Perù, desde mi balcòn

Perú, desde mi balcón

Por: Armando de la Torre

            Las elecciones generales llegaron y se fueron, dejando tras sí un cementerio de incertidumbres y de escombros de esperanzas frustradas.

            ¿Cuba, en 1959, otra vez?… ¿O la Venezuela, la Argentina, la Nicaragua, la Bolivia, el Ecuador,  de cualquiera de los años que llevamos de siglo XXI?

            Nunca le había sucedido. Perú ha vivido durante dos décadas el período de años los más  opulentos y promisorios a partir de aquel comienzo que se produjo hace veinte años con una victoria inesperada de un casi anónimo Alberto Fujimori sobre su contrincante, el tan conocido y admirado candidato Mario Vargas Llosa. Para sorpresa de este último, y de sus numerosos simpatizantes, entre los que me contaba, el don Alberto de nombres exótico,  encima, se apropió de su plan liberal de gobierno, después de haberlo dejado de por sí muy mal  herido en lo más hondo de su natural orgullo.

            Cosas veredes, amigo Sancho.

            Ahora don Mario se ha cobrado su revancha.  ¿Y el pueblo peruano?…

            Obviamente, la ficción literaria, por muy Nobel que sea, no le ayudará para su paz interna.

            El país partido en dos, un Norte más sensato y un Sur que todavía en estos inquietos  tiempos gusta de jugar con fuego, aunque entre sus alturas andinas recuerdo el grupo dinámico de intelectuales en la bella y colonial Arequipa, siempre ceñida por su moderno perímetro y de las románticas montañas del Misti al fondo.

            No ha sido Mario el único tránsfuga en tan abrupto salto. Igualmente Alejandro Toledo, el preferido de los Clinton, nadó a la rivera opuesta, la del mercado con mordaza central, y con él pasaron al peligroso ensayo otros prohombres vacilantes del escenario político del Perú. 

Keiko, en cambio, supo articular muy bien su visión de la libertad, a pesar de tirar del fardo gigantesco de su apellido. Veremos si es capaz de mantenerse firme en sus convicciones y, sobre todo, de retener el liderazgo sobre los miembros de su partido, en especial, los diputados al Parlamento. Contará a su favor, en cuanto jefa de la oposición, con eminencias de la vida pública peruana como el genial Hernando de Soto y el maestro de las finanzas Pedro Pablo Kuczynski, así como otros más.

Se añada el que, Ollanta Humala ha cambiado. Le ha puesto sordina a la retórica importada de la Venezuela de Chávez y parece haber dado al olvido las locuras incaicas de su padre. Se ha civilizado con respecto a los reclamos belicistas de Perú y Bolivia contra su vecino Chile, y ha prometido solemnemente no tocar el modelo económico tan exitoso que le deja Alan García. Por cierto, este último hasta le podría servir  de brújula para su  itinerario ideológico personal, pues presidió sobre la bancarrota de Perú en los ochenta, cuyos preliminares había sembrado atolondradamente un militarote al estilo de ése tiempo, Juan Velásco Alvarado. Lo que parece ejemplificar la verdad del dicho de Raymond Poincaré: “el joven que antes de los veinte años no sea socialista, no tiene corazón; y el hombre que después de los cuarenta continúe siendo socialista, no tiene cabeza”.

El Perú goza de un atractivo muy particular, como Guatemala y México: la gloria de los Incas, la riqueza de la Colonia, su rica cultura hispanoamericana tras la Independencia, y las promesas sociológicas más trepidantes para el siglo XXI. Para su ventura adicional, es una potencia minera mundial,  con una población que ya ha superado ampliamente los treinta millones de habitantes.

De aquí a cinco años veremos cuál será su rumbo definitivo. Entre tanto le estará asegurada la indiferencia del gobierno de Obama y la mera curiosidad antropológica de los europeos pero el Oriente asiático ha tomado nota y procurará para los próximos años ocupar el vacío de interés que muestra el Occidente tan en apuros por su bienestar.

¿Y nosotros?

No menos absorbidos con nuestros repetidos y obsoletos esfuerzos por salir del “Tercer Mundo”.  

2 thoughts on “Perù, desde mi balcòn

  1. Como siempre que leo los artículos del blog saco partido. Enhorabuena, el sitio web se ha convertido para mí en una referencia. Podré estar o no de acuerdo con algunos planteamientos pero siempre es enriquecedor leer los artículos colgados. Felicidades nuevamente, seguid así y animo a la gente a que participe con sus comentarios en este tipo de sitios educativos porque la verdad es que son de un valor enorme en esta época de internet.
    Ánimo y suerte con las publicaciones, os seguiré

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