¿COMO RESCATAR GUATEMALA?

¿COMO RESCATAR GUATEMALA?

Por: Armando de la Torre

 

            La primera pregunta que obviamente se seguiría es: ¿rescatarla de quién?

            Y mi respuesta sería: de sus malos hijos.

            A lo que un forastero despistado añadiría: ¿y quiénes son ellos?

            Todos parecemos coincidir que, en primer lugar, lo constituyen una buena parte de la clase política, pero sin olvidar esa otra más pequeña de entre los “dueños” del país, fáciles de reconocer, los impunes y privilegiados de siempre, incluidos quienes nunca nos damos por aludidos, ciertos catedráticos universitarios, por ejemplo, o algunos dirigentes sindicales, o, no menos, empresarios mercantilistas de todos conocidos, y los demás buscadores de rentas, no pocos enquistados casi a perpetuidad, y no por su eficiencia, en la burocracia estatal, así como esas plumas y esas voces de los que se venden a los poderosos de turno, sea por codicia o por miedo.

            A ellos habrían de añadirse los parásitos particularmente notorios, malévolos y de nuevo cuño: los narcotraficantes, contrabandistas y pandilleros juveniles.

            Sin olvidar a los tratantes de mujeres y de niños, los perezosos, ricos y pobres, de siempre, y los borrachos y violentos en la casa y fuera de ella.  

            La mayoría de la población, muy a su pesar, ha de soportarlos y hasta económicamente de sostenerlos. Qué otra le queda a la gente pacífica, productiva y razonable, dada la ausencia de la justicia en los tribunales, erigidos precisamente para impartirla, porque a los gobernantes tal situación poco o nada parece preocupante. Lo único que cuenta es sumar votos.  

            Y, encima, descaradamente nos endeudan a la fuerza, el rostro más habitual de la tal mafia.

            Ahora, pues, para la segunda vuelta electoral, y tras el muy reciente escándalo del caso paradigmático de Cristina Siekavizza, la conciencia de los políticos parece haberse conmovido y salido  momentáneamente de su sopor optimista. Pero ya lo hemos visto antes, a  lo de momentáneo me refiero.

            Hoy, empero,  quiero cargarles otra inquietud.

Entre todos “decidiremos” escoger mayoritariamente entre a nuestras dos opciones últimas: don Otto y don Manuel. Y nos llueven por eso las comparaciones entre sus capacidades, programas y colaboradores respectivos, en el supuesto de mostrarse capaces de rescatarnos de entre las garras de los “otros” guatemaltecos, los malos.

Pues bien, me permito complicarles la elección con otro punto de comparación: las vicepresidenciables.

            Imagine, lector, que quienquiera haya sido “seleccionado” por los electores en la segunda vuelta sufre un accidente mortal, o le aqueja de pronto una enfermedad inhabilitante, o milagrosamente  se ve forzado a renunciar por alguno de esos escándalos sonados a que nos tienen acostumbrados “las democracias”. ¿Qué nos caería en su consecuencia por los próximos cuatro años?…

            Me pregunto: Roxana Baldetti, al menos, tiene experiencia acumulada en el Congreso, inteligencia reiteradamente mostrada, un mínimo de carácter ejecutivo, un historial de lucha en pro de una mayor transparencia en los asuntos públicos, y una facilidad notable para articular sus ideas. Y, ¿Raquel Blandón?…

            Dicho esto, creo que don Otto entiende poco de política y don Manuel de economía…, y viceversa. A menos que las ofertas de puestos y privilegios sean catalogadas de… “actividad política”, y el reparto de lo ajeno de “sabiduría económica”. Que son, sea dicho de paso, la totalidad de lo que Joviel Acevedo y secuaces han tenido siempre para enseñar en cuanto se autoproclaman “líderes” del… ¡magisterio nacional!

            Preparémonos, entonces, otra vez para lo menos malo, porque de lo peor ya estamos a punto de  salir. 

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