LA LIBERTAD FRENTE A LA ADVERSIDAD. por Carla A. Burdiles

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LA LIBERTAD FRENTE A LA ADVERSIDAD Por: Carla A. Burdiles El uso de la fuerza para conseguir la igualdad destruirá la libertad, y la fuerza, introducida con buenos propósitos, terminará en las manos de gente que la usará para promover sus propios intereses. Sri Aurobindo Para no dejar escrito solo palabras coherentes y afirmativas sobre el apoyo del elocuente mensaje del pensador liberal Milton Friedman, la idea principal de este ensayo es formar parte de criterios prácticos y contingentes con respecto a la búsqueda de la libertad, plasmada en lo individual como en sociedad. Dentro de esta premisa, la reflexión se hace más evidente a la sazón de los hechos actuales y decires de los actores estadistas de cara a la segunda vuelta del quince de diciembre sobre las presidenciales en Chile, ya que las pasadas votaciones del diecisiete de noviembre se definieron los escaños del Parlamento, donde la libertad e igualdad fueron parte de los tintes propagandísticos de todos los sectores políticos del país. Presentando en una forma precisa sobre lo que ha sido la coyuntura nacional, con lo que se pretende más adelante desarrollar cavilaciones más profundas y categóricas.
El argumento primordial del ensayo es sostener que la igualdad social ha estado muy sobrevalorada por la propaganda política, considerándola como uno de los principales objetivos de esta, vulnerando así, los axiomas de las libertades individuales dentro de la sociedad. La libertad como fundamento base, es la génesis de las relaciones voluntarias y con ello se forjan la construcción y perduración de las civilizaciones, dando así el principio de la emancipación del individuo, donde la presencia precede de la esencia, por lo que uno primero existe y durante el ciclo de la vida el ser humano forma y construye su propia naturaleza social y valórica dentro de su propio mundo interno y externo. El hombre como un ser individual que aspirará y fomentará su fin en sí mismo, aludiendo a la lógica de Adam Smith, quien expresó “al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo.”1 Por otro lado es en vano pretender realizar un cálculo cuando la finalidad son los valores y las acciones humanas. El cálculo sólo es posible mediante el manejo de números cardinales.2 La única diferencia valorativa entre dos situaciones determinadas es puramente psicológica y personal.
1 Smith, Adam. Libro IV. La riqueza de las naciones. Longseller. S.A. 2004. Buenos Aires. Argentina. 2 Mises von Ludwig. Cap. IV Un primer análisis de la categoría de acción. La Acción Humana. Tratado de economía. Ed: 4. Editorial: Unión Editorial. Madrid. 1986. España. Pp: 161.
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Lo cierto es que vivimos en una sociedad altamente compleja, con constantes revueltas y convulsiones sociales. Se hace difícil hacer un intento de esbozar la situación global del país tal como se presenta en el siglo XXI. En todo caso podemos reconocer ciertos fenómenos que se pueden evidenciar y avizorar en la contingencia, entre ellas están: la búsqueda de la igualdad como un ideal “necesario” y “codiciado por las masas populares”, comprometiendo al gobierno de turno a un nuevo desafío. Dentro de los márgenes de la actualidad el panorama ya no es visto como una preocupación meramente social, sino que también la distinguimos en los planos políticos y económicos, dejando a las agendas gubernamentales como un punto prioritario de dar respuesta y solución a dicha problemática. El tema de la igualdad atraviesa las fronteras de la opinión pública, medios comunicacionales como intereses políticos y económicos, creando puntos de referencia frente a este tipo de disparidades que sostiene la nación. Pero en Chile, desde los gobiernos concertacionistas el ideario de buscar la anhelada “igualdad para todos”, que ya es parte inherente del memorándum programático público, ideal que no ha perdido desmedro en ser señalado en reiteradas ocasiones por todos los partidos políticos que conforman nuestra vasta casta, el cual las convocatorias han sido tales, que el país se ve enfrentado a constantes paralizaciones de larga prolongación en el tiempo, donde la temática central es el concepto de igualdad. Según esta consigna el petitorio aludiría al requerimiento de ciertos principios omitidos, como los “derechos sociales” que por ende sería una facultad suprimida por el Estado chileno. Entre los ejemplos más nítidos se encuentra la demanda por una educación gratuita, de calidad e igualitaria dentro del sector público.
Claramente se evidencia matices ideológicos en los planteamientos de la solicitud aclamada. Debido a esto se expresa un importante factor de retórica populista que exacerba aún más las desigualdades fundamentales entre las personas de más y menores ingresos, generando con esto un llamado a la “igualdad idealizada” por quienes preconizan este tipo de aseveraciones, plasmado en un discurso pomposo la necesidad de una exigencia inminente que tendría que cubrir la administración pública. Por esta razón es que el movimiento estudiantil (secundario y universitario) tomó “fuerza”, tanto su masificación e intensificación a nivel nacional. Es por ello que la frase del premio nobel Milton Friedman encaja perfectamente la prima de “una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas.”3 En los escenarios políticos las formas más comunes es dar ímpetu y relevancia al concepto de igualdad, pero más aún dan un mayor énfasis a su antónimo conocido y recalcado como la desigualdad social. Según su concepción popular el individuo se ve oprimido desde su forma económica, política, religiosa, hasta cultural. Con este trato, se comienzan a observar en la sociedad una diferenciación entre las personas, comúnmente
3 http://citas.in/citas/64824/ (Consultada el 12 de noviembre de 2013).
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conocido como las “minorías sociales”. Es entonces cuando las grandes entidades o grupos usan la discriminación para mantener control de los pequeños grupos. Es cuando la desigualdad, en su manifestación más extrema, causa la exclusión y el rechazo por parte de una población. Por ende se crea una ruptura de los lazos entre el individuo y la sociedad. La desigualdad chilena se ha convertido en el tema central de los institutos y centros de investigación (Fundación Libertad y Desarrollo), sobre las realidades sociales, llegando a la llana conclusión de que somos un país “abruptamente desigual”, utilizándolo como premisa base y como terminación sellada, pero parece que la amnesia colectiva que sufren los centros de estudio solo se remiten a lo coyuntural, dando así conclusiones de impacto nacional. Pero dado el caso que en cualquier sociedad del mundo encontraremos el problema de las diferencias sociales. La desigualdad social dentro del plano chileno es el resultado de un problema político-social, del cual no se puede observar meramente como una amonestación natural ejercida por el dinamismo de la historia de las personas. Podríamos también aplicarlo como un fenómeno histórico-cultural desde las concepciones de las grandes civilizaciones hasta las actuales naciones, para convertirse en un dilema colectivo para cada una de ellas. Una definición básica de la desigualdad es ser una condición por la cual las personas tienen un acceso desigual a los recursos de todo tipo, a los servicios y a las posiciones de valor en la sociedad.4 En resumen aludimos a todo tipo de desequilibrio que está fuertemente asociado a las estratificaciones sociales, al género, a las etnias, la religión, etc. Una de las formas más sencilla para definir a la desigualdad como el trato desigual o diferente que indica diferencia o discriminación de un individuo hacia otro debido a su posición social, económica, religiosa, sexo, raza, color de piel, entre otros.
Las autoridades legislativas han desarrollado y llevado a cabo distintas políticas sociales con el fin de mejorar la igualdad social, laboral, educacional, entre otras, dentro de la población chilena, añadiéndolo como un epíteto más a la propaganda política, como un poder de relevancia y proporción a la semántica de los discursos parlamentaristas, del cual se empeñan en ofrecer comisiones de distinta índole, reformas tributarias, todo ello para hacer más igualitaria la redistribución de bienes y servicios económicos en la sociedad. Aunque éstas medidas y directrices no alcanzan un consenso político, la disconformidad sigue por parte de los actores más directos, sobre todo en los trabajadores, sindicatos, estudiantes, profesores y sectores más vulnerables. Pero en este juego de palabras y oratorias entra a participar y acompañar al vocablo de la homogeneidad otra noción de equidad conocida como la “justicia social”, citándose como algo inerte dentro del preámbulo divulgativo del igualitarismo. El mismo Hayek exponía que los conceptos de tentativa del bien común son apropiados y útiles por las figuras políticas ya que son el menester imprescindible para transformarlo en una problemática
4 http://antropologia-online.blogspot.com/2010/10/perspectivas-y-conceptos-en-el-estudio.html (Consultado el 12 de noviembre 2013).
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social,5 haciendo generalizar el descontento de las masas hasta alterarlo en un malestar generalizado, en palabras propias del autor manifestaba: “tengo la certeza de que nada ha hecho más daño a las salvaguardas jurídicas de la libertad individual que la búsqueda de ese espejismo llamado justicia social” (Hayek, The Road to Serfdom, 1944). La idea de justicia social dentro del espectro nacional se configura en una excusa ficticia e idealizada necesaria para las fracciones parlamentarias que pretenden encontrar el apoyo requerido, ya sea vía votación cívica con proyectos de ley del bienestar social, disfrazando la ambición política en una representatividad de iure e incluso otorgando la capacidad de justificar el reparto de privilegios entre los grupos que les apoyan, fomentando el ciclo vicioso del discurso diplomático en las campañas electorales; formándolo en un solo merme de pasajes idílicos, que se plasman en la retina y recuerdo del votante. Si revisamos la cronología de la historia encontraremos el término de justicia social en el año 1840, acuñado por el sacerdote siciliano Luigi Taparelli d‟Azeglio,6 donde prontamente se adhirió a los diccionarios de los grupos izquierdistas, del cual lo adaptaron y acondicionaron, por quienes aspiraban en ese entonces dirigir a las masas populares por medio de la ideología del “socialismo científico”, que en términos prácticos no era más que una proposición meramente utópica. Desde los inicios del siglo XX, se llevó a cabo consolidación de las revoluciones socialistas y comunistas en el continente europeo, del cual unieron el término de economía dirigida y planificada, y el concepto de bienestar comunitario, pero nunca lo ligaron al término de la solidaridad, donde su objetivo es ayudar al prójimo, pues para estos no les era útil. Desde aquí surge la falsa imagen desarrollada por los movimientos socialistas por la búsqueda de una justicia social como un fundamento de valor y por ende se transforma en una razón precisa para su defensa, empleando perfiles ilusorios desde los más desposeídos y desprotegidos del sistema político-económico en ejercicio, personificando una caricaturización, una lámina de “víctima” al individuo por su condición, pero por su contraparte está el victimario, que no puede ser otro aquel que no cree ni expresa su adhesión al adoctrinamiento marxista-leninista. En palabras de Craig Biddle se argumenta que “la justicia social es el anti-concepto que emplea el concepto de ‘justicia’ con el fin de ganar credibilidad moral y luego borra ese concepto en las mentes de las personas y lo sustituye por la idea de que es la redistribución de la riqueza por la fuerza moral.”7 En términos pragmáticos la caratula que sostiene esta concepción marcada de tintes sociales no es más que un sofisma con fines mediáticos dentro de los debates
5 Hayek, Friedrich. Capítulo III: Individualismo y colectivismo. Camino a la servidumbre. Alianza Editorial. 2000. Madrid, España. Pp: 69. 6 Termes Rafael. Capítulo La justicia social y la doctrina de la Iglesia. Antropología del capitalismo. 3° edición. Editorial Ediciones Rialp, S.A., Alcalá, 2004. Madrid, España. Pp: 334.
7 http://www.theobjectivestandard.com/blog/index.php/2013/09/video-social-justice-is-an-assault-on-justice/ (Consultado el 11 de noviembre).
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políticos. Conforme a lo que declara el economista Thomas Sowell en su artículo The Mysticism of „Social Justice‟: …si hay un salón de la fama de la retórica política, la frase „justicia social‟ merecería un lugar destacado allí. Tiene la virtud principal de consignas políticas: Esto significa muchas cosas diferentes para muchas personas diferentes. En otras palabras, si usted es un político, usted puede conseguir un montón de personas con diferentes ideas concretas que están de acuerdo con usted cuando usted sale con denuedo por la vaga generalidad de la „justicia social‟.8 De allí, en buena medida, se arma el origen de una concepción realista y escéptica sobre el derecho, que más adelante fructificará en una de los lineamientos populistas más potentes del pensamiento jurídico desde 1920 en adelante. En segundo lugar, la crítica tiene como diana a la falacia de la sensibilidad social del derecho, es decir, su encastillamiento en fórmulas y preceptos legales propagandísticos, que poco tienen que ver con las necesidades reales a las que éste debería dar cabida. El fallecido filósofo polaco Leszek Kolakowski describió que los comunistas necesitan garantizar el sufrimiento de la sociedad para poder acusar a sus opresores.9 Por eso, las cosas malas que suceden en la sociedad no son culpa de nuestras acciones o decisiones, sino de los ricos del país o, peor aún, de los ricos transnacionales. Kolakowski también afirmó que “el marxismo actualmente ni interpreta ni cambia al mundo: es meramente un repertorio de consignas que sirven para organizar intereses variados”,10 sin embargo solo quedará en el deseo del intencionalismo del idealismo y su concretación, ya que en la práctica solamente cedería a un clímax de tensión, inestabilidad y represión del Estado como ente hegemónico hacia las libertades de emprendimiento de las personas. Las diferentes asociaciones, agrupaciones de distintas perspectivas, ya sean liberales, comunistas, socialdemócratas, anarquistas, ateos, el Vaticano, Kremlin, judíos y/o masones, entre muchos otros, se presupone que todos desean y aspiran al mismo objetivo: a que los pueblos, las clases trabajadoras, por utilizar una expresión más coloquial, vivan lo mejor que sea en todo momento; que sean lo más felices y padezcan lo menos posible. Pero la disparidad que desencadena el quiebre, es al momento de abordar el problema de los medios, en cuanto se indaga cuáles sean las mejores modos para alcanzar aquellos fines universalmente aceptados.
8 Sowell Thomas. Artículo: The Mysticism of ‘Social Justice. 28 de junio 2012. National Review Online. (Consultado el 19 de septiembre) http://www.nationalreview.com/articles/304176/mysticism-social-justice-thomas-sowell
9 Ball, Carlos. Artículo, ¿Por qué América Latina no progresa en un mundo donde otros lo están logrando? El Cato. http://www.elcato.org/por-que-america-latina-no-progresa-en-un-mundo-donde-otros-lo-estan-logrando (Consultado el 13 de noviembre de 2013.
10 Ball, Carlos, Artículo, El fraude de la ‘justicia social’. El Cato. http://www.elcato.org/publicaciones/articulos/art-2003-06-25.html (Consultado el 13 de noviembre de 2013.
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Para el liberalismo la fórmula más óptima: la que se basa en el dominio, en el control privado de los medios de producción,11 contratos voluntarios y sin ningún tipo de coacción de ambos agentes. Los dos enseres propios para la liberación del hombre dados en el tiempo y espacio, pues serían los postulado en las teorías del capitalismo y libertad desarrollados por el economista Milton Friedman, que podría sintetizar en reflejar la relación que se da entre la independencia a nivel individuos dentro de una sociedad y la conformidad en base del beneficio adherido por la organización económica que se da sobre esa misma sociedad. Cuando una comunidad se rige por los principios de la libertad, por medio de la autonomía de colectividades voluntarias dentro de un estándar de organización económica mediante el libre ejercicio y emprendimiento de las empresas privadas dentro de un mercado libre, competente y competitivo, al fin y al cabo se convertirá en una consideración necesaria para que la emancipación individual se manifieste como tal. Si bien, el bienestar social se logra bajo la inherente esencia de la autodeterminación y la propiedad privada, el capitalismo forjar una estructura suficiente para garantizar sostenibilidad, y para que funcione debe apoyarse en principios e instituciones políticas que claramente avalen los ideales de la libertad. Una de las alternativas que tiene el ser humano para inhibir la dependencia de políticas proteccionistas y regulaciones públicas, o cualquier mecanismo que interfiera en la vida de las personas, centrará su objetivo en disipar y quebrar estructuras mentales sobre la necesidad inerte de un Estado regulador, de tal manera que la voluntad individual sobrepase a la coacción sistematizada y dejar en el libre albedrío la toma de decisiones entre los partícipes de sus determinaciones. Para esto se requieren los cimientos del capitalismo y la libertad, en donde ambos conceptos si pueden coexistir a la vez tanto en un país como a nivel mundial. Friedman, uno de los mayores exponentes en la materia, explica que ambos son el vínculo entre la libertad económica y la libertad política. Para él, política y economía no se trataba de dos conceptos por separado y divergentes, todo lo contrario, ambos se conectan en ciertos puntos. Por un lado se da una estructura económica que hace elevar las posibilidades de que se realice en una sociedad la libre economía. La estructura y organización económica conlleva una doble finalidad, por un lado encontrar la libertad en la organización económica como una de las bases en la que se asienta esta misma y a nivel general. Por otro lado posibilita la llamada libertad política, estos dos conceptos se relacionan con que el capitalismo competitivo es parte imprescindible y fundamental para la conformación de la organización económica, como consecuencia se abren paso al camino de la libertad económica y la política; además de dar la oportunidad de que el poder económico y el político vayan por separado sin que choquen sus intereses, permitiendo que se contrarreste uno al otro. En el legado de Adam Smith, él nos instruyó que todo intercambio voluntario genera beneficios tanto a oferentes como a demandantes constituyéndose, este
11 Mises von Ludwig. Notas al editor. Liberalismo. Ed: 4. Editorial: Plantea Agostini. Madrid. 1994. España. Pp: 9
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intercambio, en el potencial para que los pueblos sean prósperos. El rol de los gobiernos debería pasar a ser el de árbitro y no de jugador, como, sin embargo, sus razonamientos son la imagen clara de las naciones en los tiempos que le tocó vivir a Smith. De una dominante concepción de que el Estado debía mantener un rol reducido en la actividad económica, por su contraparte que justificaba cada vez una mayor intervención fiscal. Se pasó a considerar al rol gubernamental como a un padre en una familia, en nombre de la seguridad ciudadana y de la igualdad de ingresos. Fracasada la estatización de los medios de producción, Friedman planteó que, al intentar la socialización de los resultados en las economías de mercado, se distorsiona la buena labor que realizan los mercados libres. Cuando los mercados son libres, la cualidad primaria es la cooperación como una regla y no su antónimo. En el momento que los gobiernos sienten la sinergia de la presión social; uno de los postulados claves del populismo político es la intervención sistematizada en fijar los precios en general y salarios en particular, entonces se fomenta el conflicto. La distribución del ingreso siempre genera descontentos, y la incredulidad política del hedonismo igualitario en la sociedad.
Cuando se efectúa con reglas de mercado el descontento se diluye. Al momento que el Estado interviene en el malestar, este se focaliza sobre el gobierno de turno convirtiéndose en una pugna. Friedman dice que:
…una sociedad que anteponga la libertad acabará teniendo, como afortunados subproductos, mayor libertad y mayor igualdad, porque una sociedad libre desata las energías y capacidades de las personas en busca de sus propios objetivos.
Sosteniendo que todos los fenómenos sociales, estructura y cambios son en principio explicables por elementos individuales, es decir, por las propiedades de las personas, como pueden ser sus metas, sus creencias y sus acciones. Los defensores de la libertad lo ven como una filosofía y método destinada a la explicación y comprensión amplia de la evolución de toda la sociedad como el agregado de las decisiones de los particulares. La independencia individual desde su origen natural y su fundamento ético en la soberanía única y la propiedad sobre uno mismo.
La intervención en las actividades económicas privadas genera inmediatamente la organización de los grupos privados, pequeñas oligarquías de interés que tratan de beneficiarse con los arbitrajes gubernamentales, mediante el cual usarán el “lobby” de la legislación para las futuras campañas electores, simpatizando entre el electorado y las necesidades de este mismo, fomentando así a las empresas privadas la búsqueda de subvenciones estatales y se utilizarán para impedir la competencia del mercado inversionista extranjero, lo que a su vez provocará reacciones en cadena de otros gobiernos en favor de sus empresas y beneficios, de igual modo, las disputas entre particulares se conviertan en discrepancias de gobiernos. De esta manera la economía se politiza y se vuelve cada más cerrada para el libre mercado. Los que ostenten más poder serán los que mejor aprovechen la intervención gubernamental. A su vez, los burócratas
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presionarán cada final de año por un presupuesto público de mayor proporción, bajo la vanguardia del clientelismo político con el ofrecimiento de programas sociales, reformas, etc., toda una gama de beneficios atractivos y tentativos prometidos por la entidad pública, se torna a un despilfarro desmesurado y descontrolado de dinero en quienes administran, éstos se benefician en desmedro de los que directamente deberían serlo que son los pobres. Señalando que la característica esencial de una sociedad libre es una economía de libre mercado donde todo es intercambio, es llevado a cabo por las dos partes de forma libre, concienciadas de que ambas obtendrán beneficios del mismo, como ejemplo para defender las ventajas de la economía de mercado con respecto a la economía centralizada.
Dentro del período histórico chileno, se describe a finales de los años 30, el comienzo del crecimiento de la maquinización, el auge de los movimientos sociales, la lucha por los derechos civiles, las presiones de multitud de movimientos obreristas y sindicalistas, fueron la nota recurrente y preponderante durante el primer tercio del siglo XX, las nuevas corrientes ideologías izquierdistas. Amparados bajo el alero de grupos populistas y el enfático apoyo de los sectores gremialistas, iniciaron así las pronunciadas agitaciones callejeras y el reclamo de sus postulados políticos, centrándose en la “liberty”, igualdad, solidaridad, participación y bienestar, donde el demandante requerido era el mismo Estado. Encontramos diversos factores sobre la situación interna y externa del país en esas épocas y poder comprender los ascensos de los gobiernos radicales que comenzaron a preconizar y fomentar el proteccionismo estatal por encima de las libertades económicas.
El manifiesto del populismo fue un atractivo para las clases medias y/o populares. En las décadas de los 40–60, se llevaron a cabo intensas reformas gubernamentales de toda índole, bajo la línea del -Estado Benefactor- y del pensamiento de la “conciencia social” en base del mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, marcadas por protestas cívicas de distinta índole, con mayor fuerza, intensificando las revueltas de estudiantes secundarios y universitarios, desde su perspectiva de la búsqueda y concretación de sus ideas. Con ello se puede percibir la influencia ideológica e imponiendo al Estado un rol de ejecutor de impartir este tipo de deseos, generando una actitud mayor de resentimiento y una memoria colectiva más sesgada y fraccionada en la incitación de llevar a cabo actos de distinta variabilidad asociada a la violencia y destrucción pública. En palabras del ex primer ministro británico Winston Churchill, manifestaba “el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, la prédica de la envidia, y su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. Dentro del ámbito social, el debate no está en el plano técnico de cómo hacer mejor las cosas, sino en cuál sería el modelo de sociedad al que se aspire. Se hace imperioso pensar y repensar cuáles son los principios de nuestro sistema, cuáles son sus fundamentos y por qué es mejor apuntar a una sociedad libre en vez de una centralizada.
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Generalmente es admitido que valores inherentes son la libertad, la justicia, la paz, el respeto que tienen un carácter universal; de manera que además de considerarse indispensables e innegables, se constituyen como los pilares básicos de todas las sociedades democráticas. No obstante, no todos tienen el mismo protagonismo, y no todos son asimilados o interiorizados igualmente. Para ilustrarlo basta recordar a todo grupo de intereses especiales (activistas) que tienen un incentivo para sacarle algo a la sociedad en su conjunto.12 Algunos se contentan con desviar parte del dinero de los contribuyentes para sí mismos. Otros, sin embargo, quieren desmantelar parte de la estructura de valores que hace viable una sociedad ante la aprobación o viceversa, por ejemplo, de leyes que regulan la igualdad de derechos de las personas con diferente orientación sexual o el problema que aparece en los países desarrollados ante la llegada más o menos masiva de inmigrantes y la reacción de rechazo que, tarde o temprano, muestran algunos sectores de la sociedad. Si bien la solidaridad o el respeto son aceptados como deseables, la realidad muestra sin duda la doble moral con la que dichos valores son entendidos, cuando de vivirlos o hacerlos realidad se trata. Otra interpretación posible de la situación, estaría en identificar la evidente diferencia entre la importancia otorgada a unos valores y otros, con la existencia de una jerarquización entre ellos. Conclusión En definitiva los postulados entregados en base a los principios, cosmopolitas y atemporales, encontraremos diferentes modos de priorizarlos e incluso de interpretarlos, ya sea en función del contexto social, cultural, político o religioso. Los gobiernos en lugar de divagar elocuciones de igualdad y justicia social, y que todo se ejecute por medio de un intervencionismo de política estatal como un factor ineludible del bienestar común, en vez de apreciar una mejor opción sería entregar mayores libertades en distintos accesos, en vez de una lista espuria que contemple promesas de “igualdad de oportunidades”, puesto que llevamos años lidiando por la homogeneidad y los cambios profundos no se han reflejado. Quizás la alternativa sea permitir libertades que expandan las oportunidades del individuo, dada en la lógica de la libre elección y toma de decisiones de su presente y proyecciones de su futuro. Que no sea una más de las epopeyas homéricas, donde se exponga un relato de un país desgarrado por la guerra donde unos dioses enloquecidos se mezclaban entre los hombres y mujeres que no sabían exactamente por qué se libraba esa contienda, ni cuándo podrían ser felices.13 La distorsión social y su inadecuada comprensión es una característica de lo humano, dado que la tradición cultural es más cercana a la defensa del individualismo, la autonomía y la independencia, ya que la endeble conciencia del hombre es no yacer ante las prestaciones
12 Sowell Thomas. “Liberalismo.org”. [en línea]. 20 de septiembre de 2013. Disponible en web: http://www.liberalismo.org/articulo/294/91/derecho/matrimonio/homosexual/ 13 Manguel Alberto. Introducción. Legado de Homero. Primera Edición. Editorial DEBATE. 2010. Barcelona. España. Pp: 20.
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del falaz timo de la retórica política populista y siempre dar una fuerte apología de la propia autodeterminación del individuo.
En síntesis se puede afirmar que la libertad para algunos es un misterio metafísico de la existencia humana teniendo dos orígenes.14 El primero es la conciencia; el segundo, la libertad. Hacemos elecciones y las llevamos a cabo; nos felicitamos y nos culpamos por nuestras decisiones; deliberamos sobre el futuro y sacamos conclusiones. En todos estos eventos triviales, suponemos que tenemos libertad de hacer más de una cosa, que lo que hacemos es el fruto de nuestra elección y responsabilidad. Tan verdad es esto, que, aunque otras naciones puedan rivalizar con nosotros en poesía y aun superarnos en algunas otras artes bellas, los progresos en la razón y la filosofía pueden ser solamente debidos a la tierra de la tolerancia y libertad. ——————————

—————————————————————————— Este texto fue escrito por Carla Andréa Burdiles, (estudiante de 5° año en Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales), en el contexto del Concurso de Ensayo Milton Friedman del Instituto Libertad y Desarrollo Fundación para el Progreso. Recibido 25/11/2013 Aceptado 26/11/2013 Escuela Superior de Ciencias Sociales Universidad Francisco Marroquín Guatemala C. A. 2013
14 Scruton Roger, capítulo 17. La libertad. La Filosofía Moderna. 2° edición. Editorial Cuatro Vientos, 1999, Santiago de Chile. Pp: 229.
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Referencias bibliográficas:
David Hume. 2001. Tratado sobre la naturaleza humana. Edición electrónica. Libros de Red.
Hans Hermann Hoppe. 2008. Reflexiones sobre el origen y la estabilidad del Estado. http://propertyandfreedom.org/
John Rawls. 1995 [1993]. Liberalismo Político. D. F. México. Fondo de Cultura Económica.
Leszek Kolakowski. 1985. Las principales corrientes del marxismo. 2° edición. Madrid. Alianza Editorial.
Ludwig von Mises. 1994. Liberalismo. Barcelona. Planeta Agostini.
Ludwig von mises. 1986. La Acción Humana. Tratado de Economía. Madrid. Unión Editorial.
Milton Friedman and Rose D. Friedman. 1982. Cap. 1. The relation between economic freedom and political freedom. Capitalism and Freedom. Fortieth anniversary edition. Chicago.
Pablo Martínez Becerra. 2007. Nietzsche y el despliegue de la libertad. Valparaíso. Revista de Philosophia. Vol. 31.
Rafael Termes. 2004. Antropología del capitalismo. 3° edición. Alcalá, Madrid. Ediciones Rialps.
Ricardo Robledo, Irene Castells, María Romeo. 2003. Orígenes del liberalismo, universidad, política, economía. Ediciones Universidad de Salamanca. Junta de Castilla y León.

1 thought on “LA LIBERTAD FRENTE A LA ADVERSIDAD. por Carla A. Burdiles

  1. Me gusta, pero da miedo…

    Es la secuencia de pasos que viene desde ahora hasta la tiranía que se viene en camino.

    Prácticamente la retórica está derrotando a los hechos y la evidencia. u_u

    No veo como convencer a los que les lavaron el cerebro con la igualdad y la plusvalía. :$

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