La perla de las Antillas

Por: Armando de la Torre

 

Fidel Castro ha muerto, pero también Cuba, la “Perla de las Antillas” que él asesinó.

 

Las generaciones de hoy casi nada saben de la Cuba de ayer, digamos hacia 1958, en las  vísperas de la dictadura totalitaria de los hermanos Castro. 

 

El gobernante de entonces, Fulgencio Batista, era impopular, pues había interrumpido de un tajo el normal proceso electoral democrático seis años antes. Hombre de extracción humilde, ex-sargento del ejército nacional, ya había gobernado por un cuatrenio de más bien mediocre ejecución.

 

La razón aducida por Batista y sus seguidores para su golpe de Estado de 1952 era el vacío de hecho de poder político al centro del gobierno bajo Carlos Prío Socarrás, un Presidente de la República simpático (“cordial”, lo llamaban), pero venal y sin carácter. A la mayoría de la población aquel rompimiento del orden constitucional le resultó detestable, tanto más cuanto que al paso de los años la corrupción en las altas esferas se hizo obvia, además de sus públicos lazos con figuras conocidas del hampa que desde los EE.UU. intentaban lucrar con las casas de juego en La Habana.

 

Batista, por su parte, creyó redimirse (¡se comparaba con Lincoln!) a través de una amplia legislación “social”, con la anuencia tácita de su antiguo aliado, el Partido Comunista. Lo que complementó con un programa monumental de obras públicas, según los  espe ctaculares precedentes sentados por las anteriores presidencias de Gerardo Machado y Ramón Grau San Martín, en la década de los veinte el primero y de los cuarenta el segundo.

 

Para 1958, Cuba ocupaba el cuarto lugar en el mundo en el porcentaje del ingreso económico promedio, con respecto al PIB, de sus trabajadores, por encima de Suiza, Noruega, Suecia, Alemania occidental, Australia, Francia y aun Japón, (Anuario de la OIT, Ginebra, 1960) y de otros modelos exitosos.

 

También en el octavo lugar mundial del consumo per cápita de carne de res (cuarto lugar en Iberoamérica), como se puede verificar por los datos de la FAO.

 

En cuanto a minerales, era el primer productor de cobalto, el segundo de níquel, y entre los diez primeros del mundo en cromo, manganeso y cobre, como se puede constatar en las estadísticas del Departamento de Comercio de los EE.UU.

 

Con respecto a los frutos del mar, los cubanos consumían más que ningún otro a escala mundial, seguidos de cerca por los norteamericanos.

 

En Hispanoamérica destacaban en el tercer lugar por el valor calórico de su alimentación, casi a los niveles de la Argentina y del Uruguay (FAO). Igualmente en el número de teléfonos y de automóviles por habitantes, así como de radioemisoras (después de Brasil y México). También figuraban en segundo lugar con respecto a radio-receptores, y en el primero en el rubro de televisores (Statistical Abstract of the U.S.A, 1960).

 

Después de Uruguay, Cuba era el país con la mayor cantidad de periódicos y lo superaba en el número de habitantes por ejemplar.

 

Sus hospitales contaban con 35,399 camas (para una población menor a la actual de Guatemala) y el número de médicos por habitantes era el segundo (después de la Argentina) y el tercero en dentistas.

 

Cuba ocupaba el primer lugar en Iberoamérica por su menor mortalidad infantil y su coeficiente de mortalidad era el tercero más bajo del mundo…

 

Contaba con 13 universidades, 21 Institutos de Enseñanza Media, 19 Escuelas Normales para maestros, 14 Escuelas del Hogar, 19 Escuelas de Comercio, 7 de Artes Plásticas, 22 Industriales y 6 de Periodismo oficiales, amén de las privadas.

 

Su proporción de analfabetas (22.8%) era casi la misma que la de Chile y Costa Rica; sólo la Argentina la tenía más baja. Pero en el gasto público para educación era número uno (Annuaire Intenational d’Education, UNESCO), y ocupaba el quinto lugar, a nivel continental, en su proporción de estudiantes universitarios. Asimismo, el país con el porcentaje más alto de estudiantes femeninos (45% del total).                  

                                                                                    (Continuará)

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