El atropello

El atropello

Por: Armando de la Torre

            Claudia Paz y Paz se jacta de ser la defensora de los derechos de la mujer como no lo ha sido ninguno de sus predecesores.  

Afirmación gratuita de su parte, que quizás le sea útil para recaudar fondos en ciertos círculos izquierdisantes de la Europa nórdica, pero que no resiste al más elemental de los análisis.

La Lic. Hilma Ruano fungió de fiscal en el Ministerio Público por dieciséis años.  Fue elogiada repetidas veces por jueces y juristas de la defensa pública penal.  También por la Asociación de Abogados de Villa Nueva y por sus propios colegas de la Fiscalía.

Pero desde el mes de julio del 2011 empezó a ser hostigada, al igual que otros más, por su superior jerárquico, la Dra. Claudia Paz y Paz.

Empezó a reprocharle que los resultados de su gestión no llenaban la cuota de condenas que ella había fijado de antemano. También le negó a ella, y a los demás fiscales el derecho al ejercicio de su criterio profesional para decidir qué casos habrían de ser llevados a juez competente y cuáles no.

Peor aún, comunicó verbalmente a todos que desde ese momento les quedaba prohibido invocar ciertas normas del Código Procesal Penal que podrían impedir que se llenaran esas estadísticas de condenas sobre las que ella fundamenta sus relaciones públicas. En especial los artículos 327, 328 y el 25 “ter”.  En ellos se especifica que si no hay suficientes méritos de prueba el expediente respectivo habría de ser archivado.

Esas instrucciones de la Dra. Paz y Paz constituyen algo escandaloso para cualquiera con sensibilidad jurídica, pues en ese caso todo proceso iniciado siempre habría de culminar en una acusación formal, con total independencia de su trascendencia o solidez. El criterio habría de ser el incremento de fallos justos, no la inflación del número de acusaciones, que no proyectan una mejor imagen de su persona y de su gestión.

La experimentada fiscal Ruano le objetó en repetidas ocasiones ese punto de vista en nada profesional. Es más, para ella es el equivalente de una vulgar coacción, pues la alternativa al sometimiento de los fiscales sería su descalificación al ser evaluados en su desempeño laboral respectivo hasta su posible despido.

La Dra. Paz y Paz victimizó así precisamente a los encargados del monopolio penal de la acusación. Pero esas objeciones tan legítimas de la Lic. Ruano despertaron en la Fiscal General una ira enconada.

Sobre tal base, el teléfono de la Lic. Ruano quedó intervenido por orden de la Fiscal General desde enero del 2012. Encima, ordenó una investigación sobre su persona, sin que mediara denuncia alguna, y hasta se aseguró de que el mismo juez dictara orden de aprehensión  en su contra por el delito de ¡asociación ilícita!   Logró, incluso, que se autorizara el allanamiento, inspección y registro del hogar de la Lic. Ruano, y el Fiscal encomendado procedió a interrogar aun a sus hijos menores de edad.

Durante  cinco  amargos  días, la  Lic. Ruano fue recluída en  el Preventivo de la  zona  dieciocho, hasta que fue liberada por  falta  de  méritos. Al día siguiente, se  presentó  puntual, como de  costumbre,  a su  trabajo. Pero  tres  semanas después  fue  notificada  de su suspensión  laboral por  un acuerdo de la  Fiscal  General. Desde ese  momento, no  le  ha sido pagado sueldo mensual alguno, ni tampoco el bono catorce, ni se  le  ha  permitido aceptar  empleo en otra oficina en virtud de que la Inspección de Trabajo sostiene que no ha sido despedida ni directa ni indirectamente.

Asedio por hambre.

Tanto ensañamiento ha provocado que la Lic. Ruano no pueda hacer frente a sus  obligaciones económicas habituales.  La  luz eléctrica le  ha sido cortada;  sus ahorros se han evaporado; está a punto de perder su  único  automóvil  por  incumplimiento de  pago y no  ha  podido gozar  de asistencia  médica (a  pesar de  hallarse enferma), como tampoco sus  hijos. En una palabra: sus derechos más elementales a la alimentación, a la salud,  y a la vivienda han quedado, de hecho, suspendidos.

La juez a cargo dictó el sobreseimiento del caso por falta de méritos. Pero la empecinada Fiscal General apeló ese auto, y así una mujer honrada y laboriosa  paga por el capricho de otra “profesional” que parece ignorar hasta lo más elemental, ya no de las leyes vigentes, sino de los principios generales del Derecho.

 

2 thoughts on “El atropello

  1. Injusticias siempre las habra en todos lados mientras no empezemos a pensar en el bienestar de los que nos rodean esto seguira igual, debemos ser compatibles o por lo menos mostrar un poco de empatia con los demas.

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