“Juanito el Trabajador”

“Juanito el Trabajador”

Por: Armando de la Torre

           

            Un Quijote se ha levantado por tierras de Santa Rosa. Se llama Juan José Alonso pero todos lo llaman “Juanito el Trabajador”.

            Arremete contra la ineptitud y la corrupción municipales en Barberena, su cuna. Y lo hace solo, animado por un espíritu honesto y aguerrido,  poco común en nuestros días de transas, mordidas y… bolsas solidarias.

            Su enemigo principal es un caballero muy poderoso: Don Dinero, pues Juanito no dispone en su contra ni de las arcas del gobierno, ni de regalitos de los narcos, ni de los “favores” de los usuales dueños del país. Por eso, su jefe de campaña es no otro que su joven y bella esposa. ¿Su partido?. Corre por el PAN, pero, en realidad, lo son sus innumerables vecinos que lo han visto siempre sudar en su trabajo de modesto empresario cafetalero.

            Simplemente, un chapín más que se ha cansado de que los políticos tradicionales le hayan visto cara de baboso. Y se ha montado en su moto para anunciárselo de puerta en puerta a todos.

            Promete sólo lo que puede cumplir: una administración transparente de cara al pueblo, administración que reducirá paso a paso la deuda municipal que cuelga como una espada sobre las cabezas de los hijos y nietos de los contribuyentes. Que, además, le dará más importancia a la construcción de alcantarillas y drenajes, y también, por qué no, de más postes de luces y de gestionar más  policías, que ahuyenten por la noche a los amigos de lo ajeno, igual que reglamentará un uso democrático, para todos por igual, de los estacionamientos del parque central (y del otro parque que adicionalmente planea construir). Asímismo pretende sanear al más bajo costo posible la laguna de El Pino, para disponer de una reserva de agua potable, sobre todo en tiempos de sequía, y empezar tentativamente los contactos con posibles proveedores de fuentes nuevas de energía renovable, como la del viento, por ejemplo, y ayudar en todo lo que esté a su alcance a los maestros y las escuelas de los vecinos barrios y aldeas del municipio.     

            Es un ejemplo de civismo audaz y desinteresado que, de triunfar en las elecciones del 11 de septiembre, podrá hacer escuela en todo el país.

            Y Guatemala habrá reemprendido el camino a su recuperación “por el pueblo, con el pueblo y para el pueblo”.    

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