Sperisen, ¿rescatable?

Sperisen, ¿rescatable?

 

Por Armando de la Torre

 

            Por supuesto que sí. Pero condicionado por nuestro tesón e inventiva.

            Antes de abordarlo de nuevo, quiero responder a algunos amables lectores que me reclaman mi silencio de aparente indiferencia hacia nuestra crisis política de los últimos dos meses.

            No hay tal indiferencia. Pero las protestas contra la generalizada corrupción, sobre todo la ocurrida en los dos últimos cuatrienios, el de Alvaro Colóm y el de Otto Pérez Molina, han discurrido hasta ahora por canales muy civilizados y edificantes, como suele ser el caso cuando la clase media se manifiesta en cualquier rincón del mundo, esa clase siempre clave para la estabilidad de las naciones, e integrada por sus ciudadanos más responsables, aquellos que saben cuidar de sus hijos y pagan puntualmente sus impuestos.

            Por eso la agencia calificadora internacional “Fitch ratings” acaba de mantener para Guatemala una BB, es decir, la de una situación estable.

            Pero el drama de mi antiguo alumno en la UFM, Erwin, y el de toda su familia, toca con muchísima más rudeza mi corazón. Pues lo conozco muy bien, igual que a sus excelentes padres, y me indigna sobremanera que un delincuente a la cabeza de la CICIG, Francisco Dall´Anese, le haya privado la oportunidad de vivirla libre y dignamente a plenitud. A lo cual he de añadir que el licenciado Iván Velásquez, actual Alto Comisionado, me ha manifestado personalmente que nada puede hacerse al respecto. Es decir, que cualquier funcionario en ese cargo de interventor por parte de la ONU no solamente es inmune a todo señalamiento legal en su contra sino que habrá de permanecer perpetuamente impune por cualquier delito que las autoridades de la ONU, y sólo ellas, decidan no reconocer en nuestro suelo como políticamente incorrecto.

            El proceso en Ginebra aún no ha llegado a su final y probablemente se extienda por todo lo que resta del año. En el entretanto, quienes aquí se vanaglorian de defensores de los derechos humanos guardan hermético silencio, en especial esa nulidad que responde al título inmerecido de “Defensor de los Derechos Humanos”…

            No cejaremos, sin embargo, en la prosecución de la justicia para Erwin Sperisen. Que lo sepan los ilusos inexpertos que a priori argüyen que porque Suiza es un país del primer mundo, la administración de la justicia en cada uno de sus cantones también opera, indefectiblemente, según los cánones de un Estado de Derecho.

            Pero de regreso a la situación actual en Guatemala, repito sentirme muy en paz y optimista por la forma en que se ha manifestado nuestro pueblo chapín.

            Apruebo que el Presidente Pérez Molina continúe en su cargo hasta el catorce de enero a las catorce. Después, habrá tiempo para contarle las costillas, e igualmente a Alvaro Colóm. No menos que a las dos damas que hicieron gobierno de hecho durante buena parte de sus pusilánimes regímenes, Roxana Baldetti y Sandra Torres.

            Quizás todo ello pueda redundar también en disuasivo para los numerosos aspirantes a la Presidencia y Vicepresidencia de la República el próximo seis de septiembre.

            El horizonte electoral, encima, se ha enriquecido al sumarse Lizardo Sosa y Peter Lamport a la contienda electoral en la que alentadoramente ya contábamos con Zury Ríos, su Vice Juan Luis Mirón, Juan Guillermo Gutiérrez y Roberto González Díaz Durán.

            Hay esperanza, pues, para la Guatemala que “ya ha cambiado”, aunque todavía habremos de esforzarnos mucho más por rehacer a fondo nuestra vida colectiva civil.

            El gran cambio será posible si la misma abrumadora mayoría que lo pide empieza por poner  en práctica por su parte la nada fácil labor virtuosa de cumplir con la ley y los preceptos de la moral, de los que tan rara vez se habla con respecto a sí mismo, sino siempre referidos a los demás.

            “Entre las naciones,” sentenció Benito Juárez, “como entre los individuos, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

            A propósito de lo cual me permito llamar la atención de la burguesía urbana sobre la ausencia del Estado en numerosas zonas rurales. Su lugar ha sido tomado por gavillas de facinerosos (del CUC, de FRENA, y de otros violentos que les son afines) que amedrentan a los infelices campesinos, sin que nadie parezca enterarse ni salir a su defensa. Tales víctimas sin nombres de la violencia terrorista financiada principalmente desde la Europa nórdica, vegetan llorosas y en silencio. Lo cual no es más que otra canallada colectiva de lo que no somos conscientes, lo que no suele figurar en la retórica habitual de nuestros candidatos. Los justos reclamos de nuestra población rural ni siquiera aparecen en nuestros medios masivos de comunicación porque los hipócritas atormentadores de esos pobres infelices se camuflan con la bandera nada menos que de la de “defensores de los derechos humanos”. Al final, pecados nuestros de omisión que igual corroen nuestras conciencias, sean respecto a nuestros compatriotas en Guatemala, en los Estados Unidos… o en Suiza.

            Todavía me irrita el desamparo sufrido por aquellos trabajadores italianos, españoles y yugoslavos que hacia las décadas de los cincuenta y de los sesenta hacían cola  ante las puertas de las fábricas de Suiza en busca de trabajo, que no podían encontrar en sus países de origen por haber sido enteramente devastados por la guerra.

            También recuerdo que por aquel entonces no se les permitía traer legalmente a sus esposas e hijos menores de edad a sus lugares de residencia. La razón me la explicó un funcionario honesto: que aquellos inmigrantes solían tener más hijos que los suizos. Lo cual significaba una carga adicional para el seguro social helvético y menos espacio en las escuelas para sus hijos. Según ese frío cálculo, tras diez años de trabajo aquellos asalariados “extranjeros” habrían pagado ya los suficientes impuestos al erario suizo para cubrir con creces la demanda de servicios para sí mismo. Al enorme precio, eso sí, porque en el largo entretanto, la destrucción era casi segura de sus uniones matrimoniales.

            Luego de una pastoral colectiva de protesta por parte de los obispos italianos, la Federación Helvética, siempre muy atenta al “qué dirán” de los extranjeros, redujo el cruel requisito a solo… tres años. Así lo hallé cuando fui a trabajar voluntariamente en pro de esos inmigrantes invitado por un párroco de Bienne, donde muchos trabajaban en la fabricación de los relojes Bulova.  

            ¿Qué dirían esos “defensores” de los derechos humanos si tal legislación se aplicara hoy a nuestros emigrantes legales?

(Continuará)

BUENA NUEVA

BUENA  NUEVA

 

La Escuela Superior de Ciencias Sociales de la Universidad Francisco Marroquín, se complace en informar que el día lunes 20de julio, se iniciarán los cursos de estudios teológicos,  que en tres años culminarán con un DIPLOMADO EN TEOLOGÍA.

La Universidad Francisco Marroquín tuvo entre sus programas, desde su fundación, una Facultad de Teología por más de treinta años para la formación del clero católico, aunque siempre abierta al público en general.  Tal programa fue trasladado en 1999íntegro a la Universidad Mesoamericana por la congregación salesiana que estaba a su cargo.

Esta vez el programa de Estudios Teológicos estará enderezado a todo público culto, y será llevado a cabo por la cooperación interconfesional de catedráticos especializados en los muchos y muy diversos aspectos del monoteísmo revelado en la persona de Jesús de Nazaret.

Será inaugurado el lunes 20 de julio próximo. Los 4 cursos introductorios serán los siguientes:

  1. “Mensaje y Mensajero”       Dr. Armando de la Torre
  2. Historia de Dios    Dr.  Moris Polanco
  3. La Vida de Jesús      M.A.  Juan Callejas
  4. ¿Teología hoy?      M.A. Gonzalo Chamorro

Cada uno de ellos se ofrecerá  dos veces por semana, cada una por una duración de una hora 15 minutos. Las sesiones están programadas de tal manera que los dos períodos de la semanapuedan fusionarse en un solo día, o impartirse en días alternos.

Los días hábiles correrán de lunes a viernes.

También se incluirán con el mismo valor en unidades de mérito académico (UMAs) cursos de latín, griego y hebreo, sobre todopara aquellos interesados en continuar sus estudios teológicos más allá del Diplomado, con vistas a la obtención de una Licenciatura enTeología en un año y medio académico ulterior.

Se ha pensado también hacerlos extensivos virtualmente a personas fuera de la ciudad de Guatemala, salvo los cursos auxiliares de idiomas.

La fe judeocristiana se enfrenta hoy a los desafíos muy complejos propios del siglo XXI. A ellos pretendemos dar respuestadesde la rica tradición teológica de los dos mil años de cristianismo.

¡Bienvenidos todos!

Anexos:    Costo por cada curso trimestral:

Matrícula: Q. 650.00

Curso:  Q.1,950.00

Carnet:  Q.90.00   (al semestre)

Gastos administrativos:  Q.335.00 (mensuales)

Costo total por curso: Q.3,085.00

Inicio de las clases: 21 de julio del 2015.

Para mayor información dirigirse a la Escuela Superior de Ciencias Sociales, con destinatario a las siguientes personas:

Gonzalo Chamorro,   gchamorro@ufm.edu

Nidya de Flores,   nidya@ufm.edu

Sandra Batres,     sandrabatres@ufm.edu

 

O a los teléfonos 2338-7733   y   23387734 , en donde se les atenderá gustosamente.

Los interesados también pueden obtener información en la Página Web de la Maestría en Ciencias Sociales de la UFM: www.escs.edu

El espejismo de una justicia ausente en Ginebra, Suiza

El espejismo de una justicia ausente en Ginebra, Suiza

Por: Armando de la Torre

            Algunos lectores de mis entregas periodísticas me han escrito indignados porque  me atrevo a poner en tela de juicio la “justicia” en el cantón ginebrino de Suiza.

La médula de sus críticas hacia mi persona la enderezan desde una premisa muy simple: Suiza, supuestamente un país desarrollado, es parcela muy prestigiosa del “primer mundo”; un verdadero Estado de Derecho apropiado para un pueblo muy civilizado y, además, todo lo contrario de Guatemala según mis críticos guatemaltecos. Por consiguiente, ¿cómo se atreve alguien, en este caso mi persona, a mencionar las “imperfecciones” de gran monto en su sistema de justicia en el proceso que se le ha seguido a Erwin Sperisen allá?  Sobre todo en el sacrosanto cantón de Ginebra, el polo geográfico para muchas de las más prestigiosas organizaciones internacionales. Además, ¿precisamente desde nuestra atrasada y caótica Guatemala?…

Sin embargo, creo conocer esa tierra de cumbres nevadas por haberla cruzado de este a oeste y de norte a sur repetidas veces. Y también por haber residido un par de meses en Biel (Bienne, en francés). Pero creo entrever también en esas mismas descalificaciones de mi persona un cierto complejo de inferioridad nacional hacia todo lo europeo, sobre todo, entre los chapines que suelen situarse al extremo izquierdo del espectro ideológico.

Pero que conste también que yo viví catorce años de mi vida académica en varias de las naciones europeas, de donde guardo recuerdos muy gratos y algunas excelentes amistades. Es más, mi sangre es cien por ciento europea, pero aún así prefiero por mucho a nuestra mestiza América, Norte y Sur, por ser sus hombres y mujeres más libres, más humanos, y más humildes, en un suelo ni de lejos tan ensangrentado como el europeo. Por algo millones de sus hijos se arriesgaron a cruzar el Atlántico y establecerse aquí, entre ellos muchos suizos.

Ya señalé algunas de las violaciones al debido proceso en el caso Sperisen aquí en Guatemala por aquel malévolo y engreído Alto Comisionado de la CICIG, Francisco Dall’Anese, en deshonroso contubernio con la Fiscal General que le fue cómplice, Claudia Paz y Paz.

Pero en Ginebra, también se le negó al acusado el derecho a jueces imparciales, al tiempo que era señalado por el hijo del fundador y colaborador financiero de la ONG TRIAL, -la querellante adhesiva contra Sperisen-, Yves Bertossa. Por cierto, entre una lluvia de insultos y denuestos contra Guatemala.

Se le negó al acusado la presentación de las pruebas que lo eximían de culpabilidad, tanto en primera como en segunda instancia. Particularmente aquel video en que la madre de uno de los fallecidos declara que firmó un documento acusatorio en francés, idioma que le era desconocido, y que manifestó haber firmado pues le habían dicho que se trataba de darle una indemnización.

El tribunal de segunda instancia se integró mayoritariamente por el mismo tribunal que ya había emitido opinión, lo cual es totalmente violatorio de todo debido proceso, y causa de excusa o recusación para los jueces.

Se le negó asímismo a Sperisen la recepción de la prueba testimonial de descargo, entre ellas las declaraciones del ex-Presidente Oscar Berger y del Vicepresidente Eduardo Stein. En cambio sí se aceptó la de un asesino francés, confeso y condenado. Se le rehusó igualmente la recepción de un video que evidenciaba el ataque armado sufrido por la fuerza pública a su ingreso al presidio, que demolía in toto lo aseverado por la parte acusadora.

Erwin ya cumplió más de mil días en un régimen carcelario peorque el de aquí:

Se le permite ver a sus tres hijos una vez a la semana, por tan solo una hora, y en la presencia de un guardia a la par en todo momento. A lo sumo, se le concede tener contacto físico con sus hijos durante los últimos diez minutos tomados de la mano, para unirse en oración.

Sólo se le autoriza salir a caminar 30 minutos al día por la azotea de la prisión, si el clima lo permite.

El resto del tiempo permanece confinado a una celda de dos por tres metros de superficie.

No se le autoriza contacto alguno con nadie más excepto con los guardias que le llevan de comer tres veces al día.

Tampoco se le permite trabajar ni ocuparse en algo que no sea la lectura que se le autorice.

Un fiscal revisa su correspondencia, y de él depende si le llega a manos de Sperisen o no.

Pasaron 630 días antes de que se iniciara el primer juicio, y después, condenado a cadena perpetua. Pasaron otros 362 días para que se realizara el juicio de apelación, que por cierto sólo duró dos días y medio.

Señor Embajador concurrente de Suiza en Costa Rica: muy parecida era la justicia que administraban los nazis. Que conste que yo vi en Francfort, Alemania, las tomas cinematográficas de la Gestapo durante el juicio a los involucrados en el atentado del 20 de julio de 1944 contra la persona de Hitler, y el trato a los acusados no fue muy diferente.

Me permito añadir que creo firmemente que el futuro para la entera humanidad está de este lado del Atlántico, porque por lo menos aún formamos familias, es decir, tenemos hijos, y por tanto, que no necesitamos de mano de obra de otros continentes para sostener Estados benefactores semiquebrados de esos de los que ustedes, los europeos, tanto alardean.

Muy mal ejemplo han dado al mundo los suizos con ese atropellado e injusto proceder contra Sperisen, capturado repentinamente, y sin ninguna advertencia previa, en las calles de Ginebra.

Sé que quien urdió toda esa infamia fue un hispanoamericano, Francisco Dall’Anese, de un pasado decepcionante en su nativa Costa Rica. Pero los ejecutores voluntarios de la conspiración urdida por él han sido un puñado de hipócritas ginebrinos, a la altura moral, por lo menos, de su compatriota Joseph Blatter. Por no hablar de los banqueros suizos que intentaron quedarse con los tres mil millones de dólares de los infelices judíos alemanes que creyeron en la honorabilidad suiza.

Conclusión: en todas partes se cuecen habas.    (Continuará)