¡Resistan hondureños!

 

Catrachos, no pierdan de vista que el tiempo está de su lado. ¡Resistan, compatriotas centroamericanos!

La batalla no se está dando entre anti-Mel y pro-Mel. El hombre se mareó de poder por haber ingresado al olimpo de los secuaces del bufón del Sur: debió haber sabido que los aspirantes a totalitarios no tienen amigos sino títeres. Pero en cuanto a lo que están encarando, catrachos, sepan que este jaleo descomunal y sui géneris no es entre hondureños, sino entre ciudadanos y dictadorzuelos.

 

Ciudadanos y dictadorzuelos de todas partes, especialmente iberoamericanos. Vean cómo estos últimos han corrido a taparse todos con la misma cobija en la malhadada OEA: ya hubiese yo querido escuchar tan estruendoso aullido cuando Ortega se robó las elecciones municipales. Pero entre gitanos no se leen las manos, ¿verdad? De modo que de la “comunidad internacional” no podemos esperar sino que mire para otro lado cuando los muchachotes se desmandan saqueando, reprimiendo gente y royendo constituciones a su antojo, siempre que, eso sí, sean presidentes “electos democráticamente”, igual que Hitler.

 

¡Ah! Pero que no se les ocurra a los ciudadanos empezar a exigir por vías institucionales -congresistas, jueces, magistrados electorales, ejército, procurador de derechos humanos- la defenestración de uno del clan… porque ahí sí arderá Troya (o Tegus). “Cómo se atreven a meterse en nuestro terreno”, despotrican, “si el Estado somos nosotros. Primero gritaremos golpe. Luego hablaremos, y en ello nos secundará la progresía que para eso está, de los años 80, y a los militares les llamaremos gorilas, olvidando muy convenientemente que nuestro titiritero prior es uno de esos nomás que rojo, ¿será orangután?, no importa, lo importante es graznar en coro y amenazar, pues a uno de los nuestros no se le puede deponer por las malas… ni por las buenas”.

 

Manténganse firmes hondureños, pues sí se les puede deponer por las buenas. Es más: se les debe cesar, si no quiere parar uno a merced de ellos.

 

Ya es hora de que los istmeños comprendamos un par de cosas. Una, que un gobierno no está formado sólo por un Presidente. Porque si sí, mejor declarémonos monarquías regidas por un déspota absolutista; al menos habrá algún chance de que sea ilustrado, no una piltrafa corrupta y ridícula como las que merodean por aquí con pretensiones de eternizarse. Pero mientras sigamos como repúblicas, hay que entender que esta forma de gobierno se caracteriza por la división de poderes estatales, en un contexto político electivo, representativo, alternativo y responsable.

 

Dos, acabemos de internalizar que ni la OEA, ni la ONU, ni algunos gobiernos regionales son petates de muerto para asustar: son organizaciones donde el neototalitarismo campea a sus anchas. Si se bloquea la finca isleña de los Castro es “embargo criminal”, si Chávez amenaza con injerencia militar en asuntos ajenos no se dice ni pío, pero sin sonrojo se les cierran a catrachos, chapines, guanacos y nicas las fronteras por 48 horas, en una decisión “presidencial”, no de gabinetes económicos, contraviniendo la más elemental decencia, amén de acuerdos de integración y tratados comerciales.

 

Aguanten catrachos por el bien de todos, incluyendo políticos y politiqueros de la región. Denle un repaso a los artículos 3, 4, 185, 239, 272, 313, 319, 322, 323, 374 de su Constitución, y no pierdan de vista que el tiempo está de su lado. ¡Resistan, compatriotas centroamericanos!

1 thought on “¡Resistan hondureños!

  1. Un gran llamado para nuestros compatriotas centroamericanos, espero que el dialogo persista entre ambas partes y finalmente se llegue a un acuerdo. Es muy cierto que Honduras no puede darse el lujo de quedar aislado de la esfera mundial con un poco de voluntad estoy seguro que las conversaciones dirigidas por el Presidente Arias de Costa Rica pueden ser la catapulta necesaria para un arreglo común.

    El pueblo hondureño puede transformar esta crisis en una gran oportunidad para fortalecer su democracia. Algo que pienso ya se esta logrando…

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