Mementos

 

Por: Armando de la Torre

            Este final del año me ha sido rico en despedidas tristes. Marisa Fontes, Irina Darlée, Francisco Bianchi y Antonio Pallarés me dejaron sendos vacíos que ninguno podrá llenar en su mismo estilo.

            Marisa fue la alegre y entusiasta pionera brasileña del empuje empresarial para proteger y mejorar nuestro medio ambiente y al mismo tiempo elevar el nivel de vida de nuestra población campesina.

            Irina Darlée, por su parte, nos será siempre inolvidable por su magnífico aporte de palabra y por escrito a una creciente refinaada vida cultural en Guatemala.

            Francisco Bianchi, “el caballero sin miedo y sin tacha”, nos edificará por todo el tiempo que nos quede de vida con su fe integérrima en Dios y el traslado que supo hacer de sus habilidades publicistas a la predicación del Reino.

            Antonio Pallarés, el último en dejarnos, nos ha legado un ejemplo extraordinario de la joie de vivre al servicio de la república, que le hubo de alargar paradójicamente su agonía, pues contra toda expectativa médica se aferró a este mundo por cuatro años más de lo esperado, a su usual manera intensa.

            En mi experiencia personal, pocas veces me había tropezado con un ramillete de tales personalidades que se despidieran para siempre con el fin del año.

            Guatemala se ha quedado más pobre por sus ausencias, que también nos dejan entrever empero esa pujanza de la vida del espíritu dispersa por todo este país y que para muchos permanece desapercibida. Su fecundidad ahora tan notoria al separarse de nosotros nos es precisamente garantía de futuras riquezas humanas.

            No me canso de repetir allende de nuestras fronteras que este pueblo pequeño en número pero gigante en talentos, unos nacidos en su suelo, otros llegados por el magnetismo que a la distancia ejercen sus hijos más preclaros, se encamina a dejar una huella profunda en los anales de la civilización globalizada.

            También ratifican sus variados rumbos que la vida en libertad es polícroma y que únicamente la muerte sin otra opción la uniforma.

            Tales ejemplos extraordinarios de la creatividad humana nos recuerdan las veces, demasiado frecuentes, que los árboles no nos han dejado ver el bosque, y que nos perdimos en nuestros minúsculos afanes diarios sin prestar atención a la catarata imponente de genios y bellezas que fluyen, en lo eterno profundo, a nuestro derredor.

            Quizás porque de todas maneras no sabríamos mostrárnosles agradecidos.

            Por eso creo que lo individual, no lo colectivo, es siempre de exaltar. Pues todo lo original dimana de lo uno, no de lo que se amontona. La experiencia personal se tiene a solas,  nadie la puede gozar o sufrir por otro. La chispa sólo salta de la persona, jamás desde un mero agregado. Y sólo sobre tal supuesto se puede llegar a comprender la entrega, la reciprocidad, la comunión, la ternura, en una palabra, el amor.

            El calendario universal cierra en el Occidente cada periplo anual con el eco de las campanas de Belén. No puedo imaginar un final más feliz para el monótono conteo de los días y los meses. Una peculiaridad que el cristianismo ha prestado a los pueblos que a él se han vuelto.

            En esta nota de recogida alegría y de nostalgia amistosa, quiero desear a todos un año de renovada fe en Dios y en las potencialidades inauditas de la raza de los hechos “a su imagen y semejanza”.

            Para los que nos han precedido en la partida y nos han obsequiado la esperanza consolidada de que a su riqueza de ayer podremos siempre añadir la de mañana, pues un mismo Dios nos fecundó ayer y nos fertilizará mañana, les deseo, según la fórmula de Unamuno, que hayan sido recibidos en el seno del Padre, “misterioso hogar”, pues a él han llegado “deshechos de tanto bregar”.

            Las crisis que a los que todavía sobrevivimos nos restan peldaños inevitables, que se nos ofrezcan de otros tantos peldaños para ascender hasta El.

            Y que podamos un día abrazarnos de nuevo, amigos los idos y los que aguardan sus turnos, para disfrutar juntos una herencia que se nos ha prometido a cada uno por separado.

            Marisa, Irina, Paco, Tono, en el entretanto, gracias.

2 thoughts on “Mementos

  1. “La vida sólo puede ser comprendida mirando para atrás, mas sólo puede ser vivida mirando para adelante”. Soren Kierkegaard.

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