Para los que solamente saben hablar mal de los gringos…

 

Empieza a producir malestar el que toda la humanidad haya tomado por hobby hablar mal de los Estados Unidos

Y no solo los chavistas comunistoides de América Latina, sino, en
general, todo el mundo. En los últimos años se considera politicamente
negativo decir algo bueno de los Estados Unidos en Venezuela. Hay
hispanos que, habiendo pasado más de la mitad de su vida en los
Estados Unidos, no encuentran nada bueno qué decir de USA; pero ahí
siguen, pegados como garrapatas, sin plantearse regresar a sus países
de origen aunque les regalen el pasaje….

Aquí hay tres ejemplos de respuestas ejemplares a dichos comentarios.

Primero:

Hace unos pocos años, durante una conferencia en Inglaterra, el
Arzobispo de Canterbury preguntó a Colin Powell si los planes de USA
hacia Irak eran, por parte de George Bush, algo más que ampliación del
‘imperio’, éste le respondió:

“A lo largo de muchos años, los Estados Unidos han enviado al peligro
a muchos de sus mejores jóvenes, hombres y mujeres, para luchar por la
causa de la libertad mas allá de nuestras fronteras. ….Las únicas
tierras que hemos pedido a cambio han sido apenas las necesarias para
sepultar a aquellos que no regresaron.”

Se hizo un gran silencio en el recinto…

Segundo:

Pocos días después del terremoto que asoló a Indonesia hace muy pocos
años, en el receso de una conferencia en Francia, con participación de
ingenieros de diversas nacionalidades, un ingeniero francés comentó
serenamente: ‘¿Han escuchado la ultima estupidez de George Bush?. Ha
enviado un portaaviones a Indonesia para ayudar a las víctimas del
tsunami. ¿Qué es lo que pretende hacer, bombardearlos?.

Un ingeniero norteamericano de Boeing se levantó y respondió, también
serenamente:

‘Cada uno de nuestros portaaviones dispone de tres hospitales a bordo
con capacidad para atender a varios cientos de personas. Son
nucleares, por lo que pueden suministrar electricidad de emergencia a
tierra, tienen tres comedores con capacidad para preparar comidas para
3.000 personas tres veces al día, pueden producir varios miles de
galones de agua potable a partir de agua de mar, y tienen media docena
de helicópteros para transportar victimas desde y hacia el buque.
Nosotros disponemos de once barcos con estas características. ¿Cuantos
buques así ha mandado Francia?.

De nuevo, silencio sepulcral

Tercero:

En Francia, durante un cocktail en una conferencia naval a la que
asistían marinos de alta graduación de las armadas de Australia,
Canadá, Francia, UK y USA, un grupo de oficiales de todos estos países
conversaba en inglés. Un almirante francés comentó que, si bien los
europeos aprenden muchos idiomas, los americanos se conforman sólo con
el inglés, y preguntó: ‘¿Por qué tenemos que hablar Inglés en estas
conferencias?. ¿Por qué no se habla francés?’.

Un almirante americano, sin dudarlo, respondió:

‘Tal vez sea porque australianos, británicos, canadienses y americanos
nos las ingeniamos para que ustedes no tuvieran que hablar alemán por
el resto de sus vidas’.

Se podría haber escuchado la caída de un alfiler…!

¿Saben cual es el secreto de los americanos?

Muy sencillo, hace mas de 150 años aprendieron algo que en
Iberoamérica pareciera que ni hemos aprendido, ni queremos aprender.

Se trata sólo de diez premisas muy simples:

Usted no puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia.

Usted no puede fortalecer al débil debilitando al fuerte.

Usted no puede ayudar a los pequeños aplastando a los grandes.

Usted no puede ayudar al pobre destruyendo al rico.

Usted no puede elevar el nivel del asalariado presionando a quien paga
el salario.

Usted no podrá resolver sus propios problemas mientras gaste más de lo que gana.

Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad admitiendo e
incitando el odio de clases.

Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.

Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su
independencia (libertad) e iniciativa.

Usted no puede ayudar a los hombres haciendo permanentemente en lugar
de ellos lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

Abraham Lincoln

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