¡QUE VIVAN LOS DELINCUENTES!

 

Por: Armando de la Torre

Un mensaje de cohesión social para la Navidad:

            ¡Que vivan!

            ¡Que mueran sus víctimas!

            ¡Que mueran!

            Lo que importa es que se desarme a los ciudadanos honrados y pacíficos para que sus asesinos, secuestradores, violadores y estafadores puedan continuar solidariamente con su “labor”, libres de temores… No faltaba más. Aquí ya no se aplica la incivilizada pena de muerte.   

Ni importa menos que se haya aprobado, entre palmaditas a la espalda, un presupuesto gigante en  solidaridad con quienes despilfarran y defraudan en gigante.

             Lo que nos urge, además, es que nadie acabe por presidir la Corte Suprema, y que ningún magistrado de la de Constitucionalidad dé indicios de saber de Derecho, pero sí de leyes…

            Que lo apropiado es que ex guerrilleros (¿ex?)… cuiden del orden en el país, que Joviel Acevedo funja de modelo para sus colegas del magisterio y que Eduardo Meyer haya dispuesto tan inteligentemente de los “ahorros” del Congreso.

            ¿Cómo no intentar, además, la redistribución de esas injustas rentas diferentes para que los propietarios abdiquen de sus tierras a favor de tantos menesterosos que las han invadido apremiados por la necesidad de disponer siquiera de un palmo de tierra para descansar?

            ¿Por qué castigar a policías mal pagados que complementan sus salarios con mordidas? ¿A cuenta de qué denigrar autoridades deportivas que nos han legado “de su bolsillo” una tan rica trayectoria de campeonatos de fútbol y medallas olímpicas?

            ¿Cómo se atreve nadie a dudar del desinterés de los diputados, peor aún, a cuestionar esos viajes “imprescindibles” del Ejecutivo, o aun los montos de los viáticos de quienes se mueven “en función oficial”? ¿Cuánto menos levantar un dedo acusador hacia la ejemplar subordinación doméstica del Señor Presidente a su “Primera Dama”? ¿Acaso no ha sido ella también producto de una elección, aunque sea sólo por un voto?

            ¿No sabemos ser propositivos?

¿Y nos mostraremos de nuevo tan poco solidarios que nos preocupamos por unos cuantos millones de quetzalitos que la cuñadísima del Señor Presidente, por nombre Gloria, hace llegar a las municipalidades, se entiende, las más meritorias?

¿Cómo es posible que haya todavía “burgueses” tan obtusos que se indignen porque los tribunales de justicia suspenden sus labores en diciembre? ¿O que el “trabajo” en cada agencia gubernamental se interrumpa en cada festivo aniversario de su creación? ¿No han oído hablar del derecho humano universal al “ocio”?…

¿Y en qué cabeza cabe oponerse -¡ya en pleno siglo XXI!- a los déficits fiscales, al aumento de la deuda externa del Estado o al  incremento por decreto de los salarios mínimos?

¿No caen en la cuenta de lo miope de cada objeción contra los subsidios al transporte urbano de la ciudad capital, cuando se los financian con sus impuestos, y con tanto gusto y espíritu solidarios, los habitantes de Ixcán, Sayaxché y Jocotán?       

¿Seremos incapaces de capatar lo que nos quiso decir el Señor Vicepresidente acerca de que todo lo que otorga gratis, y ahora completamente, “el Gobierno de Alvaro Colom” – que no el de Guatemala –, sólo nos significa un costo 300 millones de quetzales adicionales?

            ¡Ruínes! ¿Por qué han de ser ellos los únicos ricos? ¿Por qué no les traspasan sus capitales  a socialdemócratas que ciertamente las sabrán disfrutar mejor?

            ¿Y a cuenta de qué se inquietan al ondear en los edificios públicos dos banderas desconocidas junto a la nacional? ¿Se habrán vuelto insensibles a la policromía?…

            ¿Y a qué viene tanta suspicacia en torno a un inofensivo monopolio de la televisión abierta que ejerce un mexicano que nos comparte “solidariamente” los programas enlatados que sus compatriotas desechan?

            ¿Para qué se angustian, en fin, porque nuestro país de la eterna primavera nos lo hayan vuelto los narcotraficantes uno de la eterna balacera?

            ¡Precisamente porque la vida aquí nos resulta tan corta, aprendamos a divertirnos, como socialdemócratas solidarios!

 

 

1 thought on “¡QUE VIVAN LOS DELINCUENTES!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *