que la primera dama, Michelle Obama, el Departamento de Estado otorgó a la juez Barrios una de sus Distinciones Internacionales entre las Mujeres de Coraje del año 2014. El Departamento de Estado decía de ella que, “Por haber iniciado el proceso judicial contra el ex dictador, Barrios había dado voz a los millares de victimas Ixiles, estableciendo un importante precedente legal a nivel mundial . . . .” (el subrayado es nuestro) Muy temprano este año, el 5 de enero, el juicio contra Ríos Montt se reanudó. Pero ya la Embajada de los EE.UU., por no dejar nada a la improvisación, había emitido el mas prepotente de sus comunicados. Concluyó por declarar: “El desenlace de este caso reflejará el estado del imperio de la ley en Guatemala.” Si la izquierda guatemalteca, ahora con el apoyo de los EE.UU., logra obtener la condena de Ríos Montt por genocidio, habrá sentado un precedente nefasto para retorcer la ley y suprimir, de paso, los derechos humanos protegidos bajo la misma. ¿Oyes Netanyahu?… ¿Oyes George W. Bush?… No olvidemos que en el pasado Guatemala y su pueblo fueron utilizados por los EE.UU. como campo de experimentación biológica, cosa que jamás habrían intentado en su propio territorio. Hoy, algunas autoridades norteamericanas dicen que esos tiempos se acabaron. ¿De veras?… Al respecto, hablando del imperialismo yanqui de viejo cuño, la Subsecretaria de Estado, Roberta Jacobson, declaró recientemente: “Es una cosa del pasado, realmente una cosa del pasado.” ¿De veras?… Porque el imperialismo de hoy va más allá del viejo, bajo la sombría de la ONU. La administración de Obama juega como quiere con el orden constitucional interno de Guatemala, cosa que no les sería tan fácil ensayar en su propio territorio. Si el experimento yanqui de hoy logra sus objetivos, habrá destruido el orden soberano y constitucional de Guatemala. La Liga Pro Patria es una asociación que busca hacer una realidad el Estado de Derecho en Guatemala. www.lavoz.gt

No esa tonada, Josè Rubèn II

No esa tonada, José Rubén (II)

Por: Armando de la Torre

En verdad, lo lúgubre de la tonada de tu discurso en Washington se justifica plenamente cuando del ámbito de las actividades privadas pasamos al de las públicas.

Mucho se ha acumulado en el intento de explicar ese desastre nacional que nos ha llevado a preguntarnos si, al final de cuentas, no seremos un Estado fallido. El índice, por ejemplo, entre otros muchos, de la impunidad rampante es tan elevado que prácticamente equivale a una situación de anarquía generalizada por ausencia del Estado en la vida diaria como en los momentos más penosos de la época feudal.

Supuestas autoridades y supuestos funcionarios públicos, parapetados tras el monopolio meramente burocrático del poder coactivo, se ensañan cada vez más en el ciudadano común y corriente, prácticamente indefenso en las áreas rurales y forzado a pagar extra un mínimo de protección en las urbanas.

Todos nos lamentamos, pero muy pocos nos esforzamos por penetrar hasta las raíces últimas de nuestro fracaso colectivo. Es más, para la mayoría tales raíces yacen herméticamente sepultadas bajo una apatía generalizada. Y el cinismo se propaga más y más…

Cojeamos de exceso de legislación y de escasez de principios. El positivismo jurídico imperante, por ejemplo, la única forma de interpretación jurídica aceptada en nuestras universidades (al precio de la exclusión definitiva de las otras dos de mayor abolengo y sensatez, la consuetudinaria y la del derecho natural) hace que los casos que llegan a los tribunales se reduzcan más a cuestiones de forma que de fondo, con grave lesión a lo substantivamente justo.

Y así, armados de esa manera de pensar y actuar, legisladores, magistrados, jueces, fiscales y abogados en general, han hecho de lajusticia una farsa más próxima a las contorsiones en el circo que a la equidad entre todos.

Ello ha llevado también al hecho de que la legislación, tanto la extraordinaria (constituyente) como la ordinaria, responda en gran parte a incentivos perversos y, con ello, los encargados legítimamente de velar por la observancia de la ley tropiecen con el muro insalvable del desprestigio de la ley.

Como lo dice el refrán: “Hecha la ley, hecha la trampa”.

Encima, con harta frecuencia, mal redactadas, expuestas, por ello, a la casuística de los leguleyos –entre nosotros, “güizaches”- que derivan en los múltiples abusos de poder a todo lo largo y ancho de la jerarquía social.

Ciudadanos, por tanto, poco educados, poco conscientes de sus derechos y obligaciones, víctimas y verdugos inconscientes de sí mismos a un tiempo. Ello se suma al otro hecho siniestro de que la misma clase política que dice gobernarnos se ha apoderado “legalmente” de la educación de la mayoría de la juventud, relegando a un segundo plano a sus padres biológicos.

Política partidista y educación, dos ingredientes sociales del todo incompatibles entre sí.

Y así, “ciegos que conducen a otros ciegos”, nos vamos en derechura al abismo al tiempo que nos disputamos rabiosamente los muy escasos recursos a nuestra disposición.

Por eso, más que un Estado fallido somos una sociedad fallida. Nos increpamos recíprocamente y nos pasamos la culpa unos a otros, mientras nuestra principal y verdadera responsabilidad, la de sabernos gobernar a sí mismos, queda en el olvido. Es más, creo que no alumbra esperanza a menos que cada uno de nosotros, en el recodo más íntimo de su persona, haga el equivalente a un examen de conciencia a fondo, sobre lo que ha logrado con su esfuerzo para el bien común y lo que ha omitido.

Sorpresas mayúsculas nos llevaremos…

Yo sé, José Rubén, que todo esto que digo es un lenguaje demasiado abstracto para las páginas de opinión de un diario. Y por ello creo conveniente hacerlo la excepción más que la norma. Pero, como dijo Oscar Wilde: “By giving us the opinions of the uneducated, journalism keeps us in touch with the ignorance of the community”.  Y hemos de reconocerlo.

Derivado de todo lo anterior, se hace patente a los ojos de cualquier observador desinteresado un rasgo escasamente repartido, y que a cuya ausencia rara vez aludimos: carácter, es decir, el sabernos enfrentar a verdades y decisiones difíciles e incómodas y lograr superarlas.

Para algunos, peor aún, esto suena a moraleja. Pero no podemos saber si lo es a menos que, de nuevo, hayamos regresado a ese nuestro muy particular examen de conciencia individual a que aludí antes.

Es más, nunca sabremos si somos capaces de intentarlo a menos que medie ese muy particular examen silencioso de conciencia. Tal como lo expresó contundentemente Blaise Pascal: “El esfuerzo mental por aclararse las ideas es el fundamento de la vida moral”.

Hoy, en el mundo de la telefonía móvil y de las redes sociales, con mucha frecuencia nos encontrarnos aturdidos sobre lo bueno y lo malo, lo que más conviene o lo que nos sería mejor. Es un aturdimiento de estilo muy contemporáneo. Razón de más para intentar desempolvarlo.

Para ello necesitamos “principios de conducta justa”, no tanto intereses materiales o económicos que proteger. De nuevo, nunca podremos salir de oscuridad tan costosa si no nos detenemos a repetir por un mal cuarto de hora un sincero examen de conciencia a solas.

¿Te animas?

Así nos legarás, sólo para tu fuero interno, otra de tus muchas lecciones de civismo.

(Continuará)