CREER ES TAMBIÉN PENSAR

 

 

Hoy en día lamentablemente en nuestras comunidades eclesiásticas predomina el espíritu del anti-intelectualismo. El mundo moderno estimula el pragmatismo. De hecho la primera pregunta acerca de cualquier idea no es: „¿Es verdad?‟ Sino „¿Da resultado?‟ Las nuevas generaciones tienden a ser activistas, sostenedores de una causa. El problema es que rara vez averiguan con seriedad si esa causa es un fin digno de preocuparse o si su acción es el mejor medio para lograrlo.

 

Jhon Stott afirmó que:

 

Muchos tienen celo sin conocimiento, entusiasmo sin instrucción. Es bueno el entusiasmo. Pero Dios quiere ambas cosas: entusiasmo dirigido por conocimiento, y este, inflamado por el entusiasmo. Tal cual como lo expresó Juan A. Mackay la entrega sin reflexión es fanatismo en acción. Pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción.

 

 

 

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