Y ahora, todos a trabajar

¡Y AHORA, TODOS A TRABAJAR!

 

Por Armando de  la Torre

 

            Es fácil de decir, lo reconozco. Y dificilísimo, rayano en lo imposible, de implementarlo. Pero el distractor proceso electoral entre nosotros ya terminó. Ya han sido electas las nuevas autoridades; y los poquísimos casos inciertos siguen su curso habitual ante el TSE.

            Por eso creo inoportunos aun por cuatro días más los largos debates previos a las elecciones sobre candidatos y programas entre los que escoger. Ya han sido electos un Presidente de la República, diputados, autoridades municipales, y la maquinaria estatal funciona normalmente, gracias, en especial, a don Alejandro Maldonado Aguirre. Todo muy ejemplar.

            Dejemos atrás, por tanto, las discusiones bizantinas sobre lo que pudiera haber sucedido y no acaeció. Es la hora de regresar a nuestra normalidad laboral cotidiana.

            Pero todavía ocurre algo muy peculiar en nuestra idiosincrasia nacional: seguimos con el intercambio de chismes y descalificaciones, principalmente en contra de los ya electos. Actitud, a mí juicio, infantil en el mejor de los casos, y más bien propia de mentes ociosas.

            El lunes pasado leí al respecto un enjundioso artículo de don Jorge Palmieri sobre la lluvia de descalificaciones que caen casi a diario sobre el Presidente y diputados electos antes de que ni siquiera hayan tomado posesión de sus cargos respectivos por parte de comentaristas que se creen muy superiores al consenso nacional. Todo ello, en la línea de los desmoralizantes “peladeros” de costumbre, que nos cuelan como información confiable por algunos vericuetos de nuestra prensa.

            A tal propósito, como un ejemplo entre centenares de los que podría dar personalmente fe, quiero mencionar el caso de mi exalumno y honorable amigo, el General Eric Escobedo Ayala, a cuyo alrededor se tejió la semana pasada una de las tantas fábulas incriminatorias con las que alegre e irresponsablemente juegan relatores anónimos que pasan por periodistas.

            No es el primero ni el único entre los que portan con dignidad el uniforme de nuestro Ejército. Pero me indigna en particular porque lo conozco desde muy joven y lo sé incapaz de los sobornos que sin prueba alguna le atribuyen. Tal infundio no puede pasar por periodismo…  

Ninguna sociedad seriamente organizada ha sido erigida jamás sobre las arenas movedizas de los dimes y diretes que circulan entre locatarias. “Calumnia, que siempre algo queda”, comentó sardónicamente Voltaire, a su turno víctima de lo mismo.

Por eso, toda sociedad reconocida como un genuino Estado de Derecho siempre ha descansado sobre el principio, que no admite de excepciones, del respeto universal a todos los derechos del hombre y del ciudadano, incluido en primer plano el derecho a la honra. Esto es, también, por extensión parte de la base moral de toda República.

Lo que me trae a la memoria la sutil advertencia de Benjamín Franklin a quienes le preguntaban qué habían hecho los constituyentes encerrados durante un caluroso verano de 1787 en Filadelfia: “una República, si son capaces de preservarla”…

Regresemos, mejor, a los aportes constructivos. Aboguemos, por ejemplo, por la aprobación inmediata de un presupuesto equilibrado, en absoluto deficitario, o como lo dijo recientemente José Rubén Zamora: “no aprobar más deuda para pagar más deuda”.

¿Por qué, por ejemplo, no ensayar ahora la idea de un “presupuesto de base cero”, en el que todos los rubros del Estado han de ser financiados íntegramente como si se tratara de la primera vez que se someten a discusión?  

Encima, en Guatemala hoy sobreabundan las mentes brillantes, honestas y educadas que podrían hacer aportes geniales a una tal iniciativa, siquiera a través de los medios masivos de comunicación, digamos Richard Aitkenhead, Hugo Maúl, Edgar Balsells, Raquel Zelaya, Fritz Thomas, José Raúl González Merlot, Mario Fuentes Destarac, Mónica de Zelaya, Juan Alberto Fuentes Knight, Federico Bauer, Danilo Parinello, y tantísimos otros más.

O, al menos, ¿por qué no plantear, desde su raíz y de una vez por todas, lo apropiado de los llamados “fondos sociales”, refugios frecuentes para holgazanes y ladrones? ¿O los llamados “estudios de impacto ambiental”, que sólo sirven de hecho para extorsionar a inversionistas? De la misma manera, ¿por qué no involucrarnos honestamente en la discusión franca y pormenorizada sobre los dispendios de un Congreso océano ilimitado de asesores sin asesoría que dar? ¿O de los muy dañinos “pactos colectivos” gestionados por grupúsculos de vividores con carnets de dirigentes sindicales, sobre todo en las áreas de salud y educación?…

O, ¿por qué no indagar abiertamente lo que ha entrañado para nuestra soberanía y prosperidad nacionales las así llamadas “ayudas externas”, desde MINUGUA, hasta la CICIG incluidas, a cuyo Alto Comisionado, el licenciado Iván Velázquez, por cierto, tengo en la más alta estima?

¿Cuándo, como otro ejemplo, nos atreveremos a declarar a algún Embajador de América o de Europa excesivamente entremetido en nuestros asuntos exclusivamente nacionales “persona no grata”?

O, con una visión mucho más ancha, ¿cómo podríamos aclarar aún más la naturaleza y los alcances de nuestra relación entrañable con Estado de Israel? ¿O inclusive también con la China Nacional refugiada en la isla de Taiwán?

También, ¿cuándo abordaremos en serio el enorme problema del “estatus legal”, y del porvenir a corto y mediano plazo de nuestros laboriosos y sufridos emigrados al Norte que nos comparten más de cinco mil millones de dólares al año?

O como base y principio para todo ello, ¿cuándo tomaremos en lo individual cada palabra dada como una obligación en conciencia, o de respetar todas las leyes y, por supuesto, todos los contratos suscritos y firmados por nosotros como Norte inflexible para todas nuestras decisiones?

También entiendo todo esto como parte esencial de nuestro regreso al trabajo cotidiano.

Por último, ¿cuándo aprenderemos a solidarizarnos en los hechoscon los más infelices de todos, los desconocidos para nosotros tras las rejas de las prisiones que nunca visitamos, o con esos recién nacidos, presos de la miseria, subalimentados y mentalmente ya mutilados, como nos lo recuerda reiteradamente don Cesar García? O, finalmente, ¿qué hacer con tantos y tantos heridos, o hasta muertos, por un sistema judicial podrido, inoperante, injusto, costoso y politizado?

Todo ello también lo entiendo como parte normal “del regreso al trabajo de todos los días”, siempre conscientes, además, de que nuestros techos también son de vidrio a la hora de lanzar piedras sobre los de los vecino.

El regreso al trabajo, por tanto, significa tomar la vida en serio, cumplir con la palabra dada, dar más que lo que se recibe, en una palabra, tomar a Dios en serio… 

Entonces, ¿dónde está la necesidad o, como mínimo, la utilidad de “peladeros”?

Cuidado, en todo paraìso hay sus serpientes!

¡CUIDADO, EN TODO PARAÍSO HAY SUS SERPIENTES!

 

Por Armando de la Torre

 

 

Guatemala un paraíso democrático para la primera vuelta electoral… y abiertamente surtido de serpientes para la segunda.

Estas últimas jornadas electorales trajeron a la superficie lo que desde los mentirosos “acuerdos de paz firme y duradera” estaba sumergido: una alianza nada santa entre una parte del sector privado “oligárquicamente” organizado y la otra parte, más violenta, de la trasnochada izquierda. Al menos, es de dar la bienvenida al hecho de que se haya transparentado.

La tal alianza disimulada por casi veinte años se ha hecho explícita a todos en dos elegidos del momento en la primera vuelta: Sandra Torres y Mario Leal.  

Una alianza que me repugna entre una porción del empresariado que se encogió al final de hombros ante los secuestros y asesinatos de otros empresarios muy beneméritos como Isidoro Zarco, Luis Canella, Alberto Habie, Ramiro Castillo Love y de tantísimos otros hombres y mujeres de bien, brillantes y generadores de miles de empleos, sacrificados, por una parte, y de sus cínicos verdugos de la URNG por la otra.

El rastro discreto hacia los protagonistas de tan monstruoso “entendimiento”, entre parte del CACIF y la URNG, es de colegir con relativa facilidad. Entre otros indicios, baste el recuento de las hidroeléctricas asaltadas y destruidas durante esta “paz firme y duradera” de los últimos años. Averigüe los nombres y apellidos de sus dueños respectivos y compárelos con los de aquellas empresas similares, jamás hostigadas por esa misma violencia, y hallará usted quiénes pudieron haber sido parte de aquel acuerdo tácito, y quiénes no del 29 de diciembre de 1996, cuando el gobierno de Álvaro Arzú, cual júpiter tonante, ratificó que “el fin justifica los medios”.

Lo mismo se diga de la minería o de las fincas y otros valiosos asediados o no por el CUC y pandillas parecidas. Los nombres de los dueños respectivos pudieran identificarse para distinguir  quiénes pudieron haber figurado entre los apaciguadores de 1996 y quiénes no.

En todo paraíso hay serpientes. En la Alemania democrática de la República de Weimar se agazapaba una anaconda de nombre Adolfo Hitler. En la santa Rusia de los Zares, la naciente burguesía fue el hogar de Vladimir Ulynov, alias “Lenin”. En Cuba “la Alegre” algunos de los más prominentes de la Asociación de Hacendados azucareros alentaron a un joven agitador de nombre Fidel Castro.  

Ahora en nuestro paraíso electoral, el pacto indecente se ha hecho explícito.

Sandra Torres, la comandante “Marta” de otrora, según algunos, se ha mostrado como una mujer sumamente astuta y entregada a su causa, la que sea. Mario, en cambio, financista del Partido Patriota y ahora de la UNE, es el clásico “niño bien”, pragmático y oportunista, que se adapta a cualquier circunstancia moral.

¿Qué les falta a ellos?

Lo mismo que a la mayoría de los no pensantes: principios. Estos últimos son criterios, guías para la conducta justa, permanentes. Constituyen juicios de valor irrenunciables, inclaudicables, inmutables. Son las joyas más raras en el arsenal de la vida pública del mundo entero. En cambio, quienes por ellos valientemente se dejan conducir pasan con el tiempo al panteón indiscutible de los héroes. Unos poquísimos, por cierto.

Y, sin embargo, son los hombres y mujeres de principios quienes todos citamos, quienes todos hipócritamente manifestamos querer emular. Han sido en nuestra historia, por ejemplo, los Francisco Marroquín, los Juan José Arévalo, los Arturo Herbruger, los Ernesto Cofiño, los Alberto Herrarte, los Mario Castejón, de tiempos idos, o los Aldo Castañeda del presente.

Para identificar esta categoría humana excepcional no valen los criterios ideológicos. Son los santos canonizados de la Iglesia Católica y los héroes comprobados del protestantismo. Son también los pensadores heroicos de la China o del Hinduismo, o los adalides pioneros del liberalismo clásico y del socialismo. Porque la calidad humana individual está muy por encima de nuestras generalizaciones abstractas. Son figuras que nos reconcilian con la perfección infinita de Dios.

Aquí floreció muy recientemente uno de esos gigantes del espíritu: Manuel Ayau Cordón. Su grandeza no estuvo en su aguda inteligencia, por todos reconocida. Ni en su audacia empresarial, que brilló junto a la de muchos otros. Tampoco en la espléndida claridad de sus ideas, ni en sus creaciones intelectuales, como el Centro de Estudios Económicos y Sociales o la misma Universidad Francisco Marroquín. Su ejemplaridad radicó en su carácter, en su fidelidad a principios, en su entereza para afrontar la soledad y los malos entendidos, en su incomparable espíritu de superación personal, capaz de inspirar a hombres luchadores como Ulises Dent, o a jóvenes promisorios como Giancarlo Ibargüen, y hasta mucho más allá de nuestras fronteras.

Temples así son lo que más escasea en nuestra vida política. Hombres y mujeres de principios que no se transan.

En realidad, es una línea dificilísima. Porque todos estamos muy dispuestos a copiar o seguir al héroe, pero no a constituirnos en uno de ellos. El héroe es humilde aun en medio de la coronación y las alabanzas; es generoso, sin guardar por mucho tiempo rencores legítimos; es tolerante y no envidioso. Tiene memoria sólo para los favores recibidos, no para los agravios sufridos.

Por eso escasean tanto. Son el antídoto al veneno de serpientes.

Regresando a la segunda vuelta electoral, un hombre o una mujer de principios persuade, no compra; escucha antes de hablar; y ni se le pasa por la imaginación “salir de pobre” a costa de los impuestos que pagan los demás. Por eso tampoco es ostentoso sino más bien modesto y sencillo. Su consciencia es su luz, no el aplauso de los demás.

Enfrentados al balotaje de esta próxima segunda vuelta electoral, empecemos por nosotros mismos como votantes: abstengámonos de los cálculos utilitaristas personales y volquémonos a los principios inmutables de quienes no mienten, no roban, no abusan, no insultan, y sólo quieren servir al bien común.

¡Cuidados con las serpientes, para que el paraíso constitucional que intentamos reconstruir desde el pasado 16 de abril no los estropeen subrepticiamente!

 

Guatemala ejemplar

GUATEMALA EJEMPLAR

 

Por Armando de la Torre

 

            ¡Felicitaciones, chapines!

            “Guatemala ya cambió”, repitió Zury Ríos durante su corta campaña electoral. “Un nuevo paradigma” a lo Thomas Kuhn ha surgido, observa cultamente Alfred Kaltschmidt. “… Comienza a disiparse la niebla”, concluye la bella y educada Betty Marroquín; “ha cambiado”, añade Carlos Sabino “y, por la forma madura en que lo ha hecho, se ha convertido en el punto de referencia para una América Latina que también desea combatir los males de la corrupción, el descontrolado gasto público y el rampante populismo.” “Hoy hemos dado un paso decidido y firme hacia la reconciliación y hacia lo que una República Democrática debe ser”, concluye Salvador Paiz.

            Y, efectivamente, la mayoría parecemos concordar con esos juicios de valor.

            Son muchísimas las aristas a comentar de tan monumental evento. Sólo tengo espacio para referirme a unas pocas.

            En primer lugar, la condena a la clase política y al sistema más o menos constitucional dentro del que operamos, ha sido sonora y rotunda. Una cifra casi sin precedentes de participación electoral (71.2% de los empadronados). Unos comicios abiertos a la vigilancia por parte de cualquier interesado. Una peligrosa crisis gubernamental superadapacíficamente, tanto por parte del Gobierno como de los participantes opositores. Unas manifestaciones masivas respetuosas en la casi totalidad de las veces y sin apenas incidentes que lamentar. Un debate público sostenido y, en la mayoría de las veces, informado e inteligente. Esto último, en especial, se me hizo más que evidente cuando todos parecieron hacer caso omiso a los cantos de sirena de un grupúsculo de intelectuales agrupados bajo el lema “Semilla”, que extrañamente se precipitaron al brevísimo plazo, hacia una propuesta no menos cortoplacista y subversiva: suspender las elecciones e improvisar un gobierno interino con obvio visos de reformadores nada menos que de la propia Constitución. Un gesto, para los enterados, de ese elitismo autoritario, aquí y en casi todas partes, que ha tipificado muchos movimientos democráticos de “izquierda”…

            Guatemala, ejemplo hoy para el mundo de todos los “indignados” con las prácticas partidistas al uso, que lo sufren casi todos los pueblos del entero planeta.

            Con unos pocos matices lamentables: al igual que en la Argentina del 2001, el ánimo generalizado entre el pueblo hacia la clase política tradicional se podría resumir con un rotundo “¡Que se vayan todos!”. Pero casi igual que allá, llegada la hora de votar, los electores menos pensantes reenviaron a los puestos públicos a muchos de esos politiqueros que decían despreciar. Un congreso integrado por 77 “nuevos” diputados de variada inocencia o culpabilidad y 81 reelectos “veteranos” conocedores de todos los trucos. El peronismo allá, el populismo aquí, todavía gozan de suficiente buena salud para inquietarnos.

            Tal malestar generalizado llevó a Jimmy Morales al primer puesto en la preferencia de la primera ronda de balotaje, pero que no impidió que se colaran para disputar el segundo puesto los dos demagogos, uno de ellos comprobadamente corrupta, parte de esos tan indeseables.

            Un nuevo factor tecnológico decisivo nos ha sido la revolución digital, que a través de las redes sociales ha devuelto a los ciudadanos buena parte de su libertad individual perdida. Ya los monopolios de los medios masivos de comunicación apenas pesan.

            Por supuesto, queda mucho por hacer. El mejor producto electoral de todos a nuestro alcance, Zury Ríos Sosa, casi la ahogaron las trapisondas en el TSE y su rechazo por el registrador de ciudadanos, alentados por ciertos intrigantes del sector privado, entre los que sobresalió, para mi completa sorpresa, el muy hábil pero no igualmente en este caso tan honesto, Fernando Linares Beltranena. Sin embargo, en apenas unas pocas semanas de campaña Zury acumuló a su favor casi trescientos mil votos, buen augurio para las elecciones del 2019.

            También me agradó la sorpresa de hombría de bien que nos dio Alejandro Giammattei, el número cuatro en la preferencia electoral. Otras buenas promesas, al igual que las de Lizardo Sosa y José Ángel López o Juan Guillermo Gutiérrez quedaron en reserva para un futuro, y este último que mejor despida a Dick Morris y contrate a Alberto de Aragón…

            Roberto González Díaz Durán, “Canela”, también era merecedor de un más grande apoyo, al igual que su elocuente compañero de fórmula, Rodolfo Neutze. Pero pagó su error estratégico de renunciar a su candidatura a la Alcaldía capitalina a cambio de la reelección de Álvaro Arzú.

            Este último merece comentario aparte. Álvaro es un hombre de acción, no de pensamiento. Y a él debemos la espléndida capital en que se ha convertido nuestra ciudad. También desde la presidencia nos legó una red vial renovada. Mi entera familia votó de nuevo en su favor. Aunque en cuanto a estadista no le perdono su aporte al más descomunal error colectivo en dos siglos de independencia patria: los muy mendaces “acuerdos de paz firme y duradera”…

            En conjunto, estas elecciones han significado un salto cualitativo en madurez cívica  y, repito, un ejemplo, en una palabra, para todo el mundo civilizado, aun para el entremetido Barack Obama. En otras palabras, Guatemala ya no puede ser vista como un país subdesarrollado con una mayoría de población pobre, sino como una sociedad mayoritariamente de clase media que merece una mucha mejor oferta política. A ver si la USAC nos aporta algo en esto para la próxima ocasión.

            En cuanto a la CICIG, sigo opuesto a su presencia. El colombiano Iván Velázquez nos ha resultado un apoyo esplendido para nuestro sumamente maltrecho sistema de justicia. Lo felicito por ello. Pero jamás debemos olvidar que su trayectoria entre nosotros es un reproche a nuestra conciencia moral, porque lo por él valientemente ganamos es, ha sido, y siempre deberá ser, obligación exclusiva y prioritaria, de los guatemaltecos. Continuar con la CICIG es prolongar esa cómodairresponsabilidad colectiva propia de menores de edad de la que enteramente nos deberíamos querer sacudir de encima. Tampoco hay que olvidar que sus dos antecesores, sobre todo el que le fue inmediatamente anterior, Francisco Dall’Anese, fueron nefastos depredadores de la honra, la libertad y la hacienda para muchos guatemaltecos.

Lástima que el Congreso de los mismos se negó hace cinco años a discutir en el pleno las reformas a la Constitución planteadas por 73 mil ciudadanos. Entre otras muchas excelentes, allí se encontraba una cláusula constitucional del principio de revocatoria pacífica y ordenada de los gobernantes de turno. Y nos habríamos ahorrado por lo menos la agonía también de Álvaro Colom.

            Al menos, no perdamos de nuevo ésta, entre otras muchas oportunidades históricas para progresar que nos han facilitado estos eventos recientes. Alentémonos, querido y admirado doctor José Barnoya.

A propòsito de Zuri…

A propósito de Zury…

 

Por Armando de la Torre

 

            La magistrada suplente del Tribunal Supremo Electoral, doña Ana Elly López, me ha hecho saber por escrito de su incomodidad, o peor, de su indignación por el trato injusto que según ella le endosé en una columna de opinión firmada por mí bajo el título “La noticia de los milenios”.

En ella había criticaba yo con energía la decisión de cuatro magistrados titulares de ese tribunal de impedir la inscripción de Zury Ríos Sosa, postulada para la Presidencia de la República por el partido “VIVA”. Al mismo tiempo, alabé el voto razonado de disenso de la magistrada titular del mismo tribunal, la licenciada María Eugenia Mijangos, por cierto la única mujer que lo integraba.

El núcleo del reclamo de la licenciada Ana Elly López es el trato poco caballeroso con respecto a su persona. Que ella no era estúpida como parecía haber yo insinuado, que había acumulado a lo largo de su carrera profesional títulos y honores diversos y, para mí lo más importante, y por lo cual le quedo agradecido, que magnánimamente me perdonaba y encomendaba a Dios Nuestro Señor.

No fue mi intención injuriarla a usted, señora, pero sí refutar tajantemente la para mí incomprensible, y aun delictiva acción de los cuatro magistrados varones del TSE –y del Registrador de Ciudadanos– de rehusar la inscripción de doña Zury como candidata, y de la que usted se hizo eco en la entrevista televisiva que le hicieran Pedro Trujillo y Sylvia Gereda.

Me mantengo en lo dicho.

Me resulta demasiado transparente el prejuicio positivista jurídico con el que fallaron ellos y falla usted. ¿Desde cuándo se castiga jurídicamente a un padre en la persona de su hija? ¿Tanto más cuanto que ella era menor de edad al momento en que se cometió un supuesto delito, ytodo anterior a la redacción de la Constitución Política vigente? Por no añadir otra pregunta obviamente ajena al nudo jurídico de la cuestión, pero muy pertinente desde el punto de vista ético: ¿Acaso alguno de ellos se mostró públicamente inconforme en aquel entonces con el cambio de gobernante ocurrido el 22 de marzo de 1982?… Yo sólo recuerdo aplausos y felicitaciones de todos para los jóvenes “golpistas”, seguidos de una generalizada paz y alivio en las calles.

Le reitero que, desde mi punto de vista, una formación universitariadentro del molde positivista jurídico en el que la mayoría de nuestros abogados, fiscales, jueces y magistrados han crecido, me resulta una aberración intelectual aun cuando, por desgracia, en la mayoría de nuestros países se haya vuelto predominante.

Tomemos, por ejemplo, un caso de mundial trascendencia: el fundamento teórico para los protocolos de Roma (1998), que a su turno sirvieron de fundamento para la creación en 2002 de la Corte Penal Internacional, en La Haya, y del cínico enjuiciamiento de Efraín Ríos Montt por un genocidio que nunca tuvo lugar.

Un precedente lejano y débil le fue la agresión militar del Káiser Guillermo II contra sus vecinos europeo, lo que quedó impune. Mucho más relevantes lo fueron los juicios de Núremberg de 1946, en los que secondenó a muerte a once de los jerarcas nazis por sus horrendos crímenes.

A aquellos jueces occidentales se les planteó de inmediato un problema estrictamente ético –pero no al soviético, cuya conducta era muy similar al de los sentados en los banquillos de los acusados–: ¿sobre cuál base legal anterior a la comisión de los crímenes que se les imputaba se les condenaba?

Porque era obvio que sus crímenes repugnaban a la sensibilidadnormal de cualquier persona. Pero desde un punto de vista estrictamente positivista jurídico, el dominante, ninguno de ellos había incurrido en los mismos, pues al momento de cometerlos tales acciones eran positivamentelegales de acuerdo a la legislación positiva vigente.

Los jueces de Núremberg, entonces, hubieron de fallar sobre principios generales del Derecho, idénticos a los que por milenios habían sido reconocidos en Occidente como los propios del Derecho Natural, y del todo ajenos al obligado hermetismo del derecho propuesto por Hans Kelsen, es decir, ajenos a toda consideración moral o social que no fuera la de la estricta adhesión a lo previamente legislado.

Al respecto, recuerdo que todavía en 1937, dos años después de la promulgación de las famosas leyes raciales en la Alemania nazi, Hans Kelsen sostenía públicamente que el Estado nazi aún era… ¡un Estado de Derecho!

Adicionalmente, tras los horrores genocidas en Bosnia (1992-1995) y Ruanda (1990-1994), hubo de buscarse otra norma que no fuera del preterido Derecho Natural para castigar a aquellos genocidas, y de nuevo,sin embargo, recurrieron implícitamente al ius naturalista principio denullum crimen sine poena, nulla poena sine lege, extendidos a los belicosos, a los agresores y a los autores de otros crímenes de lesa humanidad, como ellos los llamaron.

El hipócrita positivismo jurídico ha devenido así el equivalente a la justicia de los vencedores sobre los vencidos, o de los fuertes sobre los débiles.

Por eso, cuando cuatro magistrados masculinos del TSE, y un Registrador de Ciudadanos, se han permitido aplastar las aspiraciones de una candidata a la presidencia, y de otros los miles de ciudadanos quegozan según todo derecho inalienable a votar por ella, protesto.

Para usted, señora magistrada suplente, es eso ocurridosimplemente una mera anécdota en la historia reciente de Guatemala.

En ese caso, ¡viva el positivismo jurídico… y muera todo lo humano!

Y con ello, borremos para siempre de nuestra memoria aquella República de Roma defendida por Cicerón, y a la Escolástica de la Edad Media iluminada por santo Tomás, y al Renacimiento que nos legó el humanismo liberador de Erasmo y Tomás Moro, y al Barroco que nos dejó en herencia a Francisco de Vitoria y a Francisco Suarez, seguidos de Samuel Pufendorf y Hugo Grocio, y de la Ilustración de John Locke, James Madison y Thomas Jefferson, así como las luces subsiguientes de Alexis de Tocqueville, Lord Acton y F. A. von Hayek.

Como ve, señora, es muy fácil borrar la memoria colectiva profunda y regresar al salvajismo superficial –de cuño cada vez más “positivista” –, cuyos efectos, lo sepamos o no, a todos tanto nos agobian.

La noticia de los milenios

LA NOTICIA DE LOS MILENIOS

 

Por Armando de la Torre

 

 

Aunque hace mil años no había ninguna red de noticias. Y hace diez mil, ni siquiera escritura.

Sin embargo, así se me antoja la “defensa” oficiosa que hizo la magistrada suplente Ana Elly López de la resolución dictada por cuatro varones de los cinco magistrados (la quinta una magistrada) del TSE, contra Zury Ríos Sosa.

En el decurso de una entrevista, mediáticamente muy floja, que le hicieran Silvia Gereda y Pedro Trujillo en el Canal “Antigua”, la magistrada suplente manifestó que los constituyentes de 1985 quisieron “castigar” (textual) al general Ríos Montt con la provisión del artículo 186, inciso C, en la que se basaron las cuatro luminarias masculinas del TSE, para denegarle a su hija Zury –entonces menor de edad– toda posibilidad de por vida de ser electa.

¿Los constituyentes quisieron castigar a don Efraín en la persona de doña Zury, su hija? ¿Habrá leído la magistrada Elly López alguna vez la Convención Americana de Derechos Humanos, cuyo primer artículo, bajo el título de “Obligación de respetar los Derechos”, reza: Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.”?

Mucho quisiera que el constituyente de 1985, don Carlos Molina Mencos, publicara una aclaración al respecto de lo que manifestó oralmente la magistrada Elly López.

Lo insólito de declaraciones tan poco inteligentes es que parece atribuir a los constituyentes de ese entonces la malévola intención de castigar al padre en la persona de la hija, monstruosidad jurídica además muy estúpida.

Peor aún, de ser cierto tal supuesto, significaría que los autores de la Constitución de 1985 no sólo intentaron despojar de su derecho pasivo a ser electa a Zury Ríos Sosa, sino también el derecho activo de innumerables ciudadanos a votar por ella. ¿También hijos todos de don Efraín? Entonces nuestro discutido líder le ganó el pulso de fecundidad a Gengis Khan…

A propósito, ¿qué calidades se exigen para ocupar una magistratura en el TSE?…

El superficial positivismo jurídico que dejan traslucir en su disposición de marras de sus magistrados (pero no de la única magistrada, que razonó muy bien su disenso), aclara a cualquier alfabeta por qué nuestro poder judicial se halle reducido hoy a escombros.

Esperemos que siquiera la Corte de Constitucionalidad reestablezca un mínimo de equilibrio intelectual y moral, y ofrezca a los ojos de todos una pizca de razonamiento válido con respecto a tan lamentable y deshonroso acaecimiento.

Una última pregunta: ¿habrán cedido a las presiones de la rival femenina de Zury, doña Sandra Torres?…

La gallina que come huevo, aunque le corten el pico

“LA GALLINA QUE COME HUEVO,

AUNQUE LE CORTEN EL PICO…”

Por: Armando de la Torre

 

            Me valgo de este dicho tan guatemalteco, a propósito de ese escándalo internacional que ha sido la monstruosidad jurídica ocurrida enel juicio a Sperisen en Ginebra, Suiza, bajo la responsabilidad de un fanático fiscal (“procurador” lo llaman allá) de habla francesa.

La “gallina” a la que aludo con la metáfora en el título es Francisco Dall’Anese, el nada profesional Alto Comisionado de la CICIG -yantecesor del presente, Iván Velásquez-, que urdió desde aquí la infame emboscada de la que Erwin Sperisen ha sido víctima, con la colaboración, por supuesto, de la no menos moralmente despreciable (pero muy condecorada políticamente) Claudia Paz y Paz, la Fiscal General que nos impuso Álvaro Colom y retuvo Otto Pérez Molina.

Y por el “huevo”, a su turno, denotó esa práctica perversa de valerse de testigos falsos para obtener condenas penales, ajenas, por supuesto, a todo debido proceso. Como en aquellos años emblemáticos del Terror (septiembre de 1792 – julio de 1794) de la Revolución Francesa con los que el acusador debe haber estado muy familiarizado, o como durante las “purgas” de Stalin manipuladas por su verdugo delegado, Lavrentiy Beria, en la década de los treinta del siglo pasado.

Y todo en la Suiza de hoy, no en la Alemania nazi de hace ochenta años.

Por eso, de igual manera me atrevo a hacer extensiva esa mismametáfora a su cómplice a Claudia Paz y Paz, por cierto de “visita” en estosdías por el Cantón ginebrino. ¿Enviada por quién?…  ¿Costeada por quién?… ¿Convocada por quién?

Para ahondar un poco en el pasado de Dall´Anese, el Estado de Costa Rica se enfrenta hoy a una demanda económica por un total de trece mil cuatrocientos cuarenta millones de colones devaluados (equivalentes, al cambio actual, a unos 24 millones de dólares), por un caso de esa índole perjura cuando fungía de Fiscal General de Costa Rica (2003-2010).

Una demanda le ha sido interpuesta en su contra por el empresario colombiano Jorge Alcides Castillo Sánchez, que la exige en los tribunales como compensación por sus cuatro años de cárcel por un crimen del que era enteramente inocente, y del que hubo de ser debidamente absuelto por la Sala Primera del Tribunal Contencioso Administrativo de ese país, sobre la causal de haberse valido su pesquisidor, Dall´Anese, de testigos falsos.

Otro tanto se ha repetido en contra de Erwin Sperisen, esta vez de la mano del compañero de ruta de Dall´Anese en Suiza, el Procurador General de Ginebra, Yves Bertossa, hijo, por cierto, nada menos que de unos de los fundadores de la ONG TRIAL, la querellante adhesiva contra Sperisen, y entre cuyos miembros figura muy elocuentemente también Baltazar Garzón.

Todo ello, precedido por una campaña de difamación sistemática contra Sperisen y Guatemala, mediante dos films denigrantes, uno hecho en la Argentina, y otro, financiado por TRIAL y difundido ampliamente por Europa a cargo de la firma AKKA FILMS. Campaña denigratoria a la que se ha sumado subrepticiamente, sea dicho de paso, Hillary Clinton, desde que fue Secretaria de Estado de los Estados Unidos a las órdenes de su superior jerárquico, Barack Obama.

La fundación TRIAL promovió en los meses previos al juicio de Sperisen esos prejuicios condenatorios y repletos de infundios contra su persona y Guatemala, para predisponer la opinión pública europea y a los jueces en su contra. En uno de ellos ponen a Sperisen a la par de Idi Amin, de Milosevic y de otras celebridades repulsivas. Esos gratuitos acusadores se autonombran “chaseurs de crimes”, algo así como cazadores quijotescos de malandrines. Claro está que en su lista, por supuesto, no figuran ni Fidel Castro, ni Pol Pot, ni Maduro, ni demás bellezas internacionales de la “izquierda” ideológica…

Pero ¿por qué les resulta Guatemala tan importante hoy en medio de tantas crisis violentas en el norte de África, en Siria, o en Ucrania, o las económicas por el “default” griego?

Porque en cuanto supuesta “república bananera”, por ellos tan explícitamente menospreciada les resultamos, sin embargo, potencialmente muy útiles, en cuanto posible antecedente legal para, eventualmente, procurar ante la recién creada Corte Internacional Penal (2002), una condena por “genocidio” contra Benjamín Netanyahu dentro del territorio de la Autoridad Palestina, y también, según sus sueños más delirantes, ulteriormente de haber tenido éxito en este último, contra el mismísimo George W. Bush, con el apoyo, como sería de esperar, de una administración gubernamental del Partido Demócrata.

Es esa conveniencia “estratégica” de Guatemala en la que también coinciden los demás “compañeros de ruta” internacionales a la Chávez y Maduro, y para la cual, desconocida enteramente por la opinión pública de nuestro país, Dall’Anese armó con todo sigilo ese espectáculo circense en Ginebra. Es más, el descrédito muy merecido del gobierno de Pérez Molina les ha venido, adicionalmente, como anillo al dedo: Sperisen no es más que un corrupto despótico y asesino propio de nuestro subdesarrollo republicano.

Inclusive nuestro “distraído” ex-Ministro de Relaciones Exteriores y actual embajador ante la ONU, Fernando Carrera, ni se da por aludido. Tampoco, lamentablemente, la mayoría de nuestros medios masivos de comunicación y de nuestras redes sociales. Y mucho menos, esos políticos que en el ambiente electoral del momento arguyen que “les toca” su turno al poder.

Todo ello es nuestro aporte supletorio desde Guatemala a la injusta condena de Sperisen en Ginebra.

Para cerrar con broche de oro, un funcionario de menor categoría, el Lic. Leopoldo Guerra, ha decidido encima erigirse en estos días en intérprete legítimo de la Constitución de 1985, y sobre tal base les ha negado prepotentemente el derecho inalienable de votar y ser electos a multitud de ciudadanos, con ocasión de la candidatura perfectamente legal de Zury Ríos Sosa.

Con casos típicos como ese de una “banana republic”, ¿nos extrañamos todavía de que cualquier extranjero, desde cualquier rincón del globo, dentro o fuera de la legalidad, se permita pisotear los derechosfundamentales e irrenunciables de cualquier ciudadano guatemalteco?

(Continuará)

Sperisen, ¿rescatable?

Sperisen, ¿rescatable?

 

Por Armando de la Torre

 

            Por supuesto que sí. Pero condicionado por nuestro tesón e inventiva.

            Antes de abordarlo de nuevo, quiero responder a algunos amables lectores que me reclaman mi silencio de aparente indiferencia hacia nuestra crisis política de los últimos dos meses.

            No hay tal indiferencia. Pero las protestas contra la generalizada corrupción, sobre todo la ocurrida en los dos últimos cuatrienios, el de Alvaro Colóm y el de Otto Pérez Molina, han discurrido hasta ahora por canales muy civilizados y edificantes, como suele ser el caso cuando la clase media se manifiesta en cualquier rincón del mundo, esa clase siempre clave para la estabilidad de las naciones, e integrada por sus ciudadanos más responsables, aquellos que saben cuidar de sus hijos y pagan puntualmente sus impuestos.

            Por eso la agencia calificadora internacional “Fitch ratings” acaba de mantener para Guatemala una BB, es decir, la de una situación estable.

            Pero el drama de mi antiguo alumno en la UFM, Erwin, y el de toda su familia, toca con muchísima más rudeza mi corazón. Pues lo conozco muy bien, igual que a sus excelentes padres, y me indigna sobremanera que un delincuente a la cabeza de la CICIG, Francisco Dall´Anese, le haya privado la oportunidad de vivirla libre y dignamente a plenitud. A lo cual he de añadir que el licenciado Iván Velásquez, actual Alto Comisionado, me ha manifestado personalmente que nada puede hacerse al respecto. Es decir, que cualquier funcionario en ese cargo de interventor por parte de la ONU no solamente es inmune a todo señalamiento legal en su contra sino que habrá de permanecer perpetuamente impune por cualquier delito que las autoridades de la ONU, y sólo ellas, decidan no reconocer en nuestro suelo como políticamente incorrecto.

            El proceso en Ginebra aún no ha llegado a su final y probablemente se extienda por todo lo que resta del año. En el entretanto, quienes aquí se vanaglorian de defensores de los derechos humanos guardan hermético silencio, en especial esa nulidad que responde al título inmerecido de “Defensor de los Derechos Humanos”…

            No cejaremos, sin embargo, en la prosecución de la justicia para Erwin Sperisen. Que lo sepan los ilusos inexpertos que a priori argüyen que porque Suiza es un país del primer mundo, la administración de la justicia en cada uno de sus cantones también opera, indefectiblemente, según los cánones de un Estado de Derecho.

            Pero de regreso a la situación actual en Guatemala, repito sentirme muy en paz y optimista por la forma en que se ha manifestado nuestro pueblo chapín.

            Apruebo que el Presidente Pérez Molina continúe en su cargo hasta el catorce de enero a las catorce. Después, habrá tiempo para contarle las costillas, e igualmente a Alvaro Colóm. No menos que a las dos damas que hicieron gobierno de hecho durante buena parte de sus pusilánimes regímenes, Roxana Baldetti y Sandra Torres.

            Quizás todo ello pueda redundar también en disuasivo para los numerosos aspirantes a la Presidencia y Vicepresidencia de la República el próximo seis de septiembre.

            El horizonte electoral, encima, se ha enriquecido al sumarse Lizardo Sosa y Peter Lamport a la contienda electoral en la que alentadoramente ya contábamos con Zury Ríos, su Vice Juan Luis Mirón, Juan Guillermo Gutiérrez y Roberto González Díaz Durán.

            Hay esperanza, pues, para la Guatemala que “ya ha cambiado”, aunque todavía habremos de esforzarnos mucho más por rehacer a fondo nuestra vida colectiva civil.

            El gran cambio será posible si la misma abrumadora mayoría que lo pide empieza por poner  en práctica por su parte la nada fácil labor virtuosa de cumplir con la ley y los preceptos de la moral, de los que tan rara vez se habla con respecto a sí mismo, sino siempre referidos a los demás.

            “Entre las naciones,” sentenció Benito Juárez, “como entre los individuos, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

            A propósito de lo cual me permito llamar la atención de la burguesía urbana sobre la ausencia del Estado en numerosas zonas rurales. Su lugar ha sido tomado por gavillas de facinerosos (del CUC, de FRENA, y de otros violentos que les son afines) que amedrentan a los infelices campesinos, sin que nadie parezca enterarse ni salir a su defensa. Tales víctimas sin nombres de la violencia terrorista financiada principalmente desde la Europa nórdica, vegetan llorosas y en silencio. Lo cual no es más que otra canallada colectiva de lo que no somos conscientes, lo que no suele figurar en la retórica habitual de nuestros candidatos. Los justos reclamos de nuestra población rural ni siquiera aparecen en nuestros medios masivos de comunicación porque los hipócritas atormentadores de esos pobres infelices se camuflan con la bandera nada menos que de la de “defensores de los derechos humanos”. Al final, pecados nuestros de omisión que igual corroen nuestras conciencias, sean respecto a nuestros compatriotas en Guatemala, en los Estados Unidos… o en Suiza.

            Todavía me irrita el desamparo sufrido por aquellos trabajadores italianos, españoles y yugoslavos que hacia las décadas de los cincuenta y de los sesenta hacían cola  ante las puertas de las fábricas de Suiza en busca de trabajo, que no podían encontrar en sus países de origen por haber sido enteramente devastados por la guerra.

            También recuerdo que por aquel entonces no se les permitía traer legalmente a sus esposas e hijos menores de edad a sus lugares de residencia. La razón me la explicó un funcionario honesto: que aquellos inmigrantes solían tener más hijos que los suizos. Lo cual significaba una carga adicional para el seguro social helvético y menos espacio en las escuelas para sus hijos. Según ese frío cálculo, tras diez años de trabajo aquellos asalariados “extranjeros” habrían pagado ya los suficientes impuestos al erario suizo para cubrir con creces la demanda de servicios para sí mismo. Al enorme precio, eso sí, porque en el largo entretanto, la destrucción era casi segura de sus uniones matrimoniales.

            Luego de una pastoral colectiva de protesta por parte de los obispos italianos, la Federación Helvética, siempre muy atenta al “qué dirán” de los extranjeros, redujo el cruel requisito a solo… tres años. Así lo hallé cuando fui a trabajar voluntariamente en pro de esos inmigrantes invitado por un párroco de Bienne, donde muchos trabajaban en la fabricación de los relojes Bulova.  

            ¿Qué dirían esos “defensores” de los derechos humanos si tal legislación se aplicara hoy a nuestros emigrantes legales?

(Continuará)

BUENA NUEVA

BUENA  NUEVA

 

La Escuela Superior de Ciencias Sociales de la Universidad Francisco Marroquín, se complace en informar que el día lunes 20de julio, se iniciarán los cursos de estudios teológicos,  que en tres años culminarán con un DIPLOMADO EN TEOLOGÍA.

La Universidad Francisco Marroquín tuvo entre sus programas, desde su fundación, una Facultad de Teología por más de treinta años para la formación del clero católico, aunque siempre abierta al público en general.  Tal programa fue trasladado en 1999íntegro a la Universidad Mesoamericana por la congregación salesiana que estaba a su cargo.

Esta vez el programa de Estudios Teológicos estará enderezado a todo público culto, y será llevado a cabo por la cooperación interconfesional de catedráticos especializados en los muchos y muy diversos aspectos del monoteísmo revelado en la persona de Jesús de Nazaret.

Será inaugurado el lunes 20 de julio próximo. Los 4 cursos introductorios serán los siguientes:

  1. “Mensaje y Mensajero”       Dr. Armando de la Torre
  2. Historia de Dios    Dr.  Moris Polanco
  3. La Vida de Jesús      M.A.  Juan Callejas
  4. ¿Teología hoy?      M.A. Gonzalo Chamorro

Cada uno de ellos se ofrecerá  dos veces por semana, cada una por una duración de una hora 15 minutos. Las sesiones están programadas de tal manera que los dos períodos de la semanapuedan fusionarse en un solo día, o impartirse en días alternos.

Los días hábiles correrán de lunes a viernes.

También se incluirán con el mismo valor en unidades de mérito académico (UMAs) cursos de latín, griego y hebreo, sobre todopara aquellos interesados en continuar sus estudios teológicos más allá del Diplomado, con vistas a la obtención de una Licenciatura enTeología en un año y medio académico ulterior.

Se ha pensado también hacerlos extensivos virtualmente a personas fuera de la ciudad de Guatemala, salvo los cursos auxiliares de idiomas.

La fe judeocristiana se enfrenta hoy a los desafíos muy complejos propios del siglo XXI. A ellos pretendemos dar respuestadesde la rica tradición teológica de los dos mil años de cristianismo.

¡Bienvenidos todos!

Anexos:    Costo por cada curso trimestral:

Matrícula: Q. 650.00

Curso:  Q.1,950.00

Carnet:  Q.90.00   (al semestre)

Gastos administrativos:  Q.335.00 (mensuales)

Costo total por curso: Q.3,085.00

Inicio de las clases: 21 de julio del 2015.

Para mayor información dirigirse a la Escuela Superior de Ciencias Sociales, con destinatario a las siguientes personas:

Gonzalo Chamorro,   gchamorro@ufm.edu

Nidya de Flores,   nidya@ufm.edu

Sandra Batres,     sandrabatres@ufm.edu

 

O a los teléfonos 2338-7733   y   23387734 , en donde se les atenderá gustosamente.

Los interesados también pueden obtener información en la Página Web de la Maestría en Ciencias Sociales de la UFM: www.escs.edu

El espejismo de una justicia ausente en Ginebra, Suiza

El espejismo de una justicia ausente en Ginebra, Suiza

Por: Armando de la Torre

            Algunos lectores de mis entregas periodísticas me han escrito indignados porque  me atrevo a poner en tela de juicio la “justicia” en el cantón ginebrino de Suiza.

La médula de sus críticas hacia mi persona la enderezan desde una premisa muy simple: Suiza, supuestamente un país desarrollado, es parcela muy prestigiosa del “primer mundo”; un verdadero Estado de Derecho apropiado para un pueblo muy civilizado y, además, todo lo contrario de Guatemala según mis críticos guatemaltecos. Por consiguiente, ¿cómo se atreve alguien, en este caso mi persona, a mencionar las “imperfecciones” de gran monto en su sistema de justicia en el proceso que se le ha seguido a Erwin Sperisen allá?  Sobre todo en el sacrosanto cantón de Ginebra, el polo geográfico para muchas de las más prestigiosas organizaciones internacionales. Además, ¿precisamente desde nuestra atrasada y caótica Guatemala?…

Sin embargo, creo conocer esa tierra de cumbres nevadas por haberla cruzado de este a oeste y de norte a sur repetidas veces. Y también por haber residido un par de meses en Biel (Bienne, en francés). Pero creo entrever también en esas mismas descalificaciones de mi persona un cierto complejo de inferioridad nacional hacia todo lo europeo, sobre todo, entre los chapines que suelen situarse al extremo izquierdo del espectro ideológico.

Pero que conste también que yo viví catorce años de mi vida académica en varias de las naciones europeas, de donde guardo recuerdos muy gratos y algunas excelentes amistades. Es más, mi sangre es cien por ciento europea, pero aún así prefiero por mucho a nuestra mestiza América, Norte y Sur, por ser sus hombres y mujeres más libres, más humanos, y más humildes, en un suelo ni de lejos tan ensangrentado como el europeo. Por algo millones de sus hijos se arriesgaron a cruzar el Atlántico y establecerse aquí, entre ellos muchos suizos.

Ya señalé algunas de las violaciones al debido proceso en el caso Sperisen aquí en Guatemala por aquel malévolo y engreído Alto Comisionado de la CICIG, Francisco Dall’Anese, en deshonroso contubernio con la Fiscal General que le fue cómplice, Claudia Paz y Paz.

Pero en Ginebra, también se le negó al acusado el derecho a jueces imparciales, al tiempo que era señalado por el hijo del fundador y colaborador financiero de la ONG TRIAL, -la querellante adhesiva contra Sperisen-, Yves Bertossa. Por cierto, entre una lluvia de insultos y denuestos contra Guatemala.

Se le negó al acusado la presentación de las pruebas que lo eximían de culpabilidad, tanto en primera como en segunda instancia. Particularmente aquel video en que la madre de uno de los fallecidos declara que firmó un documento acusatorio en francés, idioma que le era desconocido, y que manifestó haber firmado pues le habían dicho que se trataba de darle una indemnización.

El tribunal de segunda instancia se integró mayoritariamente por el mismo tribunal que ya había emitido opinión, lo cual es totalmente violatorio de todo debido proceso, y causa de excusa o recusación para los jueces.

Se le negó asímismo a Sperisen la recepción de la prueba testimonial de descargo, entre ellas las declaraciones del ex-Presidente Oscar Berger y del Vicepresidente Eduardo Stein. En cambio sí se aceptó la de un asesino francés, confeso y condenado. Se le rehusó igualmente la recepción de un video que evidenciaba el ataque armado sufrido por la fuerza pública a su ingreso al presidio, que demolía in toto lo aseverado por la parte acusadora.

Erwin ya cumplió más de mil días en un régimen carcelario peorque el de aquí:

Se le permite ver a sus tres hijos una vez a la semana, por tan solo una hora, y en la presencia de un guardia a la par en todo momento. A lo sumo, se le concede tener contacto físico con sus hijos durante los últimos diez minutos tomados de la mano, para unirse en oración.

Sólo se le autoriza salir a caminar 30 minutos al día por la azotea de la prisión, si el clima lo permite.

El resto del tiempo permanece confinado a una celda de dos por tres metros de superficie.

No se le autoriza contacto alguno con nadie más excepto con los guardias que le llevan de comer tres veces al día.

Tampoco se le permite trabajar ni ocuparse en algo que no sea la lectura que se le autorice.

Un fiscal revisa su correspondencia, y de él depende si le llega a manos de Sperisen o no.

Pasaron 630 días antes de que se iniciara el primer juicio, y después, condenado a cadena perpetua. Pasaron otros 362 días para que se realizara el juicio de apelación, que por cierto sólo duró dos días y medio.

Señor Embajador concurrente de Suiza en Costa Rica: muy parecida era la justicia que administraban los nazis. Que conste que yo vi en Francfort, Alemania, las tomas cinematográficas de la Gestapo durante el juicio a los involucrados en el atentado del 20 de julio de 1944 contra la persona de Hitler, y el trato a los acusados no fue muy diferente.

Me permito añadir que creo firmemente que el futuro para la entera humanidad está de este lado del Atlántico, porque por lo menos aún formamos familias, es decir, tenemos hijos, y por tanto, que no necesitamos de mano de obra de otros continentes para sostener Estados benefactores semiquebrados de esos de los que ustedes, los europeos, tanto alardean.

Muy mal ejemplo han dado al mundo los suizos con ese atropellado e injusto proceder contra Sperisen, capturado repentinamente, y sin ninguna advertencia previa, en las calles de Ginebra.

Sé que quien urdió toda esa infamia fue un hispanoamericano, Francisco Dall’Anese, de un pasado decepcionante en su nativa Costa Rica. Pero los ejecutores voluntarios de la conspiración urdida por él han sido un puñado de hipócritas ginebrinos, a la altura moral, por lo menos, de su compatriota Joseph Blatter. Por no hablar de los banqueros suizos que intentaron quedarse con los tres mil millones de dólares de los infelices judíos alemanes que creyeron en la honorabilidad suiza.

Conclusión: en todas partes se cuecen habas.    (Continuará)

El linchamiento judicial de Sperisen en Ginebra

Por: Armando de la Torre

            La defensa de la persona y sus derechos son inviolables.  Nadie podrá ser condenado, ni privado de sus derechos, sin haber sido citado oído y vencido en proceso legal ante juez o tribunal competente o prestablecido.  Ninguna persona puede ser juzgada por tribunales especiales ni por procedimientos que no estén preestablecidos legalmente.” (Artículo 12 de la Constitución Política de Guatemala vigente).

            El caso de la repetición de la condena a cadena perpetua del ex-Jefe de la Policía Nacional Civil de Guatemala, Erwin Sperisen, por unos jueces del Cantón de Ginebra, en Suiza, reitero que equivale a una auténtica violación de ese artículo constitucional que antecede, e inclusive a un crimen de lesa humanidad por parte de sus perseguidores, de la CICIG, del Ministerio Público desde aquí, y también de los de allá, pensemos lo que pensemos sobre Suiza y los suizos.

            En primer lugar, la base de la acusación descansa sobre el testimonio de la madre de uno de los reos muertos que al identificarse como “Testigo de Jehová” afirmó no poder mentir por prohibírselo su convicción religiosa.

Yo la creo auténtica y sincera.

            En su deposición, la misma señora declaró explícitamente “que no tenía nada en contra del señor Sperisen, a quien, añadió, no haber conocido personalmente”. Su única referencia explícita  la enderezó contra el doctor Alejandro Giammattei, por su parte ya libre de toda responsabilidad penal según la justicia guatemalteca.

Esa supuesta “prueba” del fiscal suizo la revisé de nuevo en presencia del actual Alto Comisionado de la CICIG, Iván Velázquez, y de la madre del acusado, doña Linda de Sperisen, de los abogados Rodrigo Montúfar, Conrado Reyes y Karen Fischer, y de otro funcionario de la CICIG cuyo nombre no recuerdo.

Para colmo, se arguyó en Suiza contra Sperisen basados en la recepción de una declaración testimonial por parte de un asesino confeso, aquel muy sonado de la pareja de los dueños del restaurante “Chez Pierre”, sin que se hubiese citado a la parte contraria, como lo estipula la ley, lo que privó al señor Sperisen del derecho a la fiscalización de la prueba, con otro agravante adicional: que el tal “testigo” cambió tres veces su declaración, lo que la hacía carente en absoluto de valor probatorio.

Falsedad obvia, además, porque en esa declaración del asesino convertido en testigo por la CICIG y el Ministerio Público, aseveró haber visto personalmente a Sperisen dispararle con su pistola a la cabeza de la víctima, detalle contradicho más tarde por el informe médico de la autopsia (necropsia 3135-2006), que ratificó que el fallecido no tenía ninguna señal de disparo en su cabeza.

Se sabe, empero, que al tal asesino, de nombre Philippe Biret, se le había prometido por la CICIG y el Ministerio Público dirigido por Claudia Paz y Paz, su libertad condicional a cambio de que sumara su “testimonio” al proceso en contra de Sperisen.

La “prueba” documental de ello la envió Dall’Anese por correo ordinario, sin los “pases de ley”, es decir, que ningún funcionario guatemalteco certificó la autenticidad de la misma, razón por la cual, de acuerdo con el derecho internacional, carece totalmente de valor probatorio.

A la presente fecha, la CICIG y el Ministerio Público encima mantienen oculta a la madre del reo fallecido, bajo el pretexto de “protegerla”, cuando el verdadero propósito era evitar que rectificara el documento en francés que le hicieron firmar bajo el engaño de una posible indemnización monetaria.

La Fiscal General de entonces, pues, Claudia Paz y Paz, incurrió en responsabilidad penal, al igual que Francisco Dall’Anese, al violar flagrantemente, una vez más, el debido proceso en la recepción de las declaraciones de la “acusadora” y de los “testigos de cargo” contra Sperisen.

Todo ello facilitado por la inmunidad absoluta de por vida otorgada al Alto Comisionado de la CICIG -privilegio del que ni el Presidente de la República goza- ante cualquier Corte judicial guatemalteca, aunque no ante la ONU. Cláusula que fue impugnada en su momento por los abogados José Luis González-Dubón, José Francisco Alonso y Donald González ante la Corte de Constitucionalidad y que fue rechazada por los sumisos magistrados de la misma.

Quiero pasar ahora a las violaciones al debido proceso por los jueces en Suiza, pero antes permítaseme reproducir un editorial de la Agencia Económica y Financiera en Ginebra, publicado el lunes 11 de mayo del presente año y calzado con la firma de Francois Schaller.

“Se dice que el juicio de apelación de Erwin Sperisen en Ginebra, cuya sentencia se espera mañana, parece muy alejado de las prácticas de ley con las que estamos familiarizados. ¿Por qué un tribunal suizo tendría la tarea de hacerse una idea de lo que sucedió en el 2006 en una prisión controlada por sus internos en Guatemala?

¿Uno de los Estados más violentos de América Latina, plegado por el bandolerismo y las mafias?

¿Porque el ex jefe de la policía local es de doble nacionalidad, refugiado en el país de su abuelo por temor a represalias, y es por eso que no es posible obtener su extradición?

¿Por qué una comisión creada bajo los auspicios de las Naciones Unidas y de un ex Presidente guatemalteco lo considera culpable del asesinato de cinco amotinados?

¿Por qué organizaciones no gubernamentales (ONGs) presionan para que (el acusado) aparezca a pesar de todo, en alguna parte?

Erwin Sperisen es juzgado en Ginebra por hechos imposibles a establecer directamente y de interpretar correctamente.  La justicia ginebrina no puede investigar ni ponerse en su lugar. Ni siquiera puede pedir la colaboración de Guatemala, en un Estado de Derecho muy tentativo presidido por un general.

¿Debe bastarse con dos testimonios de cargo que inmediatamente se habrían invalidado en circunstancias normales?  Ante este espectáculo judicial, ¿no es buen reflejo refugiarse en los fundamentos (del Derecho)?

ES MEJOR UN POSIBLE CULPABLE EN LIBERTAD QUE UN POSIBLE INOCENTE EN PRISIÓN A PERPETUIDAD.

El juicio Sperisen le da, sobre todo, un contenido a este verso al que tiende la iniciativa popular, y dirigido “a las multinacionales responsables”, que fue lanzada pero en un ámbito completamente diferente por las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs), cuya recolección de firmas debe comenzar estos días.

Prácticas localizadas al otro extremo del mundo, investigados y juzgados aquí, sólo sobre denuncias, sin que la justicia pueda depender de la asistencia judicial recíproca y de testigos creíbles”.

(Continuará)