La hormiga y la cigarra

VERSIÓN CLÁSICA
 
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
 
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
 
La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano haciendo
turismo, bailando y de juerga.
 
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde
tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
 
La cigarra tiritando y sin comida, muere de frío.
 
FIN
 
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VERSIÓN ESPAÑOLA
 
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
 
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
 
La cigarra piensa que la hormiga es tonta, y se pasa el verano
haciendo turismo, bailando y de juerga.
 
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde
tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
 
Un día, tiritando a la salida de un bar de copas, la cigarra organiza
con la Sexta una rueda de prensa en la que se pregunta ¿por qué la
hormiga tiene derecho a vivienda y comida cuando quiere, cuando ella,
tienen frío y hambre?
 
La Cuatro, las cadenas de TV estatales y la cadena SER, organizan un
programa en vivo, en el que la cigarra sale pasando frío y
calamidades, y a la vez muestran extractos del video de la hormiga
calentita en su casa y con comida en la mesa.
 
Los españoles se sorprenden de que en un país tan moderno como el
suyo, dejen sufrir a la pobre cigarra, mientras que hay otros viven
holgadamente Las asociaciones contra la pobreza se manifiestan delante
de la casa de la hormiga. TV1 transmite en directo la protesta.
 
Los periodistas de El País y El Periódico, escriben una serie de
artículos, en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a
espaldas de la cigarra, e instan al Gobierno de Zapatero a que en
solidaridad, le aumente los impuestos de la hormiga.
Maria Teresa Fernández de la Vega, muy implicada con los animales,
hace una rueda de prensa desde su casa , en el mismo Zoo de la Casa de
Campo.

Respondiendo a las encuestas de opinión, el Gobierno de Zapatero
elabora una ley sobre la igualdad económica, en la que califica a la
hormiga como una rémora del franquismo, y promueve en el Congreso, una
ley anti discriminación, con carácter retroactivo contra las hormigas.
Ian Gibson publica su libro: ” Las hormigas y el franquismo”, que el
Gobierno incluye en la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
 
Los impuestos de la hormiga han sido aumentados, y además le llega una
multa porque no contrató a la cigarra como ayudante en verano, y eso
además se tipifica como que ” produjo a la cigarra un maltrato
psicológico”.
 
Garzón embarga la casa de la hormiga, ya que ésta no tiene suficiente
dinero para pagar la multa y los impuestos.
 
La hormiga se va de España .
 
El Tomate hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso,
porque ya se ha comido casi todo lo que había en la casa de la
hormiga, mucho antes de que llegue la época…….
 
La antigua casa de la hormiga se ha convertido ahora en un albergue
social para cigarras, pero la casa se deteriora rápidamente, porque
nadie hace nada para mantenerla en buen estado.
 
Al Gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios, por lo que
Rubalcaba y Garzón, ponen en marcha una comisión de investigación que
costará 10 millones de Euros.
 
Zerolo, los maricones y las bolleras, se manifiestan por Chueca en
solidaridad con las cigarras homosexuales, lesbianas y transexuales.
 
Entretanto la cigarra muere de una sobredosis de Cocaina.
La Cope y Telemadrid comentan el fracaso del Gobierno para intentar
corregir el problema de las desigualdades sociales.
 
La cadena SER, EL PAIS, Iñaki Gabilondo y la tribu catalana del
PSOE,(carles francino, angels barcelo y gemma nierga), dicen que la
culpa de todo es de Aznar, Irak, Franco y la Falange.

La antigua casa de la hormiga, ha sido ya ocupada por una banda de
arañas marroquíes inmigrantes, y el Gobierno de Zapatero se felicita
en la TV, por la ” pluralidad cultural de
España, ejemplo del éxito de la Alianza de Civilizaciones “.
 
Y colorín colorado,
otra vez nos la han colado.

El fracaso de Álvaro Colom

Por: Armando de la Torre

 

A un año de su inauguración, otro gobierno fallido, por razones muy parecidas a las de los anteriores.

 

El común denominador de todos, desde 1986, ha sido el de la improvisación.

 

En el caso de Don Alvaro me sorprende más porque se afanó tres veces en sucesivas campañas presidenciales durante las cuales alardeó de tener programa y equipo de gobierno integrados y listos.

 

No se ha evidenciado así. No porque sea mendaz; pues más bien lo creo un hombre bueno y bien intencionado, pero sí menos preparado y más débil de carácter de lo que había anticipado. Al fin y al cabo, la mera ingeniería industrial no ha preparado que yo sepa a nadie para los altos vuelos filosóficos, económicos y jurídicos que entraña la conducción de los pueblos.

 

Su insensibilidad, empero, hacia el sufrimiento de todos por los altísimos niveles de inseguridad que sufrimos -aún mayores que en los peores días de la insurgencia, mucho antes de la firma en 1996 de aquellos embustes solemnes con que nos prometieron “una paz firme y duradera”- me ha dejado de veras atónito.

 

Su desconocimiento de la importancia capital para una verdadera república de la estricta separación de poderes me asombra y desalienta. Y su indiferencia hacia la oprobiosa impunidad de toda clase de malhechores -que roza el nivel de la de los tiempos de Portillo-, ya no





s es a muchos no menos indignante.

 

El espacio que inconstitucionalmente ha dejado en la cosa pública para su esposa Sandra sólo puede atribuirse a irresponsabilidad, multiplicada hacia abajo por todo lo largo y ancho del partido de la UNE, devenido a su turno agencia de empleos para incapaces y aprovechados del erario nacional.

 

En ello destaca su descarado nepotismo hacia clanes de allegados, los Torres Casanova y los Fuentes Mohr, por ejemplo.

 

Sus reacciones hepáticas ante críticas sensatas hasta me han hecho dudar de sus convicciones democráticas, y sus presentaciones orales ante el público -incluido ante el Congreso- se han descubierto, tristemente, impulsivas, superficiales y caóticas.

 

Todo ello lo intenta disfrazar con el más deleznable de los recursos políticos: la demagogia, incluso a través de una propaganda oficial que a ratos raya en un cierto culto infantil a su personalidad. Lo cual, sea dicho de paso, transparenta no menos lo tenue y frágil de su comprensión del mercado y lo corto de su visión, para rematar.

 

Su pacto con Joviel Acevedo, que se tradujo en el aniquilamiento de PRONADE, y el exponerse a dejar semiparalítico por falta de fondos al Ministerio de Relaciones Exteriores son imperdonables, lo mismo que sus coqueteos con otro gran charlatán fracasado, Hugo Chávez.

 

Su Vicepresidente, cirujano de nota escogido por él, no por su partido, evidencia a cada rato su muy escasa familiaridad con las realidades del país del que estuvo ausente por décadas.

 

En su gabinete también figuran hombres probos y capaces pero que no parecen llevar la voz cantante. Su Ministro de Finanzas, persona decente, no reconoce otro horizonte que el de la burocracia internacional a la que ha pertenecido por años, y ha terminado por descargar con ligereza sobre los hombros del pueblo, y en plena crisis financiera internacional, un aumento descomunal a un presupuesto de por sí deficitario que, naturalmente, habrá de empobrecer aún más a los más pobres.

 

El “remedio” argüido con Mi Familia Progresa (“dar pescados, no enseñar a pescar”) ha devenido, así, en insulto a la inteligencia de cualquiera medianamente alfabetizado.

 

Sus bruscos cambios en la jerarquía militar, y en la de su propia seguridad personal, han puesto de manifiesto lo insuficiente del temple de su carácter para tomar decisiones bien pensadas.

 

Y todo esto, lo que se desprende de tan sólo su primer año de gestión…

 

¿Zozobrará en los tres que le quedan de mandato ésta nuestra barquita chapina, zarandeada por los vientos de quiebras económicas a nivel mundial y de terrorismos internacionalmente organizados?…

 

 

El engaño

Por: Armando de la Torre

 

¿Cómo pudo Fidel Castro llegar a un poder dictatorial primero, totalitario después, y retenerlo por medio siglo?

 

Entró triunfante en La Habana en enero de 1959 rodeado de la adulación de las masas. Joven apuesto y en extremo inteligente, simpático además (“… ¿Voy bien, Camilo?”), y que había obligado a retirarse a un gobernante impopular, encarnó por un momento todas las aspiraciones políticas de la floreciente clase media.

 

Pero la mentira estaba al acecho. “No he venido a sustituir un despotismo por otro, sino a aplicar el mensaje social del Evangelio”, creyeron oír jóvenes adoradores y madres. Es más, su “desinterés” se les hizo más evidente cuando al inicio renunció integrarse al gobierno de sus secuaces. Además, para escarmiento de muchos se estrenó con fusilamientos en masa y juicios “populares de circo romano” -como lo calificó una de sus víctimas-, sin ningún debido proceso. “No hace falta”, exclamó el Presidente designado a dedo por él, nada menos que un antiguo magistrado del Tribunal Supremo, “¡porque la revolución es fuente de derechos!”

 

Todo el que pareciera sugerir que aquella marea cívica más que política parecía derivar  hacia una dictadura de corte comunista era, tachado automáticamente de “contrarrevolucionario”. Con ese pretexto liquidó en pocos meses la libertad de expresión radial, escrita y televisada. Y para dejar las cosas claras y en su lugar, a uno de sus lugartenientes más cercanos, Hub





er Matos, lo denunció públicamente ¡y le impuso treinta años de cárcel por habérselo insinuado por carta en privado!

 

En abril de 1961 declaró que él era, y siempre había sido (otra mentira), “comunista”.

 

Cuba debía sus avances a dos factores primordiales: a la enorme inmigración española del primer tercio del siglo XX, y a su cercanía geográfica a la primera potencia tecnológica del mundo: los Estados Unidos. Contra ambos se volvió, incluídos sus medio hermanos por el primer matrimonio de su padre (español) y que les había heredado millones de dólares.

 

El “niño bonito” de los jesuitas les confiscó sus colegios y el de los hermanos De La Salle en el que había cursado su primaria. Condenó al Arzobispo de Santiago de Cuba, Pérez Serantes, que había intercedido con éxito siete años antes para que no fuera él ejecutado por las fuerzas de Batista, luego del fracasado asalto al cuartel Moncada, y expulsó a todas las órdenes religiosas enseñantes. Pasó por las armas al jefe de su guardia personal, Morgan, al que infligió la innominia final de ni siquiera permitirle despedirse por teléfono de su madre, lo mismo que habría de hacer más tarde con su “héroe” de África, que ya le hacía sombra, Arnaldo Ochoa. Cuando al “Ché” Guevara (no menos asesino) lo consideró inservible, lo abandonó a su suerte en Bolivia. Como Stalin, como Hitler, su inmenso ego no reconoce otro junto al propio…

 

¿Por qué se ha mantenido tanto tiempo? Por dos razones: por su astuta elección hacia el exterior de una postura antiyanqui -rara entre los cubanos-, que le valió el apoyo reflejo de todos los resentidos del mundo (a la vanguardia, los políticos del PRI mexicano) y por la supresión hacia el interior del derecho a la propiedad. Pues los esclavos no se rebelan. ¿Con qué lo podrían hacer…?

 

He tenido la impresión de que el caso cubano es incomprendido por la mayoría de nuestros “hermanos” (?) iberoamericanos. Pero esa actitud, a su turno, la comprendo: ninguno ha pasado por esa experiencia.

 

La índole de esta variante totalitaria del despotismo, inédita hasta el siglo XX, tampoco fue comprendida por la mayoría de los europeos que vivían de este lado del muro. Todavía hoy quedan ingenuos que lo conceptúan como uno más entre muchos. Evidentemente no han leído a Hannah Arendt…

 

A propósito, el antisemitismo que ella juzga componente vital del totalitarismo ya asoma su fea cabeza en Venezuela y Bolivia.

 

En Cuba, no. Ya no quedan judíos, ni se retiene contacto alguno con Israel.

 

 

 

 

 

¡QUE VIVAN LOS DELINCUENTES!

 

Por: Armando de la Torre

Un mensaje de cohesión social para la Navidad:

            ¡Que vivan!

            ¡Que mueran sus víctimas!

            ¡Que mueran!

            Lo que importa es que se desarme a los ciudadanos honrados y pacíficos para que sus asesinos, secuestradores, violadores y estafadores puedan continuar solidariamente con su “labor”, libres de temores… No faltaba más. Aquí ya no se aplica la incivilizada pena de muerte.   

Ni importa menos que se haya aprobado, entre palmaditas a la espalda, un presupuesto gigante en  solidaridad con quienes despilfarran y defraudan en gigante.

             Lo que nos urge, además, es que nadie acabe por presidir la Corte Suprema, y que ningún magistrado de la de Constitucionalidad dé indicios de saber de Derecho, pero sí de leyes…

            Que lo apropiado es que ex guerrilleros (¿ex?)… cuiden del orden en el país, que Joviel Acevedo funja de modelo para sus colegas del magisterio y que Eduardo Meyer haya dispuesto tan inteligentemente de los “ahorros” del Congreso.

            ¿Cómo no intentar, además, la redistribución de esas injustas rentas diferentes para que los propietarios abdiquen de sus tierras a favor de tantos menesterosos que las han invadido apremiados por la necesidad de disponer siquiera de un palmo de tierra para descansar?

            ¿Por qué castigar a policías mal pagados que complementan sus salarios con mordidas? ¿A cuenta de qué denigrar autoridades deportivas que nos han legado “de su bolsillo” una tan rica trayectoria de campeonatos de fútbol y medallas olímpicas?

            ¿Cómo se atreve nadie a dudar del desinterés de los diputados, peor aún, a cuestionar esos viajes “imprescindibles” del Ejecutivo, o aun los montos de los viáticos de quienes se mueven “en función oficial”? ¿Cuánto menos levantar un dedo acusador hacia la ejemplar subordinación doméstica del Señor Presidente a su “Primera Dama”? ¿Acaso no ha sido ella también producto de una elección, aunque sea sólo por un voto?

            ¿No sabemos ser propositivos?

¿Y nos mostraremos de nuevo tan poco solidarios que nos preocupamos por unos cuantos millones de quetzalitos que la cuñadísima del Señor Presidente, por nombre Gloria, hace llegar a las municipalidades, se entiende, las más meritorias?

¿Cómo es posible que haya todavía “burgueses” tan obtusos que se indignen porque los tribunales de justicia suspenden sus labores en diciembre? ¿O que el “trabajo” en cada agencia gubernamental se interrumpa en cada festivo aniversario de su creación? ¿No han oído hablar del derecho humano universal al “ocio”?…

¿Y en qué cabeza cabe oponerse -¡ya en pleno siglo XXI!- a los déficits fiscales, al aumento de la deuda externa del Estado o al  incremento por decreto de los salarios mínimos?

¿No caen en la cuenta de lo miope de cada objeción contra los subsidios al transporte urbano de la ciudad capital, cuando se los financian con sus impuestos, y con tanto gusto y espíritu solidarios, los habitantes de Ixcán, Sayaxché y Jocotán?       

¿Seremos incapaces de capatar lo que nos quiso decir el Señor Vicepresidente acerca de que todo lo que otorga gratis, y ahora completamente, “el Gobierno de Alvaro Colom” – que no el de Guatemala –, sólo nos significa un costo 300 millones de quetzales adicionales?

            ¡Ruínes! ¿Por qué han de ser ellos los únicos ricos? ¿Por qué no les traspasan sus capitales  a socialdemócratas que ciertamente las sabrán disfrutar mejor?

            ¿Y a cuenta de qué se inquietan al ondear en los edificios públicos dos banderas desconocidas junto a la nacional? ¿Se habrán vuelto insensibles a la policromía?…

            ¿Y a qué viene tanta suspicacia en torno a un inofensivo monopolio de la televisión abierta que ejerce un mexicano que nos comparte “solidariamente” los programas enlatados que sus compatriotas desechan?

            ¿Para qué se angustian, en fin, porque nuestro país de la eterna primavera nos lo hayan vuelto los narcotraficantes uno de la eterna balacera?

            ¡Precisamente porque la vida aquí nos resulta tan corta, aprendamos a divertirnos, como socialdemócratas solidarios!

 

 

El Cacif tenía razón

 

Por: Armando de la Torre

El plant eamiento hecho al Gobierno por el CACIF, a prop ute;sito del aumento al presupuesto nacional en plena crisis financiera, contó, desde el primer momento, con mi simpatía.

 

Su argumentación era sólida y sensata. La actitud, en cambio, del Presidente Colom y de sus sectarios, indignante e irresponsable.

¿Cómo pudo un mandatario valerse de expresiones tan despectivas y vulgares – “mugir” – o, peor aún, permitir que su esposa le exhorte en público a dejarlos “que ladren” tocante a connacionales adultos que c rean riqueza y empleos y NO consumen meramente, como lo hace su entera burocracia? ¿No ejercían , acaso, un derecho humano y cívico de hacerse oír que les ampara la Constitución? ¿Y todo por el simple hecho que con mesura adversaron el aumento del pésimamente ejecutado y moralmente cuestionable gasto público, que roza el 16% del PIB?

 

Cuando se firmó el innoble apaciguamiento de delincuentes políticos en diciembre de 1996, se concertaron aumentos tributarios paulatinos hasta llegar al 12% pero con una condición esencial: que se sostuviera un crecimiento económico del 6% anual. Ningún gobierno ha cumplido con ella, pero sí han aumentado ininterrumpidamente los impuestos.

 

¿Cómo se rebajó el símbolo de la unidad nacional a responder con bravuconerías -“pese a quien le pese”-, los razonamientos sesudos de quienes sí pagan los impuestos con los que se sufraga a su derrochadora administración pública? ¿Se ha mostrado así hacia ese improvisado y disparatado proyecto de su esposa, el Consejo de Cohesión “Social”?

 

En Guatemala poco menos de dos millones de contribuyentes cumplimos con el pago de impuestos directos además de los indirectos. Y casi el 80% del total de la recaudación fiscal le llega al fisco a través de los tres mil contribuyentes más grandes, muchos de ellos agremiados en el CACIF.

 

No ha de olvidarse que nuestro sistema, por desdicha, es progresivo, es decir, que                                                                                                                                                                                                                                                 castiga al que sabe servir mejor a sus consumidores, mientras premia y favorece a los más ineficientes.

 

Por supuesto, hay evasores aislados que habrían de ser sancionados igual que los  funcionarios que impunemente incumplen a diario con sus deberes.

El CIEN calcula que el sector informal genera cerca de un 70% de los ingresos para la población económicamente activa (PEA). Si en ellos se concentrase el esfuerzo prioritario de la SAT, es decir, si ampliara la base tributaria del Estado, serían fiscalmente contabilizados y no habría ninguna necesidad de caer alocadamente siempre sobre los mismos.

 

¿Qué hay de malo, Sr. Presidente, en reclamar transparencia (Art. 30 de la Constitución) en torno a esa cuantiosa danza nepotista de millones que “distingue” a su administración?

¿No le inquieta cargar sobre su pueblo un gasto público, que ya había sido duplicado (100%) en los últimos ocho años, por un monto aún mayor? ¿Ni incorporarle un déficit que inevitablemente habrán de saldar nuestros hijos y nietos, ya sea vía deuda pública, ya sea con nuevos impuestos?  

 

¿Tan pronto abdicó del humanismo que desplegó durante la campaña que lo llevó a su apretada elección? ¿No le avergüenza exhortar a la “paciencia” al agobiado contribuyente  que aterroriza la delincuencia, y que usted había prometido eliminar “con inteligencia” en ocho meses?

¿Tampoco le preocupan la renovada fuga de jóvenes talentos guatemaltecos hacia tierras más seguras? ¿O la ausencia de inversiones foráneas que generen empleo? ¿Le habrán convencido de que el capital carece de mejores alternativas en otras latitudes?

 

¿O será que sus modelos “social” demócratas son los ruinosos y corruptos de Chávez, Correa y Ortega?

 

¿O se habrá engreído al punto de creerse un planificador más eficaz que el mercado?… ¿Y tan “fatalmente arrogante” que supone fácil el salto de ingeniero industrial al de ingeniero “social”?

 

¡Qué triste! Apenas le restan meses para que no se le sume a sus predecesores olvidados en el cementerio de la historia.      

 

 

El “Big Government” está de vuelta

 

Por: Armando de la Torre

La victoria del Partido Demócrata en los Estados Unidos no augura bien para los amantes de la libertad individual.

Los avances legales del último cuarto de siglo en favor de la autonomía personal quedan ahora en entredicho. Muy probablemente habremos de esperar cuatro años, por lo menos, para que el péndulo regrese a la dirección opuesta.

No dejan de llamar la atención ciertos paralelismos con la situación en 1933.

En aquel entonces un republicano, ingeniero de profesión, Herbert Hoover, cedió el liderazgo de un incipiente Estado benefactor a un demócrata miembro de la aristocracia social y política de Nueva York. Hoy, otro republicano, petrolero de Texas, se lo pasa a un activista comunitario de Chicago insertado en la élite intelectual del “Eastern Establishment”.

Roosevelt, con su “Nuevo Trato”, amplió a lo grande los poderes del gobierno federal a costa de los Estados miembros de la Unión y de sus ciudadanos. Obama casi seguramente hará algo parecido con esa presidencia imperial que le hereda George “W”. Bush.

Sus recetas para la coyuntura financiera entrañarán más de la misma equivocación: la multiplicación de controles. Al fin y al cabo, la dirigencia “demócrata” se hará eco de las prioridades proteccionistas de los sindicatos, nunca reacios por su parte a recurrir a la falacia “ad baculum”.

También serán juzgados Roosevelt y Obama los prisioneros de erradas visiones, keynesianas el uno y de neokeynesianas el otro.

El “Big Government” está de vuelta.

Pero también ambos Presidentes se habrán vistos abrumados por amenazas a escala mundial: Roosevelt por las de la Unión Soviética y la Alemania nazi, Obama, por las del terrorismo islámico y el reto nuclear de Irán y Corea del Norte.

El libre comercio ya estaba para 1932 estrangulado. En la versión del 2008, la ronda de Doha, de la Organización Mundial del Comercio, supuestamente enderezada a liberar al mundo de los injustos subsidios agrícolas nacionales y de las barreras arancelarias y no-arancelarias, seguirá empantanada, dada la antipatía de los sindicatos aún a modestos acuerdos bilaterales.

Otro tanto se diga de la reducción de impuestos para lo que se entienda como “clase media”. Así también lo prometió Bill Clinton en 1992 y hubo de desecharlo 10  meses después. En su contexto doméstico actual, esa promesa será dentro de un  año como pluma de ave que el viento se llevó.

En el marco internacional, sin embargo, vale la pena subrayar ciertas circunstancias que los diferencian.

En la década de los treinta desapareció la Liga de las Naciones por falta de voluntad  política entre sus Estados miembros. En la presente, en cambio, la tendencia general es a privilegiar el multilateralismo precisamente a través de las NN.UU.

El planeta, además, se halla hoy muchísimo más interconectado, lo que reduce sustancialmente la posibilidad de imposiciones aisladas por egoísmos nacionales.

Más aún, el tema de los derechos humanos ha mellado en la mayoría de las naciones las aristas cortantes de los regímenes autoritarios. Y la solidaridad internacional se promueve urbi etorbi, por lo menos del diente al labio, como lo políticamente correcto.

Creo que mantener la disciplina dentro de su propio partido será el más intratable de los problemas para Obama. Al Congreso han llegado radicales del ala izquierda demócrata que, cual hippies trasnochados, creen poder cambiar el mundo al ritmo de las vehemencias de sus corazones. La primera prueba la tendremos en la socialización de la medicina, y los EE.UU. dejarán de ser el magneto para la fuga de talentos médicos de todo el mundo.

Nuestra insignificancia iberoamericana para el Departamento de Estado -desde la caída del Muro de Berlín- se prolongará por todo el próximo período presidencial.

En cuanto a la Guatemala bajo el gobierno de Alvaro Colom, en franco retroceso institucional,  tal pronóstico le será todavía más aplicable.