Alivio

ALIVIO

 

Por: Armando de la Torre

            A nivel mundial, un grave irritante menos.

            La muerte de Osama bin Ladem es, de veras, un sedativo, y para todos. Aunque se temen represalias dolorosas -¿cuándo no?- de las bandas terroristas inspiradas en él,  ese canallesco incitador al odio y a la violencia ya no podrá infligir más golpes a la humanidad, siquiera con deliberación y por mano propia.

            Fue un caudillo cruento, como tantos otros igual de ambiciosos que nos zarandearon durante el siglo XX: Stalin, por ejemplo, Hitler, Mao, Pol Pot… Pero también le llegó a Osama su hora de rendir cuentas a un Dios en el que decía creer y en cuyo nombre cubrió de sangre Su trayectoria entre los hombres.

            Para la UMA –la comunidad global de los creyentes islámicos- significa  un oprobio que no habrá de cargar más sobre sus espaldas. Para sus numerosas víctimas no islámicas, un tormento permanentemente en ciernes que  por fin se acaba de desvanecer, aunque demasiado tardío  para demasiados de entre ellos.

Cada día se  nos hace más claro a todos y en todas partes que ya nos sobran en este mundo los belicosos y buscapleitos.

Ahora, ido el último, reanudemos nuestro accenso moral a partir de aquel sabio dicho de Benito Juárez: “Entre los individuos, como entres las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Quizás este logro del ingenio, perseverancia y valentía de las fuerzas especiales de los Estados Unidos, desaliente algo más a los restantes fanáticos de ideologías totalitarias y de absolutismos religiosos que todavía agitan plazas y avenidas en días hábiles, sobre todo en el llamado tercer mundo.  

            La voluntad de imponerse por la fuerza siempre ha sido un hecho de la historia, pero hoy podemos  vislumbrar otro futuro posible, de más tolerancia recíproca.

La porción reptilínea de nuestro cerebro no cesa, empero, de empujarnos hacia la agresión al prójimo. Pero la corteza del mismo tampoco ceja en producir normas, valores y principios  que lo encaucen hacia fines más constructivos, la competencia pacífica  en los deportes, digamos, o en la  creación de riqueza, o en la innovación artística.

            La erradicación, además, de la pobreza requiere de paz. Y enfrentarnos a fenómenos destructivos de la naturaleza como la reciente combinación de terremoto y tsunami que azotó al sufrido Japón sólo nos es posible en condiciones de paz, nunca de guerra.

Investigar científicamente los secretos más recónditos del Universo, ahora que el hombre se prepara para el salto a las estrellas, asímismo, tan sólo nos será asequible por medio de  la cooperación internacional voluntaria.

La paz, por tanto, nos es tan imprescindible para todo progreso en  general como el oxigeno  para la vida corpórea   a lo largo de su evolución desde sus estadios más primigenios y elementales.

Osama siempre se mostró como  enemigo acérrimo de la libertad ajena y de la concordia entre los pueblos y las religiones mundiales.

 Ahora podremos vivir sin  tanto  enconamiento sanguinario de rivalidades y diferencias de puntos de vista.

            Y murió como vivió, sin que mediara mutua  consideración alguna entre él y los demás, como jamás la había mostrado entre sí mismo  y a quienes inmoló.

Tal sensacional  incidente de su desaparición  puede ulteriormente ser ponderado  bajo la perspectiva del empleo  legítimo de la fuerza en nombre de quienes sufrían  de  su injusta agresión.

            Un ejemplo histórico adicional de que infundir terror, con el mero propósito de infundirlo, no soluciona nada a estas alturas de la  civilización. Simplemente,  somos muchos los hombres y mujeres  libres que no estamos dispuestos a dejarnos aterrorizar por designio humano.

            En cuanto a la política interna de los Estados Unidos, Obama acaba de acumular un activo nada insignificante para su reelección. George Bush, por su parte, también es reivindicado en cierto modo por su obsesiva campaña contra esos promotores del miedo.

Europeos, israelíes, y hasta los iberoamericanos, podremos estar más seguros de nuestras vidas, en especial al momento de viajar. 

Los autócratas islámicos, en cambio, y los fantoches dictatoriales, tiemblan.

            Un tumor de desasosiego para el entero planeta ha sido extirpado.

            

3 thoughts on “Alivio

  1. Su trayectoria entre los hombres.

    Para la UMA –la comunidad global de los creyentes islámicos- significa un oprobio que no habrá de cargar más sobre sus espaldas. Para sus numerosas víctimas no islámicas, un tormento permanentemente en ciernes que por fin se acaba de desvanecer

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