¿Dos Guatemalas pero una justicia?

¿Dos Guatemalas pero una justicia?

Por: Armando de la Torre

            Estamos más lejos que nunca de la impartición de una justicia igual para todos.

            Desde el punto de vista del análisis económico del derecho, su costo sería relativamente fácil de computar en nuestros miserables y en nuestros analfabetas, en nuestros jóvenes emigrantes, en lo endeble de nuestra infraestructura, el envilecimiento de nuestra independencia, la desmoralización generalizada por el diluvio de pésimos ejemplos que nos llueven a diario desde los impunes en el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial…

            Quiero aducir un caso de mi conocimiento personal: el del ingeniero químico y catedrático universitario de economía Jorge Mario Nufio, hombre sumamente capaz y productivo, docente muy popular entre sus alumnos por la claridad de sus exposiciones y el entusiasmo generoso con que las dispensa, empresario exitoso y asesor muy apreciado. Pero con el defecto de una excesiva confianza -muy “sancarlista”- en el potencial del Estado para hacer bien y reducir el mal.

            Por un tiempo fue consejero económico de Ríos Montt en el Congreso. “Crimen” imperdonable a juicio de los adversarios políticos de ese caudillo, y también de algunos columnistas de opinión en la prensa escrita.

            Su “castigo” no se hizo esperar. El 21 de mayo del 2003 salió a la luz pública el desfalco a un fideicomiso que administraba el Banco Uno con fondos por Q.350 millones procedentes del IGSS, avalado por los cinco miembros de su Junta Directiva. Por ello purga cárcel, tras ser vencido en juicio, el entonces gerente general del IGSS, César Sandoval Morales. Su dolo, inexplicablemente, se hizo extensiva a todos los miembros de la Junta Directiva, incluídos su presidente, un dirigente sindical, un médico representante de la USAC, y el ya para entonces Director por Guatemala del Banco Centroamericano de Integración Económica, el ingeniero Nufio.

            Resultó que por haber aprobado ese fideicomiso posteriormente abusado se le acusó (junto a los demás) de los delitos de lavado de dinero y estafa propia por el juez décimo de primera instancia penal. Tales imputaciones fueron descartadas en la Audiencia de Primera Declaración el 27 de diciembre del 2005 y sustituídas por las de abuso de autoridad, peculado y fraude, que le valió su reclusión “preventiva”, donde permanece por decisión de la jueza del mismo Tribunal, Patricia Gómez Barrera.

            Las sentencias para los demás encartados han sido absolutorias, no así para Nufio. Pero interpuesta una apelación especial de fondo y forma, la Sala Segunda ordenó repetir el juicio. El Tribunal Séptimo de Sentencia Penal señaló la iniciación del debate ¡para tres meses después! (el Código Procesal Penal fija un plazo no mayor de quince días) que llevó a cabo en su último día hábil de trabajo antes de las vacaciones (¡en la impartición de justicia!) por las fiestas de navidad.    

            La acción de amparo interpuesta fue denegada.

            Se integra nuevo tribunal de sentencia penal para sesionar el 7 de mayo del 2010. Se realiza el 29 de junio, tres años, un mes, y 27 días transcurridos después que la Sala de Apelaciones había ordenado el reenvío y la repetición del debate oral, y a cuatro años, seis meses y siete días desde de que se hubiera iniciado acción penal contra su persona.

            Lo más infamante del caso es habérsele acusado por delitos sólo imputables a funcionarios públicos (quienes devengan salario del Tesoro Público), no a quienes se les paga dietas por hacerse presentes a sesiones, su caso.

            Irónicamente, aquel año 2009 fungió de Presidente de la Corte de Constitucionalidad el respetado jurista Francisco Flores, quien a la hora de tomar posesión del cargo reiteró ante la prensa que “la justicia que no es pronta no es justicia”.

            Tiempo, honra, verdad, producción, ahorros malgastados porque jueces y magistrados ni siquiera son capaces de cumplir con los plazos de ley, cuanto menos con el fondo y la forma de la justicia.

            ¿Voluntarios para ayudar al sector público?…

           

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